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Blogs / 29 de octubre de 2012

Per Asaltum

Cómo un recurso jurídico denostado durante la década menemista, hoy es la herramienta más deseada por el Kirchnerismo.

Había una vez un país donde el “per saltum” era un truco vil para vaciar la República. Ese país aprendió en los best-sellers “Robo para la Corona” y “Hacer la Corte”, del implacable Horacio Verbitsky, que dos mendocinos ayudaron a “desguazar” al Estado. El entonces ministro de Obras Públicas, Roberto Dromi, fue el arquitecto jurídico de las primeras privatizaciones menemistas, y José Luis Manzano fue el operador parlamentario.

En palabras de Verbitsky, en uno de sus innumerables artículos sobre el tema, en Página/12: “La Corte Suprema de Justicia intervino en forma irregular, per saltum, para que ese cúmulo de ilegalidades no frenara la entrega de Aerolíneas…” Pasaron los años ’90, pero la manía del per saltum, no. Denuncia Verbitsky, en el 2002: “Ni Alfonsín, ni Menem, ni De la Rúa tuvieron una mayoría parlamentaria tan cómoda como la que le permitió a Duhalde aprobar la ley de emergencia y por medio del per saltum a la Corte Suprema contra cualquier medida cautelar de un juez que incomode al Gobierno, pulveriza el estado de derecho”.

Ya en los comienzos de la era K, el per saltum volvió a la carga. Cuenta Verbitsky: “Lavagna es también el autor del proyecto de recurrir per saltum a la Corte Suprema de Justicia para que anule las medidas cautelares de jueces de primera instancia contra aumentos tarifarios. Pero la oposición de la senadora Cristina Fernández y del secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, lo ha relegado al olvido. La pérdida de calidad institucional tendría un costo muy superior al beneficio económico que producirían, argumentan”. Epílogo del relato: ahora, Dromi asesora a De Vido y a Electroingeniería. Manzano es socio K e invitado vip a las cadenas de Cristina. Y el per saltum es la nueva maravilla antiburguesa de la ingeniería nac & pop.