Personajes / 25 de septiembre de 2017

Julián Bedel: “A las grandes marcas no se les cae una idea”

Artista, desarrollador de marcas top y alquimista, armó una etiqueta de perfumes de lujo. Espionaje de fragancias y clientes cool.

Julián Bedel. | Fotos: Juan Ferrari.

“Hace como dos años que no piso la Argentina. Estoy con la espalda a la miseria de vivir en aviones y ¡hasta perdí todo el pelo por no parar ni un segundo!”. El espíritu inquieto que es prueba viviente del dicho popular “sarna con gusto no pica”, es Julián Bedel. Artista, luthier, “brand developer” (léase Faena, Malba, Pulenta) y, ahora, “mastermind” de Fueguia 1833, el primer laboratorio de perfumes de nicho de Sudamérica, capaz de convertir la exótica diversidad de la naturaleza en fragancias lujosamente sustentables. La cruzada empresarial de este “entrepreneur multitasking”, nacida hace siete años, y que ya posee una decena de cavas con 90 aromas únicos, desparramadas por las principales ciudades del planeta. Más de mil especies naturales, sustentabilidad y alianzas estratégicas con ONGs son algunos de los leit motiv de una empresa políticamente correcta, que intenta marcar con su inocencia de autodidacta una diferencia en el mundo de la perfumería contemporánea.

Noticias: Siempre hizo cosas para clientes, pero Fueguia es un proyecto personal, ¿qué cambió?
Julián Bedel: Siempre me dediqué al arte. Los trabajos que hice de estrategia de marca fueron experimentos. Me dieron el “know-how” de la parte no creativa de los negocios y me daban plata ¡porque el arte nunca me dio un mango! (risas).

Noticias: ¿Planificó volar solo?
Bedel: Siempre fui un volador… ¡de caída libre!

Noticias: ¿Cómo fue volcar la energía en lo propio?
Bedel: Es totalmente distinto. Una cosa de vértigo porque me encargo de todo. Quizás porque tengo una terrible autoestima. No fui al colegio ni a la universidad.

Noticias: ¿Lo echaron?
Bedel: No, era tranquilo, pero muy analítico. Para horror de mis padres, di el secundario libre para tener tiempo para trabajar y aprender otras cosas.

Noticias: Su padre, Jacques Bedel, es un famoso arquitecto. ¿Había un designio familiar?
Bedel: Evidentemente. Pero me pesó su parte artística. El ambiente que creaba en la casa, con libertad de pensamiento y de ideas.

Noticias: Dijo que hace perfumes por una ex novia, ¿cómo es eso?
Bedel: ¡No fue sólo por eso! Se juntaron muchos factores: papá me regaló un libro sobre cómo percibimos los olores, en el campo siempre laburamos con plantas, justo me tocó crear un aroma para el Malba, y estaba con una mujer para quien el perfume era muy importante en su universo íntimo.

Noticias: ¿Usted también era fanático de los perfumes?
Bedel: En esa época me compraba una colonia de Free Shop, la Roger Gallet, la clásica bordó. Pero no fue que un día me desperté y dije: “Quiero hacer perfumes”. Se dio que tuve que hacer un perfume textil en botellita de vidrio. Como era tan rico, la gente quería ponérselo. De ahí me vino la idea de hacer fragancias.

Noticias: Tiene buena nariz.
Bedel: No creo. Mi nariz es secundaria. El secreto está en los ingredientes, todos de síntesis natural, de química verde. Los que venían de origen animal los producimos de una molécula, no vienen del petróleo y son biodegradables. No usamos una molécula que tiene olor a limón, usamos limón. Sustituimos las imprescindibles, esas donde deberíamos matar 50 ciervos para tenerla.

Noticias: ¿Usted investiga todas estas cosas?
Bedel: Cruzo información de otros. Ahora tenemos 1.250 plantas y extractos. Algunos, como los jazmines y tuberosas, los produce un socio al sur de India. Compro miles de cosas que no tengo, o no crecen, y que tienen que ser destiladas después de la recolección para que no pierdan su aroma. El problema es que el jazmín de India en crudo sale 7.000 dólares el kilo. Olvidate de que la industria use naturales. ¡Si el sintético te cuesta 40 dólares! A veces te ponen una gotita del real para hacerte un verso marquetinero, por ejemplo, que es del jardín del sultán.

Noticias: ¿Todas las marcas lo hacen?
Bedel: Todas, aún las de autor. Frederic Malle me encanta, pero no fabrica nada. No hay una genialidad que te justifique pagar tres veces más por ese “upgrade” de pasar de una marca de lujo a una marca de autor. Hay un engaño subliminal. No accedés a algo especial porque los fabricantes de todos los perfumes son los mismos cinco que le ponen la etiqueta a cada cliente. Pero también hacen jabones en polvo, desodorantes, etc.

Noticias: ¿No les molesta su fundamentalismo?
Bedel: A ellos les importa un carajo que destapes una olla, o que yo sea natural. Frederic Malle le vendió todo a Estée Lauder, ya está hecho.

Noticias: ¿Usted vendería Fueguia?
Bedel: Para las grandes marcas es fácil acaparar una marca chica y hacerla masiva. Vienen y te ofrecen vender más producto en mejores locaciones. Además, como compran volúmenes enormes, consiguen mejores precios. Pero yo no transaría en dejar de ser lo que soy. Fueguia perfumes es sólo el comienzo.

Noticias: ¿Cómo puede sobrevivir en ese mercado una marca de autor?
Bedel: En la moda ves como grandes conglomerados se fagocitaron marcas como Gucci y perdieron su esencia. Ves una mochila de Gucci con parches que vale 3.000 euros y el señor Gucci debe estar revolcándose en la tumba. Corren detrás de reciclajes. Como en la última semana de la moda, todo fue Sport. Valentino no presentó trajes, sino jogginetas. Con los perfumes es peor porque cuando alguien la pega con un perfume, todos quieren hacer algo parecido. Nosotros no pertenecemos a la industria ni seguimos las tendencias. No huelo lo que produce mi competencia para mantener mi virginidad. Pero el cliente manda. Primero se enamora del aroma, después indaga sobre nuestra historia, cómo hacemos las cosas y ahí establece fidelidad con la marca. Ese es tu plus frente a los grandes.

Noticias: ¿Usted hace todos los perfumes?
Bedel: Sí, el ciento por ciento de las fórmulas.

Noticias: ¿Tiene una vida?
Bedel: ¿Una vida? ¿Qué es eso? (Risas). Le compré la parte a Amalia (Amoedo) y delegué la producción a mi socio, Matías Galeano, que viene de la farmacéutica uruguaya. Montamos el laboratorio de extracciones en Manantiales. ¡Convirtió su casa en un botánico! Tenemos más de 80 plantas nunca usadas en cosmética. Soy como Dexter. Lo mío es prueba y error. Las máquinas para estabilizar los perfumes y el sistema para olerlos son nuestro invento. También la idea de hacer ediciones limitadas.

Noticias: ¿Lo copian?
Bedel: A las grandes marcas no se les cae una idea. Mandan gente para ver a pequeños empresarios y afanarles sus ideas. Nosotros somos la primera marca de perfumes 100% biodegradables. Los sintéticos que usan casi todas las empresas de perfumes se encuentran en la leche materna. El problema es que lo siguen usando porque todavía no hay pruebas en vivo de que son disruptores hormonales.

Noticias: Usted viene de las marcas pero no usa la publicidad masiva, ¿cómo difunde su producto?
Bedel: No tenemos ni bloggers ni chicas en bolas en videos raros. Lo nuestro es orgánico: alguien lo compra, le gusta y lo comenta.

Noticias: Pero tiene bastantes clientes famosos.
Bedel: La mujer de Steve Jobs, Elton John, Gwyneth Paltrow, Marina Abramovic y muchas celebrities japonesas. También embajadas y hoteles. Pero soy cero cholulo. No tengo idea.

Noticias: ¿Busca un perfume desde lo emocional?
Bedel: Totalmente. Hay perfumes que creé desde lo místico, como “Humos sagrados”, que son todas las maderas paganas que el hombre ha quemado para conectarse con la divinidad.

Noticias: ¿Se hizo su propio perfume?
Bedel: Uso todos. Pero el mío es “Fero J”, Fero Julián, aunque a los japoneses les digo que la J es de Japón. Es nuestro mejor vendido. No tiene olor, está diseñado para magnificar nuestro propio olor y queda diferente en cada persona.

Noticias: ¿No tiene miedo de convertirse en Grenouille, el personaje de “El perfume”, olfateando gente por todos lados?
Bedel: ¡No creo! Pero me encanta el perfume de las mujeres. ¡Debo ser el único perfumista al que le gustan las mujeres, soy un bicho raro en el gremio!

Noticias: ¿Se lleva sorpresas?
Bedel: Siempre. Tenés un perfume muy femenino y entra un ruso enorme tomador de vodka que le encanta y te derrumba los tabúes. Intentamos dar herramientas para que se perfumen según el humor del día. Yo los uso según cómo me despierto, dónde estoy, el clima. Antes no usaba para estar inodoro, pero ni loco me pongo de otra marca. ¡Sé cómo se hacen y no soy suicida!

Noticias: ¿Pedidos de aromas extraños?
Bedel: Una millonaria neoyorquina pidió una fragancia con olor a caballo transpirado. Mi hermano, fanático del agua, me pidió el olor submarino de un pescado vivo. La fragancia se llamó “Corvina negra”.

Noticias: ¿El olor que más detesta?
Bedel: El de la ciudad de Nueva York. Denso, asqueroso, podrido. Huele a comida, a basura. Voy caminando de mi casa al local y me quiero morir.

Noticias: ¿A quién le diseñaría un perfume personal?
Bedel: Me hubiese encantado hacerle un perfume a Spinetta porque es un poeta, un músico, y tendría un diálogo perfecto. A chicas bellas, pero ¡ahí no hay tanto diálogo!

Noticias: ¿Dónde se ve en diez años?
Bedel: ¡Ni loco me quedo acá! Voy a ir sumando cosméticos, un hotel Fueguia, será un lifestyle Fueguia. ¡Mi pobre socio va a tener que darle a la maquinita en Manantiales!

 

Gabriela Picasso

 

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