Cultura / 9 de agosto de 2018

Leonardo Padura: “No funciono sin Cuba”

Invitado por Fundación OSDE, el 23 de agosto a las 18, Leonardo Padura dialogará con la escritora Claudia Piñeiro. Aquí la entrevista que le hizo NOTICIAS a pocos días de llegar al país.

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Es uno de los cubanos más famosos fuera de su isla natal y el autor de una de las novelas fundamentales del siglo XXI, “El hombre que amaba a los perros” (Tusquets). Su nombre completo es Leonardo de la Caridad Padura Fuentes y el próximo octubre cumplirá 63 años. En agosto visitará de nuevo la Argentina invitado por la Fundación OSDE para hablar de lo que más le gusta: la literatura, la historia y la realidad de su país, su lugar en el mundo aunque Cuba lo castigue una y otra vez, intentando volverlo invisible para sus compatriotas.
El público que todavía no se haya dejado seducir por sus novelas y ensayos, podrá asomarse a su universo con una serie de Netflix que escribió junto a su esposa, Lucía López Coll y que se llama “Cuatro estaciones en La Habana”. La figura central de la producción es otro cubano famoso, Jorge Perugorría, que se pone en la piel de Mario Conde, el detective maduro y desencantado que protagoniza gran parte de los relatos de Padura.

El último libro del escritor, “La transparencia del tiempo” (Tusquets), hace un recorrido –a través Conde- por las zonas más oscuras de La Habana. Una ciudad que, como su detective, Padura jamás pensó en abandonar, aunque confiese, “vivo en una Habana que cada vez me es más lejana, por su deterioro físico, por su evolución humana, por la degradación de muchas de sus señas de identidad”.

Desde Cuba, Leonardo Padura respondió todas las preguntas de NOTICIAS sobre algunos de los temas más importantes para entender su vida y su obra: Fidel, Trump, la literatura, el éxito y el callejón sin salida del sistema político de su país.

NOTICIAS: “El hombre que amaba a los perros” es una de las grandes novelas latinoamericanas. ¿Le pesó alguna vez su éxito?
Leonardo Padura: Lo primero es que nunca imaginé que la novela iba a tener el recorrido y la presencia que ha tenido a lo largo de estos casi diez años que lleva circulando. Solamente en español, entre las diferentes ediciones de Tusquets en España, Argentina y México creo que andamos por encima de las sesenta ediciones y ni sé cuántos ejemplares vendidos. Y de veras no he sentido un peso especial ni mucho menos. Si por haber tenido éxito, lectores, premios me creyera que me he consagrado, pues estaría muy jodido. La consagración no resuelve el desafío eterno, el de escribir lo mejor que sea capaz de escribir en el momento en que lo escribo, o sea, lo mismo que he pretendido siempre.

NOTICIAS: El año pasado tuvimos la oportunidad de ver en Netflix la serie “Cuatro estaciones en La Habana” basada en algunas de sus novelas.
Padura: Ya de por sí ha sido un éxito que la serie se haya exhibido en buena parte del mundo a través de la poderosa plataforma de Netflix. Que haya ganado el Premio Platino 2016 a la mejor miniserie, y que haya sido finalista en los Premios Fénix. Y, mientras, sigo esperando a que alguna vez se trasmita de manera legal en Cuba, aunque ya mucha gente la ha visto mediante la alternativa pirata y muy eficiente que acá, en la isla, se le llama “el paquete”, una especie de Netflix a domicilio.

NOTICIAS: ¿Cómo fue el día que murió Fidel en Cuba?
Padura: Ese día viajaba hacia Panamá, donde se presentó un compromiso de trabajo muy importante. Por esa razón no tengo una experiencia personal de lo ocurrido, más allá de la lógica conmoción que provocó la noticia y la enorme cantidad de pedidos de entrevistas que me fueron llegando desde el primer minuto de la medianoche anterior. Creo que en Cuba se vivió un día especial, pues era el primero sin la presencia física de Fidel en muchos años. Pero su muerte afectó sobre todo la parte simbólica, más que la de la política real, pues ya llevaba casi diez años fuera de las esferas de decisión política y su muerte no cambiaba en lo esencial las estructuras de gobierno y políticas del país.

NOTICIAS: ¿Qué cambió en Cuba tras su muerte? ¿Cómo se vive con el gobierno de Miguel Díaz Canel?
Padura: Fidel creó un estilo de gobierno en el que la política, su política y su presencia física y autoridad tenían casi todo el peso. Raúl modificó algo el esquema y se comenzó a preocupar por el estado económico del país sin que su presencia física fuera tan visible. Ahora Díaz Canel trata de continuar la política económica y social de Raúl y el Partido Comunista, pero con más visibilidad personal. En lo esencial, no ha cambiado nada. Pero la gente espera, necesita cambios. Mucha gente vive al límite de sus posibilidades económicas (o por debajo de los límites), el país tiene desafíos y deudas económicas enormes, de organización, de eficiencia, de detener el desgaste de expectativas. Y la gente, repito, espera algo. ¿Magia? Tal vez.

NOTICIAS: La elección de Trump representa una involución en las relaciones de Cuba con los Estados Unidos, después de los intentos de apertura de Obama. ¿Existe esperanza de mejorar las relaciones en un futuro post Trump?
Padura: Siempre hay esperanzas. Aunque no estén muy bien fundadas, o aunque las anteriores hayan sido defraudadas. Una buena relación con Estados Unidos sería ideal para Cuba, incluso, lo más anhelado sería una relación tan cordial que no implicara la existencia de una Ley de Embargo que sigue actuando sobre la economía y las finanzas de la isla. Ojalá algún día todo fuera tan normal que en todas las esferas hubiera diálogo y cooperación, pues Cuba y Estados Unidos comparten muchas realidades y manifestaciones sociales, geográficas, culturales, deportivas y para nuestro país, muy pequeño pero con tanta capacidad de expresión identitaria, ese tipo de relación sería una ganancia, más que un peligro.

Noticias: ¿Qué tiene Conde, su detective, de usted? ¿Por qué, como él, nunca se fue de Cuba?
Padura: Conde no es mi alter ego. Conde tiene su propia historia, su vida, sus aficiones… que en algunos casos son muy cercanas a las mías y en otras no. Conde es un hombre de mi generación, de un barrio habanero como el mío, estudió en las mismas escuelas que yo, adora la lectura y la literatura, cree en la fidelidad y la decencia, como yo. Bueno, más que yo: porque él es mejor. Y Conde constituye la expresión, el resultado, la síntesis de una época cubana, la mía, y su vida se realiza en Cuba. No, Conde no podría funcionar en otro sitio. Y, hasta donde sé, yo tampoco. Yo soy un escritor cubano que se alimenta de lo que ofrece mi realidad y mi historia cubanas, de las gentes y las palabras del país, de la cultura y la forma de ser nacional. Y para escribir de eso, prefiero estar cerca de las fuentes emisoras. Además, tengo un fuerte sentido de pertenencia, a mi país, a mi ciudad, a mi barrio, a mi casa: son míos. Y esa propiedad no quiero perderla en la distancia, ni enturbiarla con la nostalgia, pues ya está bastante turbia y en ocasiones hasta distante, pues con mucha frecuencia siento que vivo en una Habana que cada vez me es más lejana, por su deterioro físico, por su evolución humana, por la degradación de muchas de sus señas de identidad.

NOTICIAS: Usted siempre ha sostenido una crítica poética pero inexorable hacia las políticas sociales de su país. ¿Hubo que tener coraje para resistir las consecuencias?
Padura: Hubo que tener, primero, sentido de responsabilidad civil y artística: si tengo la posibilidad de la palabra, no puedo dejar de usarla y por eso escribo del mundo que veo, con los problemas y degradaciones que le veo. La literatura no tiene, no puede ser complaciente ni celebrativa. La literatura, la novela, debe al menos proponerse lo que exigía Flaubert: llegar al alma de las cosas. Las consecuencias de esa actitud y de mi trabajo han sido muchas y diversas. La más importante para mí: tener una gran cantidad de lectores en Cuba. La más dolorosa: que esos lectores tengan un muy difícil acceso a mis libros pues se hacen ediciones pequeñas, que rara vez se reeditan y que a veces, ya publicadas, circulan poco, mal o no circulan. También ha tenido consecuencias tan satisfactorias a nivel oficial como que haya ganado en ocho ocasiones el Premio de la Crítica literaria de Cuba, que en el 2012 me hayan conferido el Premio Nacional de Literatura o que en 2018 me hayan nombrado Miembro de Número de la Academia Cubana de la Lengua –luego de ser Miembro Correspondiente de las de Puerto Rico, Panamá y Costa Rica. Tiene otras consecuencias tan reconfortantes como que mis presentaciones en la isla se dan a sala llena, que la gente me pregunta por Conde como si fuera una persona real, que los periodistas extranjeros que pasan por el país se empeñen en entrevistarme, y otras consecuencias tan mezquinas como que mis presentaciones se hacen sin apenas promoción, que rara vez me entrevista un medio oficial cubano, que no aparezco en la televisión de mi país hace años, que hay ferias del libro en Cuba en las que no se presenta un solo libro mío, mientras en Madrid o Buenos Aires firmo para los lectores con quince títulos diferentes en un stand. En resumen, es la consecuencia de que se pretenda invisibilizarme, por lo que he escrito, por lo que digo, por lo que pienso, como si no tuviera el derecho ciudadano y cultural a hacerlo, como si porque algunos de mis textos, ideas, palabras, por el hecho no complacer a Alguien o Alguienes con poder de decisión, se decretara que mi obra no mereciera estar de una manera fluida al alcance de mis compatriotas (en la calle venden impresiones piratas) o que mi persona no deba ser tan visible como lo es en otros países del mundo. Otros países que no son ni nunca serán el mío, el que me pertenece y al que pertenezco.

NOTICIAS: Cómo es un día tipo en su vida. ¿Cuántas horas escribe?¿Qué le gusta hacer cuando no escribe?
Padura: El día perfecto es así: me levanto en mi casa a las 6.45 am, desayuno mi vaso de yogurt (mejor si es griego) y bebo mi café. A las 7.15 me siento ante mi computadora y luego de revisar el email, empiezo a trabajar y lo hago hasta la una de la tarde, en que Lucía me llama para almorzar. Entonces me encanta hacer una siesta de unos 40 minutos, que me parte el día en dos. Si la tarde es complicada, pues recibo a alguno de los 250 periodistas que me entrevistan en el año, por más que trato de reducir la cifra. Si seguimos en el día perfecto, pues bajo a mi patio y hago trabajos con mis plantas, arreglo algo de la casa, converso un poco con mi madre que acaba de cumplir sus 90 años. Hago entonces un poco de ejercicios, que es para mí una necesidad pues soy hipertenso (nada severo) y tengo dos hernias discales lumbares (que son bastante jodedoras)… Comemos Lucía y yo a la noche o salimos a reunirnos con amigos. Si nos quedamos en casa, vemos una película o una serie. Si nos vemos con amigos, comemos de lo que haya y tomamos vino tinto. Ese es un día feliz para el pez plátano. El que pida más es un goloso, como le dice a Conde su amigo el Flaco Carlos, que ya no es flaco.

La charla en Buenos Aires

Invitado por Fundación OSDE, Leonardo Padura brindará en Buenos Aires, el 23 de agosto a las 18, una charla en diálogo con la escritora Claudia Piñeiro titulada “Sus tres patrias: Cuba, la lengua, el trabajo”. El lugar de encuentro será el Salón Auditorio Ing. Héctor Amorosi (Av. Leandro Alem 1067, segundo subsuelo). Para acreditarse hay que presentarse en el lugar a las 17.30. La entrada es libre y gratuita. El encuentro se transmitirá también por teleconferencia a todas las filiales de OSDE del país. Más informes en www.fundacionosde.com.
Creada en 1991, Fundación OSDE organiza y apoya eventos y acciones del campo de la salud y la cultura, de altísimo nivel. Muchos de los grandes escritores, artistas, filósofos e intelectuales de la Argentina y el mundo han sido protagonistas de sus ciclos.
Educación y arte son también otros campos que completan su labor dentro de la comunidad.