Opinión / 13 de junio de 2018

Aborto legal: la revolución irrefrenable

Las mujeres hoy pelean por el fin de un sistema que las dominó hasta el punto de decidir todo por ellas. La interrupción voluntaria del embarazo es un hito en esta lucha.

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Qué decir a favor de la legalización del aborto que no hayan expresado ya, en estos días, científicos, políticos, intelectuales; mentes brillantes que aportaron la contundencia de las cifras (mujeres que mueren o sufren complicaciones de salud muy graves por abortos mal realizados) como argumento irrebatible y razones para preferir la libertad de elegir a la prepotencia siempre injusta del Estado.

Hace pocas semanas, en una intervención pública, la antropóloga Rita Segato planteaba que si los criminalizados por realizar abortos fueran los varones, no habría ningún tipo de debate y la legación de la interrupción voluntaria del embarazo sería ya una ley.

Llamativamente, las “culpables” del aborto siempre han sido las mujeres. Los hombres han estado, por lo general, fuera de cuadro aunque instigaran, promovieran y financiaran los abortos.

Por eso, la sanción de esta ley parece ser una cuestión femenina. Un hito fundamental en la lucha por parar de una vez la violencia, la discriminación y el abuso.

Otra cuestión llamativa: no existe (y nadie habla del asunto) ningún apoyo para quien decide ser madre soltera. Ni pensiones especiales ni ayuda solidaria. La disyuntiva, en las comunidades más conservadoras, siempre ha sido loca y cruel: abortar está mal. Tener un hijo sola también.

El discurso paradójico es pura violencia y contra ese maltrato debemos revelarnos.

Estos tiempos son de revolución, porque lo que hay que cambiar es un sistema -de signos, de símbolos, de poder y de estructura-que apuntala las injusticias del patriarcado.

¡Ojálá nuestros políticos puedan sintonizar con el pulso de la sociedad actual!

En cuanto a las mujeres más grandes, las que tuvimos que abortar aterradas y solas, en la clandestinidad, les debemos a las más jóvenes un futuro de respeto por sus necesidades y decisiones.
Apoyemos, por eso, la legalización del aborto.

 

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