Política / 26 de enero de 2013

Los negocios del tuitero de Cristina Kirchner

El secretario favorito de la Presidenta incursionó en el mercado turístico desde muy joven. Hoteles, restaurante e inconsistencias en su declaración jurada. Fotos.

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Barreiro en Río Gallegos junto a la Presidenta. Foto: Opi Santa Cruz

Pablo Barreiro (29), el flamante tuitero presidencial, es uno de los hombres que más tiempo pasa con la mandataria. Estuvo con ella durante la última gira por Asia y es uno de los hombres que le administra las redes sociales a Cristina Kirchner. Cada tuit que la Presidenta envía a sus seguidores es tipeado por este empresario santacruceño, devenido en asistente personal.

¿Pero qué hacía Barreiro antes de ocupar uno de los lugares de mayor intimidad del poder ejecutivo? Según su declaración jurada, presentada en la oficina anticorrupción, el último trabajo de Barreiro fue de chofer en la empresa Mr Clear, una organización presidida por su padre, Fabian “el Gordo” Barreiro, dedicada a la recolección de residuos en El Calafate, la ciudad preferida de la Presidenta.

“El gordo” Barreiro es otro próspero empresario santacruceño que incursionó en el mercado turístico de El Calafate de la mano de su ex patrón, Néstor Kirchner. Barreiro fue primero secretario privado de Néstor y luego derivó a empresario. Al revés que su hijo.

Lo curioso es que en 2006, con 23 años apenas cumplidos, Barreiro creó la empresa RP Transporte SA, pero en abril de 2007, unos meses después, entró a trabajar como encargado en el Hotel Los Sauces, en Calafate, propiedad de la familia Kirchner. Luego, en junio de 2008, renunció a ese trabajo para pasar a ser el “encargado” de la empresa que ya presidía desde 2006. Continuó al frente de RP Transporte, hasta que a finales de 2009 pasó a ser chofer de Mr Clear.

Mientras estuvo como encargado del hotel Los Sauces, Barreiro constituyó la sociedad Los antiguos Patagones SRL, para la creación del hotel Mora en la localidad de Los Antiguos, en Santa Cruz. La empresa la registró en Santa Fe y su primera socia fue una militante kirchnerista y empresaria de Villa Gobernador Galvez llamada María Carmen Murabito. En mayo de 2008 Murabito le cedió sus acciones al padre de Pablo y se blanqueó lo que se conocía desde el minuto cero: Fabian Barreiro era el dueño de ese hotel. Dos años más tarde, cuando el joven fue convocado para ser secretario de la Presidenta, Pablo decidió cederle sus acciones en la empresa a Fernanda Palmentieri, una abogada y empleada de la Anses de Villa Gobernador Galvez.

Cuando se convirtió en asistente de Cristina, sobre el joven Barreiro pesaba el legado de sus antecesores. Cuatro secretarios K fueron investigados por la Justicia, y en algunos casos sobreseídos, debido a sus llamativos enriquecimientos.

Por casi dos años, Barreiro estuvo alejado del mundo empresarial, al menos en los papeles, hasta que a fines del año pasado se le conoció un nuevo emprendimiento junto a su padre: el restaurante Campo Grande. Este exclusivo local gastronómico fue inaugurado para el día que se estrenó la película de Néstor Kirchner y cuenta con los servicios del cheff preferido de Cristina, Mirko Ionfrida Baleta. El emprendimiento tiene un capital de 100 mil pesos dividido en 75% para Fabian Barreiro y 25% para Pablo Barreiro. Solo pagaron 25 mil pesos y se comprometieron a saldar la deuda en un plazo de dos años, según consta en el boletín oficial de la provincia de Santa Cruz.

Terreno. Otro dato curioso que presentan los bienes de Barreiro es que cuando presentó la Declaración Jurada Inicial en 2010, obligatoria para cualquier funcionario público, dijo tenía un terreno de 1.206 metros cuadrados en El Calafate y que lo adquirió en 2007 a 12.166 pesos, pero ese mismo año, cuando presentó la Declaración Jurada Anual, cambió esa cifra y acusó que lo había comprado por 9.025 pesos. En su declaración jurada de 2011, repite el último valor. ¿Cuál es el precio verdadero? Si la cifra verdadera fueran los 9.025 pesos, entonces Barreiro habría comprado un terreno en uno de los paraísos más exclusivos del país a 7,48 pesos el metro cuadrado y se sumaría a la larga lista de funcionarios y empresarios que gozaron de los privilegios inmobiliarios del entorno Kirchner.

Por último, Pablo Barreiro posee un Ford Ka modelo 2006 que lo adquirió por medio del Plan Ovalo, cuando se dedicaban a la actividad privada y que canceló apenas ingresó a la administración pública. A los pocos meses de asistir a Cristina se compró una moto Honda XRV 750N, modelo 1992 y tiene un sueldo que supera los 30 mil pesos mensuales, sin sumar los viáticos. Tiene un hijo de casi tres años y juega en el equipo de los solteros. Todo un candidato.