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Política / 22 de junio de 2018

Macrinazo, la política económica del volantazo

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Un día el presidente Mauricio Macri manda a Federico Sturzenegger a anunciar el rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI) y sus condiciones, entre ellas la independencia del Banco Central. Una semana después lo echa de la presidencia de ese organismo para poner en su lugar a Luis Caputo, un economista con larga trayectoria en los mercados financieros internacionales tanto el sector privado como en el Ministerio de Finanzas, pero además del pequeño círculo de confianza, primo de su hermano del alma, el empresario Nicolás Caputo. Así de errática está siendo la política y la economía de la Argentina. A los volantazos.

Días antes del acuerdo con el FMI, Sturzenegger pronosticaba en una reunión privada con economistas que el anuncio del pacto iba a provocar una caída del dólar, que entonces cotizaba a 25. Al presentar el salvataje, el 7 de junio, anunció que dejaría flotar el tipo de cambio con intervenciones sólo en situaciones disruptivas. Al día siguiente llegó a 26. El 12 de junio, Sturzenegger se decidió a intervenir con 700 millones de dólares que sólo consiguieron frenar la nueva devaluación del peso. A los dos días, dejó que subiera a 28,44. No se quería ir, pero Macri le pidió la renuncia y lo reemplazó con Toto Caputo. Como si hubiese quedado atrás el escándalo por la investigación judicial sobre su vínculo con la sociedad norteamericana Noctua, el nuevo presidente del Central intentará recuperar la confianza perdida por su antecesor.

Con su designación, se formaliza una mayor dependencia del Central respecto de Macri, a contramano de lo prometido al FMI. El jefe de Estado unifica el centro de la economía y para ello se cierra entre sus hombres de mayor confianza. También refuerza el empoderamiento de Nicolás Dujovne, que no sólo coordina el ajuste sino que agranda su ministerio a Haciendas y Finanzas.

La crisis cambiaria que comenzó en abril pasado derivó en un sorpresivo pedido de rescate al FMI y poco más de un mes después, en una renuncia del presidente del Central antes defendido por Macri pero desgastado en los últimos meses en la Casa Rosada. El último salto del dólar terminó provocando una crisis política. Ahora Caputo deberá domarlo, pues constituye una amenaza de más inflación y, por tanto, más tensión social, que ya se palpa en los paros y protestas callejeras. Con él, Macri apuesta a todo o nada.
Un amigo del Presidente reconoce: “Macri la está pasando mal. Está preocupado por la economía. La preocupación es inversamente proporcional al esfuerzo de su equipo de comunicación por contar que todo está bien. La noche anterior a comunicar que iban a pedir un préstamo al Fondo Macri no durmió. Literal”. Se trata de unos los tantos amigos que le recomendaban echar a Sturzenegger. Al final se salió con la suya el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, enfrentado con el ex presidente del Central desde que le cambió las metas fiscales en diciembre pasado y puso por primera vez en tela de juicio su autonomía.

Susto. “Mama mía”, comentó uno de los empresarios más poderosos de la Argentina el día en que el dólar trepó a 28 y despidieron a Sturzenegger. “No te digo más porque si opino, pierdo clientes y todos los meses pago miles de sueldos”, agregó el hombre de negocios. Uno de los agroindustriales más poderosos del país comparte la inquietud: “El Gobierno está desconcertado con la economía. Abril nos está dando más de 3% de crecimiento, pero los próximos meses dan para abajo mal. Los CEO la chingaron. Al menos espero que Caputo ordene la política del Central”. Otro empresario de renombre pero de la construcción está preocupado: “Estoy desconcertado y no sé qué está pasando. Veremos si Caputo puede llevar algo de tranquilidad”.

En cambio, el presidente de uno de los bancos extranjeros con mayor presencia en el país se ilusiona con el cambio de nombres: “Era necesario. Hay que restituir la confianza, la estabilidad de la moneda y la tranquilidad. A partir de ahí, hay que reorganizarse para crecer”.
En la Unión Industrial Argentina (UIA) reina el pesimismo. “La situación está muy complicada”, suelta el papelero José Urtubey, integrante del comité ejecutivo y hermano del gobernador salteño. “Hay que hacer un cambio de rumbo: hay que apuntar a un programa de desarrollo competitivo. Con el espaldarazo financiero que obtendremos hay que combatir la inflación, pero fortaleciendo la oferta productiva. Pero no lo veo bien porque hay mucha incertidumbre ante una economía totalmente errática”, concluye Urtubey.

Otro miembro del comité ejecutivo de la UIA, el textil Jorge Sorabilla, coincide: “Me parece que se está agotando una política económica de especulación financiera que vino ahogando la generación de valor agregado nacional y la inversión productiva, expulsando trabajadores industriales. Si somos inteligentes y leales con los intereses del país, sus industrias y trabajadores, deberíamos aprovechar la oportunidad para corregir el equivocado rumbo que nos trajo hasta aquí. Después de tanto daño provocado, la presidencia del Central no debería ser el único cambio de gabinete”, agrega Sorabilla.

Otro integrante de la plana mayor de la Unión Industrial es aún más pesimista: “Caputo va a ser un desastre, sabe pedir dinero, evadir y colocar en fondos, pero no tiene ni idea de administrar. Va a salvar a los fondos de sus amigos y socios. Están comprando las empresas por dos pesos como en los 90”. Otro industrial arroja su opinión: “La industria está mal. Lo más grave es el nivel de la tasa de interés que está matando a las pymes y a las grandes. Y el dólar descontrolado genera mucha incertidumbre. Es fundamental que lo estabilicen y que acompañe la evolución de la inflación. Basta de saltos bruscos que generan volatilidad”.

Entre los economistas algunos se ilusionan, pero otros mantienen la preocupación. “La incorporación de Caputo es una buena decisión”, destaca el economista Miguel Bein. “Va a bajar el dólar y subirán la bolsa y los bonos”, pronostica. En cambio, Javier Alvaredo, de la consultora ACM, advierte: “Está difícil la situación. Sturzenegger comprometió cosas muy complejas”.

“Nuevamente, el Central se manejó mal, intervino el martes (12 de junio) y después volvió a dejar flotar el dólar”, dispara Lorenzo Sigaut Gravina, del estudio Ecolatina. “Ahora por lo menos el Presidente tomó una decisión: Dujovne como ministro de Economía y Caputo en el Central. Si no se cambia la dinámica, viene cada vez más compleja la economía y la política, viene más inflación, más recesión, más devaluación, y para colmo con una oposición que de a poco se va envalentonando y va a acorralar en el Congreso a Macri. Macri ha perdido muchísima imagen positiva: pensar que hace ocho meses tenía 50% de imagen positiva y 30% de negativa y hoy está al revés. Veremos si estos cambios logran tranquilizar al dólar, pero la situación es muy inestable”, concluye Sigaut Gravina.

FMI. Fabio Rodríguez, de la consultora M&R, suma pesadumbre: “Fuimos al FMI por mala praxis y errores propios. Firmamos por 50.000 millones de dólares para generar confianza y salir de la zozobra cambiaria. Por el contrario, la luna de miel no duró ni un día y nos metimos de nuevo en una crisis cambiaria, claro que ahora ya con la firma del stand-by (acuerdo con el Fondo). Hay que generar urgente certidumbre cambiaria. Si no, la crisis se extiende a lo financiero y la renovación de Lebac (Letras del Banco Central) por más de 500.000 millones de pesos del martes próximo (19 de junio) será de nuevo crítica”. Rodríguez ahonda sus críticas: “Lo firmado con el FMI respecto al manejo cambiario y monetario es ridículo. Presupone no intervenir y acumular reservas por unos 5.000 millones de dólares de aca a fin de junio. Están viendo otra película. Caputo al Central es una señal de la necesidad de salir urgente a parar la nueva corrida con gente de confianza y mucho más condescendiente respecto al Presidente. De todas formas, no se aprecia por dónde puede venir una mejora en el horizonte de mediano y largo plazo para darle respuesta a la estanflación (estancamiento económico e inflación) si no se cambian algunas políticas y se introducen más regulaciones prudencuales para el manejo de crisis cambiaria”.

El ex viceministro de Economía K Emmanuel Álvarez Agis había anticipado la suba del dólar tras el acuerdo con el Fondo. “El Banco Central ha tenido una política muy errática y eso contribuyó a generar mucha incertidumbre en el mercado. La suba del dólar a 28 responde a la nueva alza de tasas de interés de la Fed (Reserva Federal de Estados Unidos) y a que se hizo público el memorandum de entendimiento con el Fondo, que implica una política muy agresiva sobre el peso porque obliga al Central a recomponer reservas y a no vender dólar futuro”, advierte Álvarez Agis sobre el recorte de herramientras del Central para controlar la corrida.
“Este cambio no resuelve el problema de fondo, que es el desequilibrio externo”, alude Hernán Hirsch, de FyE Consult, al déficit de divisas. “No es la mala intervención del Central en el mercado de cambios, si bien la actuación de su mesa de operaciones fue mala. Es probable que este termine siendo el primero de otros cambios”, vaticina Hirsch.

“Lo del Central era insostenible”, juzga el economista Rafael Flores. “Uno no podía entender cuál era la lógica de sus intervenciones. Había perdido la credibilidad. Vamos a ver cuál será la estrategia de Caputo. También hay que mirar el memorandum con el Fondo: los posibles pasivos que puede tener que afrontar el Estado por los PPP (proyectos público-privados) deberán quedar registrados”, señala Flores.

Otro economista de una consultora de renombre prefiere opinar desde el anonimato: “Caputo tiene muy claro el panorama operando mercados. Sturzenegger, Demian Reidel (uno de los directores del Central que también se va) y compañía hacían agua. Pero ni idea quién lo asesorará en macroeconomía. Me preocupa la insistencia en la inflación en el arreglo con el Fondo, aunque lo de hoy puede mostrar cambio de prioridades. En lo político cruzo los dedos para que se conforme un ámbito de discusión y acuerdos, aunque todo indica que sigue siendo poco probable”.

Desconocer. El analista de un banco extranjero, que también prefiere el off the record, ve con buenos ojos la llegada de Caputo al Central, pero plantea reparos: “Puede ser bueno y necesario para el corto plazo, para estabilizar el peso, pero es necesario ver quién será el equipo. No sé qué idea tiene de política monetaria, inflación. Nada de eso es su especialidad. La Argentina tiene que hacer sí o sí un ajuste. Si lo hacés, hay costos serios en el corto plazo, una dinámica incierta y la posibilidad de tener una economía más ordenada. Si no lo hacés, también habrá costos y no sólo de corto plazo”.

El Gobierno esperaban que el salvataje del FMI recuperara la confianza perdida de los inversores financieros. Pero economistas y operadores del mercado advertían que el convenio no solucionaba el déficit de cuenta corriente (componente de la balanza de pagos del país que se centra en el resultado del comercio exterior) y que este sólo se corregiría a fuerza de más devaluación que impulse la exportación y desaliente la importación de productos y servicios, como los viajes al exterior. El dólar no se calmó ni con el anuncio de Caputo de que la mitad del primer tramo que llegará del crédito del FMI, unos 7.500 millones de dólares, sería destinado a calmar el mercado cambiario.

Uno de los consejeros más estrechos de Macri opina que “el problema no es económico sino de confianza, que se pierde rápido y se recupera lento”. En el bar del hotel Alvear, comenta: “La falta de confianza pesa más que el FMI. Hoy estamos mucho mejor que en 2015, pero no sabemos a dónde vamos. Se necesita política y cambiar a varios tipos. Ahora hay que concentrarse en ganar en 2019 y no en los ajustes porque para hacer los ajustes necesitás consenso. La economía ahora puede hacer una L, una U o una V”. En el Gobierno admiten preocupación electoral: “Cada vez va a influir más la presión de las elecciones. Mientras más incógnitas haya por el resultado, peor va a estar la economía y el mercado”.

En la oposición se recalientan las críticas. “Hay que ser austeros, pero ojo que con ajuste fiscal y monetario podés tener recesión y hay que ver cómo es te pega en la recaudación tributaria”, advierte Bossio. En una conferencia en Buenos Aires de la Fundación Friedrich Ebert, de la socialdemocracia alemana, la ex ministra de Economía bonaerense Silvina Batakis disparó: “La tasa es la nueva ropa del capitalismo para sacar riqueza de nuestros países. Es lo que vimos cuando se fugaron en estas semanas 10.000 millones de dólares. Y fue posible porque se permitió el ingreso indiscriminado de fondos especulativos”.

Desde la academia, Ramiro Albrieu, del Centro de Estudios Estado y Sociedad (Cedes), interviene en el renovado debate del Central: “Dado el contexto macroeconómico, no es posible tenerlo independiente, como en países con macro estable. Las ganancias de credibilidad en el corto plazo pasan por cómo fijás metas realistas en un marco de ajuste macroeconómico y de fuertes demandas de coordinación con Hacienda. Hacia adelante, con la economía estabilizada, hace todo el sentido del mundo retomar el esquema convencional de metas de inflación adaptado a las economías emergentes: limitado financiamiento al fisco e intervenciones oportunistas en el mercado de divisas”. Es el turno de Caputo.