Opinión / 10 de Septiembre de 2015

Vaca Muerta sigue muerta

Por qué es posible que ni el próximo gobierno pueda disfrutar del boom del yacimiento petrolífero. ¿Galuccio se queda?

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ypf vaca muerta
GALUCCIO. El titular de YPF conversa con Scioli.

En la última reunión del Council of the Americas, los pasillos del hotel Alvear estaban repletos de empresarios ávidos por algún indicio político para 2016. Desfilaron los tres candidatos presidenciales que repartieron saludos, fotos y pocas definiciones. Sin embargo, el rumor más fuerte instalado fue que Miguel Galuccio, presidente de YPF, había acordado en una reunión a solas con Daniel Scioli para seguir en su cargo, si es el que el gobernador bonaerense accede a la Casa Rosada. Scioli ya había elogiado en público la gestión de YPF y había enviado señales de continuidad. Pero la confirmación del pacto, según las mismas fuentes del encuentro empresario del 26 de agosto, fue el cambio de aseguradora del toda la operatoria del “upstream” de YPF, uno de los principales contratos de la compañía.

En octubre se vence el vínculo de dos años con Jardine Lloyd Thompson Group (JLT), presidida por Matías Rosales, de aceitados vínculos con la cúpula de La Cámpora. Se hizo una nueva licitación y esta vez no ganó JLT sino Willis, otra firma británica pero sin vínculos políticos. Vientos de cambio tal vez también en la petrolera estratégica del país.
Más allá del reacomodamiento de piezas en el ajedrez político, el sueño del autoabastecimiento energético sigue ahí, bien lejos y sin certidumbre. La crisis energética que comenzó en 2004 generó un déficit que en 2014 nos costó 7.000 millones de dólares aún con precios en caída del barril de petróleo.
El panorama internacional y local para la formación Vaca Muerta, la gran esperanza energética del país, donde supuestamente están enterrados recursos por unos 200 años de gas, está aún peor que cuando finalicé mi investigación para el libro “Argentina Saudita” entre fin de 2014 y los primeros meses de este año.
El precio del barril oscila entre 40 y 50 dólares, un mínimo que no alcanzaba desde 2009. A estos valores, Vaca Muerta no es negocio. Con los costos argentinos, es necesario como mínimo un barril a 80 dólares. Muy lejos estamos de esa cifra por el exceso de oferta de petróleo en el mundo y con China en plena desaceleración económica. EE.UU. no baja la válvula y ya comenzó a exportar un crudo liviano a México, hecho histórico para quien fue el gran importador de energía del mundo. Sin embargo, el ajuste empezó por lo más fácil, el personal: las petroleras ya anunciaron más de 100.000 despidos este año.
Daniel González, director de finanzas de YPF, ya abrió el paraguas. En una conferencia con inversores adelantó que este año no habrá nuevos anuncios de inversiones en el petróleo no convencional. La incertidumbre por quién será el sucesor de Cristina Fernández y cuál será su política energética es otro factor de peso que frena inversiones hacia los pozos.
Los despidos en Neuquén ya no se ocultan y superan los 300. Las empresas dejaron de pagar algunos extras a los empleados y hay tensión entre las partes.
Las necesidades energéticas locales son las mismas. En el primer semestre de este año, sólo la estatal YPF aumentó la producción de gas y petróleo. El resto presentó números negativos a la espera de mejores condiciones macroeconómicas (fin del cepo cambiario, más acceso a insumos importados, entre otros) con el nuevo presidente a partir de diciembre. De esta manera, la producción de energía del país sigue siendo negativa.
¿Cuánto habrá que esperar para que realmente despegue Vaca Muerta? Los expertos apuntan ahora al menos a 2017, con un barril más caro y un nuevo gobierno más cómodo y consolidado en el poder. Todos admiten que 2016 va a ser mucho más difícil y doloroso en términos económicos que lo esperado.
La consultora Abeceb.com, en un último informe, fue aún más pesimista. Precisó que se necesitarán 80.000 millones de dólares en inversiones para esperar recién en 10 años volver al autoabastecimiento energético, hoy una de las canillas por las que se pierden los dólares tan necesarios para importar insumos para la industria.
En mi opinión, creo que ni siquiera el próximo gobierno podrá disfrutar algo del tan esperado boom de Vaca Muerta. Los 2 millones de empleos que supuestamente se crearán seguirán esperando. Y de equivocarme en mi pronóstico, no creo que la clase política esté preparada para administrar la ola de inversiones nunca antes vista que debería acarrear no sólo Vaca Muerta sino también todo lo que se tendrá que invertir en infraestructura (caminos, rutas, trenes, gasoductos, tendidos eléctricos) para que petróleo y gas puedan ser comercializados y generen el tan soñado derrame a todos los argentinos.

*AUTOR de “Argentina saudita” (Sudamericana).

 

3 comentarios de “Vaca Muerta sigue muerta”

  1. Trabaje con Miguel Galuccio como nuestro jefe en un proyecto de Schlumberger llamado Drill 150, en un segmento llamado IPM (Integrated Project Management) creo que a Miguel lo absorvio ser CEO, y se rodeo de muchos “estrellas” tecnicas en vez de operativas, no todo se hace con plata sino con ingenio, la respuesta la tienen a la vista y no la pueden ver por que no saben. Si lo hacen , despues EEUU nos copiaria a nosotros. sds

  2. amiguitos, aqí no va a pasar nada!!! no se va a hacer nada. x que nunca se hizo nada asique 1 gasto de esa magnitud, nunca se vá a realizar!!!! Amigos saquémosno la cortina de la cara, Hasta que nosotros mismos tomemos cartas en el asunto, nos van a seguir manoseando!!!

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