Menú
Cultura / 18 de agosto de 2018

El tango de moda en China

Por

La escena en la plaza de Shanghai es extraña. Una coreografía diferente y sensual parece haber desplazado por un rato a la milenaria serenidad del Tai Chi. Parejas ensambladas se mueven al ritmo de un tango, una melodía que se ha vuelto conocida para los oídos de la población al otro lado del planeta. La apertura de China al mundo parece ir más allá de la economía, el comercio o las inversiones. El tango se adentra sigiloso en las entrañas del gigante dragón, que cada vez más, se mueve al ritmo del 2×4.

Por una cabeza. “Los chinos se han apasionado con el tango. Hay decenas de escuelas y milongas multiplicándose en las principales ciudades del país. Todos los años se organiza un concurso con cientos de bailarines de todas las provincias chinas, muchos de los cuales ya han alcanzado un estándar internacional”, se entusiasma el Embajador argentino Diego Guelar. Testigo y protagonista de este momento histórico en el que el tango se arraiga con fuerza en la cultura local, impulsó la creación de una red de escuelas que funcionan bajo el nombre “Carlos Gardel”, que tienen sus sedes tanto en la propia Embajada Argentina como en centros culturales, universidades, hoteles y empresas, y que es totalmente china: la dirige el especialista Ou Zhanming y los profesores son dos excelentes bailarines de Beijing.

Según Zhanming, conocido como “Gaviota”, periodista chino que vivió varios años en Argentina y miembro de la Academia Nacional del Tango, la inserción del tango en la cultura china se produjo en tres etapas “Los chinos conocieron el tango a fines de los años ‘50, cuando la Orquesta Típica de Osvaldo Pugliese vino a realizar una gira invitada por el gobierno nacional”, cuenta el especialista. Sin arraigarse demasiado en la cultura popular, fue a mediados de los ‘90 que los acordeonistas (el acordeón es un instrumento muy popular en la música china) se interesaron por las obras de Astor Piazzolla. Según él, la tercera oleada comenzó en el 2007, cuando se creó el primer club de tango, llamado ATer (Argentina Tango Dancer) Club, en Beijing, y el baile se extendió a todo el país.

Guelar apuesta a este futuro auspicioso de nuestra música en estas tierras, “Van a aparecer muchas más orquestas de tango fusionadas con instrumentos tradicionales chinos. Ya tenemos actualmente dos integradas por músicos locales”. Para fomentar este desarrollo instrumental, la Embajada ha previsto regalarles un bandoneón a una fábrica china de acordeones para que comience su fabricación.
Según cuenta la profesora de la Escuela Carlos Gardel, Daisy Wang, en el curso comienzan por aprender los pasos básicos, pero “es difícil bailar sin conocer el sentimiento o el trasfondo de las historias que cuentan. Para bailarlo bien, hay que entender su historia”. No por nada, las traducciones y las investigaciones de la historia del tango se están desarrollando con intensidad en China. El tango, entonces, es un punto de partida para comunicar la cultura argentina.

“Empiezan por el baile, pero luego se interesan por otros elementos de la cultura argentina: el idioma, el deporte, la literatura.” asegura Juan Manuel Cortelletti, Consejero Cultural de la Embajada argentina. Por esta razón, ya está en marcha la creación de la Academia China de Tango, una entidad que será la responsable de modelar el desarrollo de la actividad tanguera en todo el país, y a su vez, a través del baile, acercar a la comunidad china a las múltiples dimensiones de nuestra cultura.