Personajes / 20 de mayo de 2016

Agustín Alezzo: “Nunca quise dirigir un teatro oficial”

Maestro de actores, dirige “Traición”y “Yo soy mi propia mujer”. La cultura en segundo plano y pedidos de “coacheo” de famosos.

Traición” es la octava puesta de Harold Pinter que dirige Agustín Alezzo. En la novísima sala Border, con actores de su escuela, el nombre del director y docente que desde hace medio siglo es marca de teatro, vuelve a convocar al público que quiere celebrar cómo un maestro mira a otro.

“Es un autor extraordinario, por algo le dieron el Premio Nobel. La primera que hice fue ‘Noche’. Después vinieron ‘La colección’, ‘El cuidador’, ‘El invernadero’. Su mirada sobre las relaciones humanas, la sociedad y el mundo es crítica, aguda, sutil e intensa, terrible. Comparto”, dice Alezzo, que habla corto, lo necesario, un hombre ascético, sin fotos que lo festejen en el living con invitados.

“Al autor tengo que comprenderlo. Si estoy de acuerdo con su pensamiento, monto la pieza y trato de que llegue al público con plenitud. Eso no significa que algunas cosas no se puedan modificar. En ‘Traición’, Pinter pide seis escenografías realistas y para eso sería necesario un escenario giratorio. Pensé todo lo contrario, no ir a una escenografía realista: dejar la cama como elemento simbólico, sillas, mesa, un sillón, un bargueño, nada más”, aclara sobre la obra acerca de una mujer y dos amigos, un triángulo de infidelidades: “Pinter muestra los engaños que sembramos en nuestras vidas y que dificultan nuestras relaciones, gastándolas. El foco está ahí, no en la historia de amor”.

La otra obra que dirige es “Yo soy mi propia mujer”, unipersonal de Doug Wright con Julio Chávez, en el Paseo La plaza, que estrenó hace nueve años y con la que el actor quiso volver. “A Julio le gusta esa pieza y para mí trabajar con él es un placer, aparte de gran intérprete es un amigo”.

Noticias: ¿Disfruta por igual el trabajo en las salas comerciales y las off?

Agustín Alezzo: Sí, es lo que hice toda mi vida y no sólo desde que tengo mi sala (El duende), hace nueve años. Desde 1955, muchos años.

Noticias: ¿Es una gimnasia necesaria el contacto con los dos ámbitos?

Alezzo: Necesaria, no. Trabajo cuando tengo ganas. No me puedo quejar, siempre hice lo que quise. Me resulta más fácil decir que no que decir que sí. La mayoría de los espectáculos los organizo yo, los pienso yo y los hago con la gente que quiero.

Noticias: Ha contado lo que significó para usted haber estudiado con Hedy Crilla. En estos 50 años vio pasar muchas caras por su escuela. ¿Qué cambió en la formación del actor en ese tiempo?

Alezzo: Esencialmente, nada. El trabajo del actor sigue siendo el mismo. El instrumento es la persona. Si me pregunta si las nuevas formas han influido, le diría que no. Un actor debe estar preparado para responder a cualquier exigencia que el director le marque. Formar actores es eso, estar preparado para las exigencias de la propuesta.

Noticias: ¿Cree en un maestro o en varios? Es común hoy que los actores tomen multitud de talleres. ¿Todo suma o hay interferencias?

Alezzo: Un actor tiene que tener una formación básica. Una vez consolidada, puede sumar cursos. Pero si al principio tiene cinco cursos y en ninguno se desarrolla, termina no sabiendo nada. Lo veo entre los alumnos que me llegan. No saben nada.

Noticias: Déme un ejemplo. ¿Cuál es el “error” más común que encuentra?

Alezzo: Con un actor que ya tiene cierta formación, hay que observar cómo aborda la situación, según el texto que él elija, desde dónde y dónde pone la atención para desarrollar el trabajo. Ahí se ve en un minuto qué funciona y qué no.

Noticias: Además de Julio Chávez, ¿qué otros actores le gustan?

Alezzo: Hay muchos grandes actores, conocidos y no conocidos. Y hay quienes merecen otros roles como, Jorge Marrale, que siempre hace comedias comerciales, es una pena porque es un gran actor, podría hacer personajes con otra dificultad. Como hizo Alfredo (Alcón), que siempre buscó lo más difícil, nunca se recostó en lo fácil.

Noticias: ¿Dirigiría a figuras muy populares como Susana Giménez si se lo piden?

Alezzo: No. No es cuestión de animarse, no me gustaría. Pretendo un tipo de actuación. Y para eso necesito un tipo de actor.

Noticias: ¿Conoció a Peter Brook (el reconocido director de teatro)?

Alezzo: Sí, en Moscú, en un congreso que se hizo con gente de todo el mundo que utilizaba el sistema Stanislavski. Maravilloso. Vi muchos de sus espectáculos a lo largo del tiempo, en distintos lugares: “Sueño de una noche de verano”, en Los Ángeles; en Moscú, “El jardín de los cerezos”; y aquí también.

Noticias: ¿Qué autor no quiso hacer?

Alezzo: Me he llevado muchas sorpresas. Creía que no me interesaba Eugène Ionesco y en una oportunidad, cuando estaba Juan Carlos Gené al frente del San Martín, me llamó porque necesitaba organizar algo con el grupo juvenil que tenía. Busqué material y encontré una obra propicia de Ionesco y descubrí que me encantó hacerlo. A los autores se los descubre trabajando, en contra de todo lo que habíamos prejuzgado.

Noticias: ¿Hay acercamiento entre la gente de teatro?

Alezzo: Nunca hubo mucha pero antes había más. En los ’70, hubo reuniones programadas para discutir aspectos de trabajo. Ahora no se hace eso, ni por casualidad.

Noticias: ¿Conoce al nuevo director del Instituto Nacional del Teatro, Marcelo Allasino?

Alezzo: No lo conozco. Hay muchas dificultades. Hace unos ocho años que tenemos autorizada nuestra sala y el año pasado vino un inspector y nos pidió más cosas nuevas. Es muy difícil.

Noticias: ¿Qué expectativas tiene con esta administración?

Alezzo: He pasado por muchos períodos, por muchos gobiernos. La cultura nunca es una prioridad, siempre queda relegada. Nunca viví ningún momento de oro. Es verdad que hay gobiernos que se interesan un poco más y otros nada, como los militares. Estuve prohibido durante la última dictadura. No me fui, me arreglé armando el grupo Repertorio, con el que montábamos obras pero sin que apareciera mi nombre.

Noticias: ¿En momentos así, los colegas lo dejaron solo?

Alezzo: Nunca. Siempre tuve una muy buena relación con el medio, siempre me demostró mucho afecto y solidaridad.

Noticias: ¿Cómo debería ser un teatro oficial?

Alezzo: Nunca quise ser director del teatro San Martín, por ejemplo. Me lo ofrecieron dos veces y no quise. La primera, cuando volvió Perón. Leonardo Favio lo llamó a Augusto Fernandes y él quería que lo hiciéramos juntos. Yo le dije “No lo hagas”, era una época terrible y por suerte, no aceptó. La otra vez, cuando subió Menem. No me interesa ese cargo porque involucra toda la energía, es complejo. Pero es cierto que tiene que estar al frente un director de teatro, como pasa en los mejores teatros del mundo, y no un crítico o un empresario.

Noticias: El nuevo director del Complejo Teatral es Jorge Telerman, que es político, funcionario y empresario.

Alezzo: Está mal. La primera vez que trabajé en el San Martín fue en 1970. La dirección estaba organizada entre un director general, uno administrativo, uno técnico y otro artístico. Ese cargo lo ocupaba Osvaldo Bonet. Toda la vida critiqué que Kive Staiff fuera el director del Complejo Teatral de Buenos Aires, formado por cinco teatros, eso es una barbaridad (N. De la R.: dirigió durante tres períodos, 1971-1973, 1976-1989 y 1998-2010). Cada teatro con su director, la idea del Complejo me parece nefasta. Por otro lado, reconozco que Kive sabía manejar muy bien a los sindicatos.

Noticias: Así cómo usted lo buscó hace medio siglo, ¿cuál sería hoy el cambio necesario para la actuación?

Alezzo: Es que tanto Raúl Serrano, Fernandes y yo tuvimos muchísimos alumnos durante muchos años y eso se expandió. Nunca buscamos formas estéticas. Eso cambia según la época. La estética proviene de la pieza, de las necesidades de la obra. Mis espectáculos no tienen una estética determinada sino que depende de la obra que tenga entre manos.

Noticias: ¿Le tocó dirigir obra de autores vivos que se metían en la dirección?

Alezzo: Sí, me tocó y los resultados no han sido buenos. No diré nombres. Terrible.

Noticias: ¿Se enamoró de alguna de sus actrices?

Alezzo: Sí, de Alicia Bruzzo.

Noticias: ¿Lo llamaron alguna vez para couchear un político?

Alezzo: No. Me lo pidió una vez un comentarista de fútbol. Muy conocido. Me llamó por teléfono. Quería un curso acelerado porque le habían ofrecido algo en una telenovela o en otro programa. “No sabría hacer eso”, le dije. ¿Victor Hugo? No. Sí, fue Fernando Niembro.

Noticias: Hizo todo, ¿no? ¿O hay algo que no hizo y le gustaría?

Alezzo: Muchas cosas. Nunca hice un Ibsen, por ejemplo. Y de Chéjov, sólo hice “El jardín de los cerezos”. Y no creo que pueda hacerlo. Hace falta un conjunto de actores notables. Y los hay pero juntarlos para un proyecto es muy difícil.

Noticias: Pero si no lo hace usted, ¿quién puede?

Alezzo: No lo pude hacer. Hace unos cinco años quería hacer una obra fantástica que nunca se dio en Buenos Aires, “Jardín de otoño”, de Lillian Hellman. Maravillosa obra. Son doce personajes, grandes papeles pero ningún protagónico. Tenía pensado el elenco, muy bueno. Algunos estaban felices de hacerlo: Daniel Fanego, Lydia Lamaison. Pero la mayoría me dijo que no. Y una de las actrices me dijo: “Pero no es protagónico”.

Noticias: ¿Quién?

Alezzo: No importa.

Noticias: ¿En qué anda ahora?

Alezzo: En nada. Decidí tomarme unos días antes de pensar en la próxima obra. Descansar un poco, encontrarme con amigos, hacer fiaca, ir al cine. Permanentemente veo cine. Series no porque son muy largas. Televisión, nada. Diarios, tampoco.

Leni González

@LenideEscalada

Fotos: Juan Ferrari.

 

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