Política / 29 de diciembre de 2017

Fernando Esteche, desde la cárcel: “Estoy acá por un gesto bestial de poder de Macri”

El piquetero se despachó contra el Presidente desde Marcos Paz. Además, cuenta que vive como un preso común. “A los que quieren revancha; vayanse a la puta que los parió”, dice.

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Fernando Esteche, el piquetero y ex líder de Quebracho, rompió el silencio desde prisión. Había sido detenido el 7 de diciembre, por orden del juez Claudio Bonadio, por su participación en el Memorándum con Irán, acusado de “traición a la Patria”, y ahora envió una carta desde el penal de Marcos Paz. “A diferencia de otras veces esta cárcel es resultado de un gesto bestial de poder de Macri. Es parte de un movimiento revanchista peligroso que en la medida en que no pueda revertirse llevará a nuestro país a nuevas tragedias”, aseguró el kirchnerista.

En la misiva, con fecha del 27 de diciembre, Esteche niega vivir como un “preso VIP” y cuenta que comparte condiciones con el resto de los internos. Dice que habló cansado de que algunas personas informen mal por la televisión. Y termina con un mensaje contra todos los que disfrutan de verlo detenido.

Lee la carta completa

 

27 de diciembre 2017
Cárcel de Marcos Paz

Esta carta es sólo para los que quieran leerla y les interese un poco la situación que estamos pasando.
No tenía intención de desanudar palabras cargadas de épica ni de proclamar este lugar como trinchera en esta desigual pelea que damos por la Verdad y la Justicia.
Pero son algunos livianos comentarios televisivos los que me obligan a establecer algunas cuestiones.
Lo primero que quiero decir es que no existen los “presos VIP”. Que estar privado de la libertad, vituperado y anatemizado, negado de los procedimientos básicos de defensa, hace que la idea de “preso VIP” resulte no más que una expresión cínica de aquellos que creen, en su demencial carrera punitiva y revanchista, que un preso debe estar con un traje a rayas, picando piedras y una bola de hierro en su tobillo.
Como sea, mi situación es la de cualquiera de los miles de presos. Otros no lo sé. Yo estoy alojado en un pabellón común, con las obligaciones de cualquier otro interno. Con las mismas limitaciones.
Presentada por la TV, la cena de Navidad intramuros resulta casi promiscua. Pretender que estuvimos “de asado” cuando la mayoría de las mesas se vestían de pizzas tumberas es una burla cruel.
Sobre el ánimo de cada uno, que los medios y los que hoy hablan en los medios, de los que llaman “presos K” no puedo decir nada porque no lo sé.
Imagino a Amado atravesado por la emoción de su inminente paternidad. De los otros presos políticos no sé.
En lo personal, a diferencia de los otros presos políticos, yo ya conocía la cárcel. Por primera vez en 1996 cuando Menem y Corach secundados por su entonces amanuense y hoy Juez Federal Claudio Bonadío nos hicieron alojar en el Penal de Caseros. Volví en 2007 a Marcos Paz donde quién sabe a quién se le ocurrió que compartiéramos una pasarela con el genocida Etchecolatz, lo que terminó previsiblemente en una situación violenta. Volví en 2014 a Ezeiza.
Mi familia, mis hijas, saben de qué se trata esto.
A diferencia de otras veces esta cárcel es resultado de un gesto de poder que proscribe, un gesto bestial de poder de Macri desatado sobre los “posibles”. Es parte de un movimiento revanchista peligroso que en la medida en que no pueda revertirse llevará a nuestro país a nuevas tragedias.
No importa de quién se trate lo que quieren es disciplinar y meter presa la esperanza.
Hay muchas cosas que no comprendo ni cómo ni por qué se dan. Por qué unos y no otros.
Hace algunos años debo haber empezado a vivir la segunda mitad de mi vida sin darme cuenta. Y de nuevo desde una celda salpicando mi entorno con una espesa tristeza y frustración, de nuevo consciente de la impotencia de uno solo contra el sistema de Orden y de Normalidad.
Sigo apostando a la vida por eso nació Gaspar hace 5 años. Sigo creyendo en los hombres y mujeres y en los hombres y mujeres vestidos de ideales. Creo en su poder, consciente de sus debilidades también.
Yo no ensayo poses para la posteridad y puedo tranquilamente llorar torrencialmente en un abrazo con Juliana, puedo reírme a carcajadas con un chiste de Rocío, atragantarme de congoja ante un te quiero de Ema; puedo porque no estoy en pose, no me dan ganas, y desprecio la pose, que no deja de ser una mentira.
Son momentos oscuros y aciagos. Cualquiera que no entienda la condición humana de un revolucionario no sabrá interpretar ni esos llantos, ni esas carcajadas, ni esas congojas. Sólo esperar puños crispados y rectus altivos, que de eso también tengo una buena reserva.
Yo sé por qué estuve, sé porque estoy, es posible conservar la dignidad, incluso cuando pareciera que nadie recuerde ya que quiere decir esa palabra.
Fernando Esteche

PD: A todos los que vayan a asomarse a mi tormentosa existencia al solo efecto de asegurarse el resultado de su revancha les digo con amor profundo y verdadero, que sé que es probable que no sepan que hacer, pero igual vayanse bien a la puta madre que los parió! (Esteche).

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