Vida Gourmet / 15 de septiembre de 2017

Un fin de semana recorriendo bodegas por Argentina

Una hoja de ruta para los que viajar es sinónimo de paisajes, rutas y muy buen vino.

La Cuesta de Miranda, en La Rioja, atraviesa el cerro Famatina en un camino de montaña que se extiende por 20 kilómetros y llega a los 2050 metros de altura.

De norte a sur, la oferta vitivinícola en Argentina es amplia. Cada provincia tiene su recorrido, su bodega, su varietal predilecto, y lo mejor: una propuesta de paisaje para maridarlo. Para quienes gustan de contemplar los cuadros que nos ofrece el país y entienden que eso se pone aún mejor si se acompaña con una copa de vino, a continuación una hoja de ruta imperdible, donde se puede elegir un destino para un fin de semana, o varios para unas largas vacaciones. 

Salta #LaLinda

Los viñedos más altos del mundo y los Valles Calchaquíes de contexto. Rojo y verde sean quizás los colores que definen a esta región del norte, que se caracteriza por tener paisajes tupidos y cerros de mil tonos.

¿Dónde degustar un vino? A 2500 metros de altura, seguramente sea una buena posibilidad. Bodega Colomé está situada a 20 kilómetros de la localidad de Molinos y a 157 de Cachi y guarda algunos de los vinos más deliciosos de la provincia (además de espectaculares obras de arte). De hecho, en 2016, el crítico de vinos inglés Tima Atkin destacó seis vinos salteños entre los 100 mejores del país, y 3 de ellos pertenecían a la bodega. “Recomiendo tomar un buen vino en la piedra del Molino, a 3620 msnm, mirando la Cuesta del Obispo”, dice Soledad Mora, de Babel Viajes. Y si hay que inclinarse por alguno, este sería un Colomé Estate, un blend de Malbec cosechado a distintas alturas.

La Rioja #TierraDelTorrontés

En La Rioja, si de vino se trata, es necesario dirigirse directamente a la zona de Chilecito, tierra vitivinícola en donde el torrontés, un vino de nacionalidad 100% argentina, es cepa emblema. Y allí conocer Bodega La Riojana, una de las pocas bodegas cooperativa del país, para luego seguir viaje por la Cuesta de Miranda. “Este camino atrapa por los matices de tonos naranjas, rojos, verdes y por su río de aguas claras, que en invierno se tiñe de blanco, por la nieve. Con mucha suerte, uno podrá descubrir una pareja de cóndores sobrevolando el camino”, cuenta Belén Vázquez, guía de turismo de la Bodega La Riojana y una enamorada de este paseo, como la mayoría de los que pasan por la Cuesta,.

En este lugar, el paisaje, necesariamente, debe mirarse con una copa de Santa Florentina Reserva en mano, un clásico torrontés, de tono fresco, frutado, que remonta directamente al sabor más puro de la uva.

Catamarca y San Juan #DiamantesEnBruto

Su suelo reúne las condiciones para elaborar vinos finos, y las variedades que mejor se adaptan son el Syrah y el Cabernet Suavignon. ¿Dónde degustarlas? Un recomendado de Catamarca es la Bodega Don Diego, ubicada en la ruta 60 en el Valle de Fiamblá. Ofrece una amplia variedad de vinos orgánicos, cuyas uvas se cultivan directamente en la cordillera de Los Andes. En San Juan, la visita debe ser a la bodega de la familia Graffigna Yanzon, en el Valle de Pedernal.

¿Y qué paisaje contemplar mientras se hace la degustación? “La localidad de Fiambalá es conocida por sus termas y brinda a los viajeros la posibilidad de tomar baños en las diferentes piletas naturales, que acompañan la pendiente de la montaña”, responde Marcelo Sosa, director de Promoción Turística de la Secretaría de Turismo de Catamarca.  En San Juan, Martina Canales, responsable del área de Productos Turísticos de la provincia recomienda el Valle Pintado, “un lugar imponente ubicado en el famoso Valle de la Luna”.

Mendoza #MalbecParaElegir

Puede que un fin de semana no sea suficiente si el destino elegido es la provincia de Mendoza. Más de 900 bodegas, 145.000 hectáreas de viñedos, cuatro regiones clave y una cepa emblema -el Malbec-, forman parte del circuito turístico de esta provincia.

¿Bodegas para visitar? Cientos. López, Luigi Bosca, Nieto Senetiner, Séptima, Norton, Chandon, Familia Zuccardi, que además de vinos también se destaca por la producción de aceite de oliva; Clos de los Siete, que se jacta de tener el sello del mago de la enología, Michel Rolland; Salentein,una bodega cuya construcción deslumbra y que combina vino, gastronomía y arte en su Espacio Kilka; Domaine Bousquet, la de los vinos orgánicos más premiados del mundo o Andeluna, una de las más jóvenes y, si se arriesga, con el restaurante con la mejor vista de la provincia.  

Para hacer turismo y tomar vino Mendoza seguro no traiciona.

Neuquén #VinoFresco

Nos topamos ya con la hermosa Patagonia Argentina. Marca registrada, ahora también lo es por sus vinos. La localidad de San Patricio del Chañar, a 48 km de la ciudad, es el lugar preciso para ir a degustarlos. Y si bien hay una gran oferta de bodegas para visitar, Bodega Malma tiene, para este recorrido, los condimentos perfectos: variedad de vinos (produce Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon y Chardonnay Blanc), cocina patagónica y vista a viñedos.

Río Negro #AlSurDelSur

El final del recorrido tiene parada en la provincia de Río Negro, la tierra en donde los enólogos hablan de “vinos con sabores marítimos”. Las uvas que mejor se adaptan a los suelos y a las condiciones climáticas sureñas son el Moscatel, el Semillón y el Suavignon Blanc.

Llegó la hora de animarse a nuevos varietales. Y para hacerlo, la recomendación es la Bodega Océano, ubicada en Viedma, la capital, ya que se caracteriza por contar con los viñedos más cercanos al mar de toda la Argentina. Tres líneas: Mar, Ultra-Mar y Océano Gran Reserva.

Eso sí, una copa de cualquiera de estas variedades necesita ser maridada con un paisaje especial. Así que, quien se anima a llegar hasta este punto, debe acercarse también a la Meseta de Somuncurá, una de las más altas del país y más antiguas del planeta, con lagunas temporarias, restos volcánicos y cerros que superan los 1700 metros de altura.

¡Buen viaje!

 

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