Cultura / 3 de Abril de 2016

TENDENCIA EDITORIAL

Libros para colorear

Pintar no es sólo una actividad para los chicos. Hoy también es un boom entre los grandes. ¿Terapia, moda o creatividad “light”?

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EL INTERÉS. Autores, editores, psicólogos y usuarios señalan a la relajación como una de las principales motivaciones para pintar.

Quizás los más creativos no hayan dejado de hacerlo nunca, y los marcadores, lápices de colores y pinceles hayan continuado acompañándolos una vez que dejaron el colegio. Tal vez muchos padres hayan redescubierto el placer de pintar de la mano de sus hijos y los libros que ellos mismos les compraban. Las razones son muchas pero el fenómeno es uno solo: desde hace algunos meses, las librerías y kioscos bullen con novedades editoriales de libros para colorear cuyos destinatarios no son los más chicos, sino los adultos.
La punta de lanza. “Para mí, todo comenzó un día que una amiga le trajo a mi hija Rochi un libro con unas ilustraciones increíbles y un paquete de 24 lápices para pintar. Los dibujos eran hermosos, mundos en blanco y negro libres de interpretar en la gama de colores que quisieras. Ese día empecé ayudando a mi hija con su libro, y al siguiente corrí a la librería a comprar uno para mí sola”. El relato corresponde a Vero Alfie, diseñadora y alma máter de la marca que lleva su nombre. Creativa desde siempre, se presenta como amante de lo manual (incluso teje e idea los bordados de todas sus colecciones), pero sin embargo hacía muchísimos años que no se dedicaba a pintar con lápices. Y el regalo le resultó fascinante. “Me ponía a pintar cuando toda la familia se dormía, y enseguida empecé a notar que cuando lo hacía me nacían nuevas ideas y me sentía más inspirada. Hoy me ayuda a dispersarme y a la vez conectarme con un lado creativo. Desde entonces, siempre que viajo llevo uno de estos libros”, describe.
El que le regalaron a Rochi y que luego Vero compró fue “El Jardín Secreto”, de la autora Johanna Basford y boom mundial (se tradujo a más de 14 idiomas), que el Grupo V&R Editoras lanzó al mercado argentino a fines del año pasado. Mediante la premisa de “colorear y encontrar los tesoros escondidos”, el libro despliega delicadas ilustraciones de flores y jardines inspirados en la campiña escocesa en las que, con la ayuda de los colores, pueden surgir criaturas y sorpresas. Fue tal su éxito que a este lanzamiento le siguió “El Bosque Encantado”, de la misma autora y esta vez con la misión de descubrir, a través de los colores, qué esconde el castillo que se encuentra en la espesura de dicho bosque.
En lo que a popularidad se refiere, estos títulos fueron la punta de lanza para la tendencia en el país. Adorados por chicos pero pronto abrazados también por sus padres y otros adultos, tal como le sucedió a Alfie, son un hit de ventas que no conoce de edades. “Lanzamos ‘El Jardín Secreto’ en septiembre, y desde entonces ya llevamos cinco reimpresiones. Y ‘El Bosque Encantado’ salió este año y ya estamos entrando en imprenta por tercera vez. Ha sido tal el éxito que ‘El Jardín Secreto’ figura ininterrumpidamente hace dos meses en las listas de bestsellers semanales del país”, cuenta María Inés Redoni, CEO del Grupo V&R Editoras.
Siguiendo este camino, y con el fin de hacer aún más popular la tendencia, la propia Editorial Perfil lanzó en enero la colección “Buenas Ondas para Colorear y Sentirse Mejor”, haciendo que este material esté por primera vez disponible en kioscos de todo el país. Se trata de cuatro ediciones (“Mandalas”, “Mil Cosas”, “Azulejos” y “Arte Pop”) con trazos claros, que invitan a descansar la mente e inspirarse con distintas técnicas, materiales y colores, al tiempo que se presentan como “arte antiestrés”.
Estar aquí y ahora. Y precisamente en la lucha contra el estrés y la ansiedad es que parece radicar el éxito de estos libros. En tiempos vertiginosos, colorear parece ser una terapia de fácil alcance y gran aceptación, que ha virado de acción infantil a espacio de conexión con uno mismo. “Antes se decía que se podía tejer sin pensar, y yo creo que esta actividad es parecida. Se requiere una concentración sencilla, con un trabajo de selección de colores que no es complejo, y se obtiene una producción que es propia, porque sin esos tonos el dibujo no sería el mismo. Quien puede entregarse, se distiende”, apunta Adriana Fernández, gerente editorial del área Infantil, Juvenil y Contenidos de Grupo Editorial Planeta, otra firma con grandes lanzamientos en el rubro.
La psicóloga Silvana Weckesser magnifica esta idea: “Estamos viviendo en una sociedad con muchísimo estrés, y la gente está empezando a ver sus consecuencias: falta de memoria, de concentración, incapacidad de relajarse. Estos libros, del mismo modo que los crucigramas, los sudokus y los puzzles, proponen actividades que tienen que ver con la memoria y la concentración, pero que a la vez permiten cierto grado de relajación, que es lo que más se necesita”. Según la especialista, se relacionan con el método utilizado por el “mindfulness”, un sistema de meditación que propone conectarse con el “aquí y ahora”. Así, colorear pone la mente en un estado agradable, en el que la única preocupación es qué tono elegir o por dónde seguir pintando, en lugar de los problemas cotidianos que suelen acosarnos. “Exige un nivel de atención determinado, pero que a la vez te distrae de todas las otras cuestiones de tu vida y te hace estar consciente en ese momento determinado”, agrega Weckesser.
Mirada a la distancia, esta nueva terapia podría parecer algo superficial e infantil. Pero responde directamente a los tiempos que corren: si antes las actividades en las que descargar energías y ansiedades eran por ejemplo el tenis, el box o hasta el sexo, la vida actual ya no ofrece ni tanto tiempo ni tanta compañía. “La gente está bastante sola y cada vez con menos posibilidades de conectarse realmente. Y a la vez, está cada vez con menos tiempo para el ocio. Colorear es simple y está al alcance de la mano. Y de algún modo, recupera la capacidad de juego y conecta con un espacio perdido de la infancia”, asevera la profesional.
Desde las editoriales también aprecian estos efectos, y suman además la posibilidad de conectarse con emociones ocultas. “Desde que comenzamos a publicar mandalas, sabemos que pintar no es solo cosa de niños. Hemos comprobado que muchos adultos sienten placer al hacerlo, porque les permite expresar su creatividad y sus habilidades. Otros perciben que canalizan sus emociones, y pueden encontrar un equilibrio a través del color y sus armonías. Y para algunos es una forma de abstracción y relajación”, describe Redoni, de V&R Editoras, quienes con ese público en mente a lo largo del año tienen planeados más lanzamientos, con algunos especiales de la pionera Johanna Basford en ediciones de lujo.
Para Weckesser, la tendencia es positiva, pero no alcanza a paliar el efecto por el que ha nacido. “Hay que seguir pensando por qué colorear tiene tanto auge. El boom de estos libros habla de algo mucho más profundo, y es un emergente de la soledad y el modo de vida actual de la sociedad”. Se ha dado un primer paso valioso, pero los que siguen son igual de importantes en la búsqueda de una sanidad social y personal. Parecería hora de volver a las fuentes.

 

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