Televisión / 8 de febrero de 2018

Simona: del orfanato al escenario

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★★ Una cosa son las reglas del género y otra, los clichés; uno es el esqueleto del edificio; dos, el relleno de la superficie; uno tiene seguidores inquebrantables y el otro, gente aburrida. Como dicen las expertas Natalia Trzenko y María Fernanda Mugica en “Amar como en el cine. Comedias románticas de ayer y de hoy” (Paidós), el uso de los clichés “denota cierta pereza”, como si aplicarlos “fuese lo único necesario sin preocuparse por construir personajes con humanidad y contar una historia que despierte emociones”.

Si bien esto es televisión, no cine, la estructura de la tira de comedia es la misma, aunque mucho más segmentada; y, sobre todo, en la tevé de aire es muy poco lo permitido porque (casi) siempre se hace lo mismo. Pol-ka no se sale de la estadística ni siquiera cuando cuenta con la progresión exponencial de Youtube, donde se repite “Simona”. Y que puede tener sus guiños de fábrica (la escena de la pareja central bajo la lluvia en el primer capítulo) pero no al punto del refrito.

Del orfanato al escenario: chica adoptada encantadora que quiere ser artista pero trabaja de mucama en casa de chico rico sensible. Mamá que reaparece a buscar a su hija de la que fue separada por episodio cruel. Villanas respectivas, conchetas y malas. Cenicienta pop en envase juvenil, “para toda la familia”, que se reimprime con caras y canciones nuevas que son, en definitiva, el motor de estas ficciones (“Esperanza mía”, antes “Muñeca brava”…).

Con la herencia de la abuela, la actriz y cantante Lolita Torres que empezó a trabajar desde muy chica, Ángela Torres es Simona, la protagonista. A los 19 años, tiene personalidad propia, no se copia de Lali Espósito sino que responde con carisma al papel que le asignaron. Las chicas de la tira, desde las experimentadas como Vanesa Butera, las mediáticas como Flor Vigna y las menos conocidas (Thais Rippel, Stefanía Roitman y la bella Minerva Casero), se destacan mucho más que sus pares masculinos. A Gastón Soffritti, de 26 años y 17 de ficciones televisivas (debutó a los 9 en “Yago, pasión morena”), el rol parece quedarle muy ajustado y el resto está –por ahora– desdibujado (entre otros, Agustín Casanova, el ex de Márama).

En el mundo adulto, el triángulo carece de tensión, con rivalidades sin pólvora: Juan Darthés (suspendamos el juicio aunque es difícil por la conocida denuncia por acoso) es un tío medio bobeta, en pareja con una femme fatale de cómic (Romina Gaetani) pero interesado en la recién llegada, buenísima hasta el arco iris (Ana María Orozco). Lo mejor está, otra vez, en los secundarios: María Rosa Fugazot, Mercedes Scápola y un dúo que ojalá se divierta más, Darío Barassi y Marcelo Mazzarello.

Telenovela. Lunes a viernes a las 21.30 por El Trece. Con A. Torres, G. Soffritti, J. Darthés, A. Orozco. Libro: C. Lacelli y L Martin. Pol-ka. Dirección: R. Antúnez y S. Pivotto.