Menú
Sociedad / 29 de mayo de 2016

Vida de soltero de Lanata en el Kavanagh: intimidad y privacidad

Desde que se separó de Sara Stewart Brown, se mudó a la emblemática torre de Retiro, donde es vecino de Joaquín Morales Solá y Alicia Castro.

Por

Para cubrir las elecciones, eliminó su editorial y el segmento humorístico.

No tiene cochera ni amenities y tampoco está ubicado en el barrio más exclusivo de Buenos Aires. El emblemático Kavanagh se distingue por su valor histórico pero, sobre todo, por ser el elegido por una pequeña elite ilustrada de la que empezará a formar parte Jorge Lanata. El periodista, que se separó de su esposa, decidió irse a vivir al coqueto edificio de Retiro en el que prima la privacidad.
Lanata ocupará uno de los 131 departamentos de la torre, ubicada en la intersección de Florida y San Martín. “No es el típico edificio de Puerto Madero con paredes de durlock que eligen los ‘nuevos ricos’”, subrayaron todos los martilleros consultados por NOTICIAS. Es que el Kavanagh, además de destacarse como ícono arquitectónico y haber sido declarado Monumento Histórico Nacional por la UNESCO, se caracteriza por la envergadura de sus vecinos: diplomáticos, intelectuales y empresarios que privilegian su valor cultural.
Buenos vecinos. La intimidad es uno de los valores agregados. Tal es así que cada departamento tiene un palier individual para evitar el contacto entre vecinos y ni siquiera se comparte el ascensor. En uno de los momentos de mayor exposición del periodista, éste parece ser el lugar indicado para resguardarse.
Lanata formará parte ahora de este exclusivo círculo en el que se destacan su colega, Joaquín Morales Solá y personajes vinculados a la política local como la hermana de Mercedes Marcó del Pont, Alberto María Fonrouge (fundador del Partido Conservador Popular) y Alicia Castro (ex embajadora de la Argentina en Venezuela). En estos departamentos, con ambientes amplísimos y vistas envidiables, también vivieron José Alfredo Martínez de Hoz, Carlos Corach y los Pérez Companc, quizás la familia que mejor supo preservar su privacidad durante décadas.
A pesar del perfil de quienes habitan en el Kavanagh, no todo es tranquilidad y la administración suele encontrarse con quejas mundanas. Uno de sus vecinos más problemáticos fue el ex vicepresidente de YPF, Ezequiel Eskenazi. Conocido por su pasión por el arte y su costado bohemio, desde la Iglesia del Santísimo Sacramento (ubicada justo detrás de la torre) solían quejarse cada vez que se bañaba en su jacuzzi y ponía la música a todo volumen.
Cuando se construyó el Kavanagh, en 1936, el edificio se hizo famoso no sólo por ser la torre más alta de Sudamérica sino por tener servicios de última tecnología, entre ellos el aire acondicionado central. Hoy, este sistema genera conflictos entre los vecinos. “Los más viejos viven pidiendo que lo bajen porque hace mucho frío y se enojan”, cuentan.
Ilustrados y exclusivos. Desde el mundo inmobiliario dicen en que el Kavanagh no es un edificio de millonarios. “Al ser tan viejo hay unidades remodeladas con lujo y otras muy sencillas. Por eso varía el valor entre las propiedades”, explicó un martillero que tiene un departamento en alquiler. En su caso, se trata de un tres ambientes por el que piden $30.000 por mes, más $9.000 de expensas. Para comprar, la valuación es de unos 3.500 dólares por metro cuadrado.
La leyenda cuenta que Corina Kavanagh, una bella mujer adinerada pero no patricia, construyó la torre para vengar el romance no aceptado entre su hija y un joven de la familia Anchorena. Cierto o no, casi cien años después logró que su apellido se instalara entre los más relevantes de la Argentina y su torre en la más codiciada por una elite ilustrada en la que Lanata encaja a la perfección.

En esta nota: , ,