Sunday 10 de May, 2026

CULTURA | Hoy 08:42

La nueva gran feria del arte en Estambul con una mayoría de artistas mujeres

Se llama CI Bloom y en ella participan 320 creadores. Es una buena muestra del estado del arte en la más importante capital de Medio Oriente.

Cuando el colectivo feminista Guerrilla Girls -el grupo anónimo que desde los años 80 denuncia la desigualdad de género en el sistema del arte- visitó la ciudad de Estambul en 2006, lanzó un mensaje inesperado: “Artistas mujeres del mundo, vengan a Estambul”. La consigna no era una ironía sino un diagnóstico. Según sus datos, la presencia de mujeres -artistas, curadoras, galeristas y coleccionistas- era allí más alta que en muchas escenas occidentales. Dos décadas después, esa observación sigue funcionando como una puerta de entrada posible para leer el presente del arte contemporáneo en Turquía.

En la quinta edición de CI Bloom, la feria que Contemporary Istanbul impulsa cada abril en el centro de convenciones Lütfi Kırdar, esa percepción ya no aparece como excepción sino como parte de un ecosistema consolidado. “En Turquía, la presencia de mujeres en el arte es muy alta, incluso más que en muchos países occidentales. Si uno mira la historia de la escena local, el rol femenino fue fuerte desde el comienzo”, señala durante una recorrida por la feria el historiador y curador Marcus Graf, que desde hace más de dos décadas sigue de cerca el desarrollo del circuito.

Estambul

Con la participación de casi 30 galerías no solo de Estambul sino también de ciudades como Ankara o Bodrum, más de 320 artistas y unas 860 obras, CI Bloom funciona como una versión concentrada -y deliberadamente joven- del sistema artístico turco. A diferencia de Contemporary Istanbul, su feria hermana que se realiza cada septiembre con la presencia de galerías de todo el mundo, incluidas de Argentina, el foco aquí está puesto en galerías emergentes que den cuenta de la escena local. “La feria refleja muy bien el estado del mercado y de la producción artística en Turquía. Conviven galerías consolidadas, proyectos más jóvenes y una presencia cada vez mayor de obras con contenido político y social”, explica Graf.

Si bien el 70 por ciento de las ventas se siguen concentrando en el formato pintura, el recorrido por el predio deja ver una apertura hacia prácticas más híbridas, con presencia de obras digitales, materiales no tradicionales, fotografía, esculturas e instalaciones. “Las ferias suelen ser más conservadoras, más orientadas a la venta, mientras que las bienales tienden a lo experimental. Pero acá se empieza a notar un desplazamiento, con más artistas que trabajan de forma interdisciplinaria y con obras que se involucran con lo social y lo político”, agrega el historiador.

Arte

En una ciudad que durante siglos fue capital de imperios -Bizancio primero, luego el Imperio Otomano bajo el nombre de Constantinopla-, esa transformación también se lee en clave histórica. “El desarrollo del arte en Turquía tiene algunos paralelismos con Occidente, pero sus bases son muy distintas”, explica Graf. “Mientras en Europa la tradición se apoya en el Renacimiento y el Barroco, acá el legado incluye la caligrafía, la pintura en miniatura y las tradiciones visuales del período otomano”. Durante décadas, esa herencia quedó en segundo plano dentro de la producción contemporánea: “Hoy, en cambio, muchos artistas vuelven sobre esas tradiciones y las combinan con enfoques feministas, políticos o conceptuales, en un cruce que redefine la idea de lo local sin renunciar a lo contemporáneo”, detalla el especialista.

Ese cambio también se percibe en la consolidación de una nueva generación de coleccionistas. “El coleccionismo contemporáneo en Turquía es relativamente joven, pero creció mucho. Ya no se trata solo de grandes compradores tradicionales: hay perfiles más diversos, más jóvenes, que se interesan por el arte y buscan formar parte de ese circuito”, explica. En ese sentido, la feria no es solo un espacio de compra y venta, sino también de construcción de vínculos dentro de la escena.

Estambul

CI Bloom se inscribe en un contexto económico y geopolítico más amplio. En un país con alta inflación y un escenario internacional atravesado por conflictos, la organización decidió reducir en un 30 por ciento los costos de participación para las galerías y fijar el tipo de cambio en liras turcas con anticipación. “Todos los días recibimos noticias negativas y eso genera desánimo. La gente está perdiendo entusiasmo, y sentimos que era necesario incentivar la participación y sostener la actividad”, explica Ali Güreli, fundador y presidente de Contemporary Istanbul.

En ese marco, la posición de Estambul vuelve a cobrar relevancia, al estar ubicada entre Europa y Asia, lo que refuerza su papel como punto de encuentro. “El arte es la herramienta más poderosa que debemos tener a mano en este aterrador entorno de guerra. El arte nos permite pensar de manera diferente y, en cierto modo, resistir lo que sucede a nuestro alrededor”, reflexiona el fundador de la feria.

Galerías como Anna Laudel, Art On Istanbul, Bozlu, DG Art Gallery, Dirimart y Piramid Sanat formaron parte del encuentro que contó con la asistencia de unas 12.000 personas y concretó ventas por encima del 60 por ciento según los organizadores.

 

Mercedes Ezquiaga, desde Estambul.



 

por Mercedes Ezquiaga

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