Política / 11 de enero de 2016

Máximo debuta como opositor

El diputado nacional por Santa Cruz Máximo Kirchner denunció que los despidos en el Estado nacional son una “caza de brujas” de “aquellos que piensan diferente” al Presidente Mauricio Macri y advirtió que “la premisa de gobernar para todos está hecha añicos”. Además, reclamó al ejecutivo nacional tener “la paciencia de revisar caso por caso” de los cesanteados.

Para el hijo de los ex presidentes Néstor y Cristina Kirchner, se trata del “comienzo de un proceso” en el que se comienza “a ver otra vez la cara de la desocupación” al considerar que inicia “por los estatales y, después continúa hacia los otros sectores del trabajo”

“Si el Estado lo hace, creo que después los otros sienten que están habilitados para hacerlo”, explicó y agregó: “A uno le llama la atención que se despida tanta gente y que se bajen las retenciones a la soja”.

“Quienes piensan diferente al presidente electo van teniendo cada vez menos oportunidad de expresarse, casi lo que es una caza de brujas; sobre todo, de aquellos que piensan diferente. Es como si estuvieran actuando y diciendo: ‘Ah, estos son contratados, entonces, bueno, para que políticamente no puedan hacer nada, los despedimos a todos”, aseguró.

Al referirse a la baja de 2.035 contratos en la Cámara Alta, manifestó que “se puede trabajar desde la diferencia, pero es muy difícil cuando a todo el mundo se lo quiere echar o se lo trata directamente como a un ‘ñoqui’, como las decisiones que se tomaron en el Senado”. También criticó la no renovación de 600 contratos en el Centro Cultural Kirchner (CCK) y la calificó de “injusta”.

“Hay que tener mucho cuidado, hay que tener la paciencia suficiente para revisar caso por caso. Obviamente, aquel que no vaya a trabajar no tiene sentido, pero el que estaba yendo a trabajar y los que tienen legalmente sus papeles de nombramiento… Hay que tener mucho respeto por el más débil”, concluyó.