Política / 28 de noviembre de 2017

Interna feroz en La Cámpora: ¿se va Juan Cabandié?

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La votación que dejó heridos políticos no fue exclusivamente la que perdió CFK en Buenos Aires: en Capital Federal se destapó una olla a presión en la agrupación que dirige Máximo Kirchner. Las tensiones ahí, como retrató NOTICIAS en julio, venían en ascenso desde que una asamblea de La Cámpora en la Facultad de Sociales de la UBA terminó a las piñas entre gente de Juan Cabandié y Mariano Recalde. “Nunca había pasado algo así en una juntada nuestra. Cabandié mandó a ensuciar la reunión”, se habían quejado testigos. Del otro lado fueron lacónicos: “Son calenturas del momento, nada más”, explican ahora, aunque en julio habían negado el hecho.

Después de la derrota porteña, la situación escaló. ¿Fue por el armado de las listas? “Es verdad que quería encabezar la fórmula”, dicen los íntimos de Cabandié, aunque minimizan los problemas. Cerca de Recalde y de Andrés Larroque, otro de los líderes, tienen en claro los reproches: le espetan no haber militado la campaña, le achacan cortarse sólo en varias recorridas y su ausencia en algunos actos –como el de octubre en Atlanta, aunque sí fue la esposa de Cabandié–, y, sobre todo, le critican no respetar las decisiones del resto del grupo. Hasta recuerdan una vez que los hombres del nieto restituido cambiaron las llaves de un local en la villa 21-24, dejando afuera a todos los miembros de La Cámpora que no eran del círculo de Cabandié.

“Creó una suborganización dentro de la Cámpora. Está agrandado y se cree Perón”, se quejan. El grupo de los que resiste a Cabandié asegura que este ya amenazó a dar el portazo, junto a su gente, y que su exilio camporista podría llegar en cualquier momento. “Es verdad que hay diferencias, pero son cuestiones de estrategia, no es otra cosa ni me quiero ir. Sólo quiero abrir más el espacio, buscar el voto indeciso, pero algunos piensan distinto”, dijo el nieto restituido en una reunión en el último fin de semana. Una cosa es cierta: para el lamento de los que no lo toleran, Cabandié sigue teniendo línea directa con Cristina y su hijo, quienes lo sostienen en el puesto. Novela con final incierto.