Blogs / 3 de enero de 2013

Los libros del año

¿Cuál es el parámetro con que se confecciona la lista de recomendaciones? ¿Se elige para los amigos o los lectores?

Como en la enciclopedia china de Borges, que clasificaba a los animales según criterios disparatados, la lista de los “libros del año” suele ser una taxonomía complicada, sin parámetros claros.

Y esto no pretende ser una crítica a los medios que las publican. Al fin y al cabo, que notables escritores y críticos digan qué texto prefieren de los últimos publicados no deja de ser una forma básica de recomendación. Y la recomendación es el motor más eficaz de las lecturas. Allí donde fracasan las reseñas (género siempre destinado al aburrimiento y el exceso de información) triunfa el simple y llano “me gustó”. Mucho más efectivo, cuando la voz es ampliamente autorizada.

¿Cuáles deberían ser los “libros del año”? ¿Los más vendidos? En ese caso, el primer puesto lo ocupa con holgura “Cincuenta sombras de Grey”, novela romántica y erótica que le autorizó a las mujeres la fantasía del “bondage” (“encordamiento erótico” define Wikipedia). También podrían integrar la lista los más polémicos, los más esperados, los más discutidos, los abominados.

Puestos a elegir, nos recorren los mismos interrogantes. Cada libro tiene un contexto de producción y lectura que los hace únicos. Muchos nos gustan por motivos personales que poco tienen que ver con el “canon” estéticamente correcto.

Ser interpelado para elegir es una gratificación para el ego difícil de eludir pero uno sabe que los amigos que escriben nos reprocharán en silencio no haberlos nombrado. Y los lectores, haberlos conducido a un texto poco satisfactorio. Porque una recomendación no se realiza sin parámetros. Un libro es bueno ¿para quién? ¿En el marco de qué intereses? ¿En qué horizonte estético?

Por eso el “boca a boca” es la publicidad más efectiva. Porque consejero y aconsejado se conocen y comparten criterios. Puede fallar, pero mucho menos que la voz de los iluminados del saber, tironeados entre el compromiso y la opinión apropiada que les impone el prestigio.