Política / 26 de octubre de 2016

La estrategia del PRO para arrimarse al Papa

El Gobierno dio un giro: ahora aparece a disposición de Francisco. El amigo de Bergoglio que se juntó con Stanley. La derrota del ala anticlerical del oficialismo.

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“Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros”, dice el apóstol Santiago en la Biblia. Parece que Macri anduvo leyendo el libro sagrado, porque en la reunión que mantuvo con Francisco en el Vaticano el sábado 15 cambió rotundamente el sentido de sus relaciones y, después de varias vueltas, se arrimó a la sotana blanca. Del “queremos tener relaciones formales” que pregonaba la canciller Malcorra y repetían los voceros del Gobierno luego de la primera reunión con Bergoglio, en febrero, se dio un vuelco de 180 grados: Macri dijo, cuando salió de la última visita, que el Papa era un “líder moral” y admitió que le llevó una “agenda de temas que quería compartir”. “Francisco se reveló como un ingeniero, preguntaba con precisión los detalles de algunas obras”, lo elogió el Presidente, dejando en claro que la reunión fue casi como cuando un alumno le lleva la tarea al profesor para que la corrija. Las mieles del acaramelado encuentro no se hicieron esperar: al día siguiente se confirmaba que la Iglesia iba a tener un lugar privilegiado en el diálogo que está teniendo el oficialismo con los empresarios y la CGT. “Este es el camino del encuentro que el país necesita”, devolvió, con gentileza, el monseñor José María Arancedo, presidente de la Conferencia Episcopal. Sin embargo, habría que mirar con más atención las reuniones que no convocan tantos flashes: el miércoles 19 Carolina Stanley recibió, en el Ministerio de Desarrollo Social que dirige, al obispo de Merlo Fernando Maletti, en una conferencia con movimientos sociales para intentar tener un fin de año pacífico. El sacerdote, que fue como enviado directo del Papa, es un hombre de extrema confianza de Francisco y con contacto directo y fluido. La relación es tanta que a los 40 días de asumir el papado Bergoglio lo nombró como obispo en esa zona donde, cuando era arzobispo, había tenido muchos problemas con el ex intendente Raúl Othache. Amigos son los amigos.

La aparición de Francisco como el interlocutor válido para ordenar y monitorear los problema sociales y económicos del país habla de la crisis que tiene el peronismo fragmentado. El vacío que dejó fue llenado por la Santa Sede que dirige el Papa con pasado en Guardia de Hierro: si el país anduviera sobre ruedas sería el movimiento creado por el militar más famoso, y no el Papa, quien asegure la pax. Pero eso parece lejos de ocurrir, y por ahora tanto la CGT como los empresarios –y sobre todo el Gobierno– festejan la aparición santa que calma todos los ánimos. Parafraseando al Sumo Pontífice: recen por él, peronistas.

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