Turismo / 8 de diciembre de 2017

Furor en Escocia por “Outlander”

Los fans de la serie invaden el norte de Gran Bretaña. Sus lugares preferidos.

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Los fanáticos de la serie “Outlander” han invadido Escocia. Enamorados de la ficción histórica escrita por Diana Gabaldon, pretenden conocer cada castillo, montaña o paraje de las Tierras Altas (Highlands), el territorio donde transcurren los tramos principales de esta saga.

Para quienes todavían no se han rendido a los encantos de esta historia de amor, aquí van algunos datos, con la menor cantidad de spoilers posibles. Claire Beauchamp (interpretada por Caitriona Balfe) es una joven enfermera casada con el historiador Frank Randall (Tobias Menzies) en 1945. Buscando información sobre sus ancestros, viajan a Inverness, capital de las Tierras Altas escocesas. Allí, en un círculo piedras prehistórico, Claire es transportada al año 1745. El dato del año no es menor porque los escoceses, organizados en clanes, preparan una revuelta contra los ingleses, intentando devolver el trono a los Estuardo. Claire, atrapada en el tiempo, se enamora de un joven valiente y apuesto, Jamie Fraser (Sam Heughan), con quien tratará de impedir que Escocia pierda la batalla de Culloden, el enfrentamiento trágico que puso fin a la cultura entera de las Highlands.

La serie ya va por la tercera temporada (con idas y venidas en el tiempo de Claire) y la saga de Gabaldon, por la novela número 8.
Sitios. El dato más curioso para los lectores o espectadores que pretenden recorrer los caminos de Claire y Jamie en Escocia, es que pocos escenarios de la serie son lo que dicen ser.

Por ejemplo, Inglaterra y Escocia tienen muchos círculos de piedra prehistóricos, pero aquel en el que Claire es abducida al pasado, Craig Na Dun, simplemente no existe, por más que los fanáticos de “Outlander” lo busquen como locos en los alrededores de Inverness.
De hecho, la mismísima Inverness no tiene nada que ver con la pequeña ciudad que aparece en el comienzo de la serie. Porque, aunque se supone que se trata de esa población, en realidad las escenas fueron rodadas en Falkland, a 60 kilómetros de Edimburgo.
Lo que diversos y excelentes tours ofrecen -cada vez más, a medida que la pasión por “Outlander” aumenta- es un recorrido por las locaciones reales de la serie. Por ejemplo, el castillo de Doune, a 70 kilómetros de Edimburgo, que en la ficción es el castillo de Leoch y hogar del clan MacKenzie. O Lallybroch, la propiedad de los Fraser, que en realidad es un castillo llamado Midhope. O Blackness Castle, que en la serie es Fort William, donde Jamie sufre la tortura de su archienemigo Black Jack Randall.

Estos son solo algunos de los monumentos y lugares históricos, que sirvieron (y sirven) como locación para la serie.

Pero tal vez, más importante que recorrer estos escenarios, sea entender el espíritu perdido de Escocia que la ficción intenta resucitar. El de la era de los clanes, la vida en el campo, los tartanes, la lengua gaélica y las raíces celtas. Y para eso, es posible que baste con recorrer los fiordos, lagos y montañas (entre las más antiguas del mundo) que vuelven el paisaje de las Highlands un territorio único. O recoger brezo (la planta más valorada de Escocia), o beber mil clases de buen whisky o caminar bajo la lluvia por senderos verdes y ondulados, a través de antiguos campos de batalla, como el bellísimo valle de Glen Coe.

Aunque Gabaldon nació en Arizona, quizás en el futuro pueda atribuírsele, como a Sir Walter Scott, la reinvención sentimental de la Escocia clásica.

 

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