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Sociedad / 4 de diciembre de 2015

Pobreza e infancia

Según un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) 2,2 millones de niños sufren en la Argentina “privaciones severas”.

Unos 2,2 millones de niños sufren en la Argentina “privaciones severas” en su desarrollo humano y social, pese a que en los últimos cuatro años disminuyó 6,5% la incidencia de la pobreza en la infancia, advirtió hoy un estudio de la Universidad Católica Argentina (UCA).

El informe del Observatorio de la Deuda Social de la Infancia (ODSI) de la UCA aseguró que entre 2010 y 2014 la incidencia de la pobreza multidimensional en su nivel más severo pasó del 24,7% al 18,2%.

El Barómetro de la Deuda Social de la Infancia sostuvo que, pese a la mejora de los indicadores en ese período, unos 2,2 millones de niños sufren en la Argentina “privaciones severas” en su desarrollo humano y social.

La UCA detalló que tener hambre, no poder acceder a ayuda alimentaria directa, vivir en situación de hacinamiento crítico y en viviendas precarias, y no asistir a la escuela entre los 5 y 17 años, son algunas de las privaciones severas que padecen los niños argentinos.

El estudio privado indicó que las mayores disminuciones en los niveles de privaciones severas de los niños se observan en las dimensiones del acceso a la alimentación, la vivienda y la educación.

“Entre 2010 y 2014 se estima una merma del déficit de 2,9, 2,8 y 1,8 puntos porcentuales respectivamente. En 2014, las carencias graves en estas dimensiones de derechos se estiman en 4,7%, 5,5%, y 3,3%, respectivamente”, subrayó.

Asimismo, el estudio reveló que los niños beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) disminuyeron a nivel de la pobreza severa al pasar de 37,6% a 27,9% entre 2010 y 2014. Es decir, 9,7 puntos porcentuales. Y afirmó que a nivel de la pobreza total la merma fue de apenas 2,7 puntos porcentuales: “En 2014, el 46,4% de los niños beneficiarios de AUH estaba afectado en el ejercicio de sus derechos”, observó.

Del informe también se desprende que apenas un 2% de los niños no tuvo en 2014 todas las vacunas correspondientes a su edad, aunque advierten que este indicador trepa a un 16% de déficit cuando se considera la población que no asistió a un control de su salud en el último año y que de modo adicional no cuenta con obra social, mutual o prepaga. “Este déficit en la atención de la salud del niño o niña experimentó un retroceso entre 2010 y 2014 de 3,3 puntos porcentuales”. También subrayó que “existen suficientes evidencias acerca del impacto estructural y muchas veces irreversible de la pobreza sobre el desarrollo humano y social de la infancia”. “Amplio es además el consenso en torno a que las múltiples carencias materiales, sociales y emocionales experimentadas en los primeros años de vida provocan consecuencias en el desarrollo físico y cognitivo de los niños”, subrayó.