Monday 27 de May, 2024

OPINIóN | 16-04-2024 14:10

Milei versus el periodismo: los miedos del Presidente

Solo por terror a ser feo, poco inteligente o simplemente no querido, necesita que lo idolatren. Quisiera no ser bajo, ni gordito, ni tener papada, por eso no acepta que se lo filme o fotografíe de forma independiente.

Lo que más me daña de Javier Milei es esa forma catártica de lanzar su profundo dolor interno al que lo critica o lo desnuda. Lo hace con una violencia que no sentí ni con Cristina Fernández de Kirchner. Con Milei es mucho peor, porque su presencia mediática es permanente, lo que le permite llegar a franjas de la población poco informadas, ahí donde tiene la gran mayoría de los votos.

Me acuerdo de un amigo que trabajaba en el conurbado con la Iglesia Católica en nombre de María Eugenia Vidal: “A Mauricio no lo ven”. En cambio, a Milei no podés no verlo. Está siempre ahí, agrediendo, insultando, gritando “Viva la libertad carajo”.

Quizás por eso siempre busqué tomármelo en chiste en televisión. Hacer ironías, contar lo que él no quería, divertirme un poco con su ropa, su pelo, sus perros, sus asesoras tetonas.

No es que a veces no me diera cierta ternura. Cuando él quiere, muestra su fragilidad y es encantador. Un día me dijo después de una entrevista: “te perdono muchas cosas por tu apellido”. Aunque nunca tuve interés por acercarme a él. No era el tipo de líder que me atraía.

Sin embargo, lo voté. Más aún. La misma noche de la derrota en primera vuelta de Patricia Bullrich (amiga por décadas), le escribí un WhatsApp felicitándola por el esfuerzo en la campaña y me atreví con un “ahora vámonos con Milei”. Era, para mí, la mejor salida que había para evitar el regreso del kirchnerismo y quise darle un empujón para que se anime.

Pero desde ese ridículo episodio de los perros que tuve en LN+, Patricia tiene miedo de saludarme en la Casa Rosada. Tan luego ella, que a lo largo de sus incontables mutaciones políticas, no le tuvo miedo ni a Videla cuando era una joven montonera.

Pero cada día estoy más convencida de que el que nos tiene miedo, y mucho, es Milei. Solo por terror a ser feo, poco inteligente o simplemente no querido, necesita que lo idolatren. Quisiera no ser bajo, ni gordito, ni tener papada, por eso no acepta que se lo filme o fotografíe en forma independiente. Ni carecer de currículum académico, lo que lo llevó a plagiar en varios de sus libros. Mucho menos que se sepa que no tolera la ausencia de Conan, que murió en 2017.

Sin embargo, Milei es muy inteligente, las chicas hacen fila para compartir unas horas con él, y llegó a la Presidencia, un premio al que solo acceden muy pocos.

¿Será entonces que la inseguridad no se cura?

Tal vez, como sucedió con el emperador romano Calígula, esa sea la razón por la que solo puede ver conspiraciones y nada le alcance para ser feliz.


*Silvia Mercado es periodista.

por Silvia Mercado

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