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Costumbres / 6 de septiembre de 2018

Bafweek 2018: Moda sin límites

Poder femenino y sustentabilidad fueron los ejes centrales de las primeras colecciones del verano. Tendencias multigénero.

El futuro llegó hace rato, se escuchaba hace varios años por la radio pero lo que era solo la frase de una popular canción del rock nacional, se convirtió en profecía autocumplida. Los nuevos hábitos de consumo dan cuenta de una revolución, aquello de lo que hablamos hoy, llega mañana y en breve será historia. Y para no desaparecer en el olvido, las marcas empiezan a adaptarse a este cambio de paradigma. La nueva edición del BAFWEEK 2018, que tuvo lugar en el recién estrenado Centro de Exposiciones de CABA, estuvo atravesada por grandes conceptos que, en algunos casos, se vieron plasmados en la pasarela. Sustentabilidad, ligereza, inclusión, empoderamiento y honestidad fueron algunos puntos en común que tuvieron la mayoría de los desfiles. En tiempos del #MeToo, la mujer se corre del lugar tradicional de objeto de deseo y se vuelve protagonista de su propia historia y diseñadora de su propio estilo. Para Marcelo Cantón, de Mishka, “desde un principio queríamos inspirar a la mujer a construir o ser fieles a su estilo y no dejarse llevar por modas pasajeras”.

En el desfile de Carnal, eso se vio de forma muy explícita: en su ropa combinada con elementos deportivos el mensaje se leía claro, “ni sumisas ni devotas”. Paula Selby Avellaneda, de House of Matching Colours, le habla a una mujer que sabe plantarse, “siempre elijo una mujer fuerte, poderosa y libre”, cuenta, “este año tenemos un montón de vestidos que parecen de fiesta pero con toques de los ‘90, un poco inspirado en No Doubt. Medio romántico, medio grunge. Me parece que está en línea con lo que pasa con la mujer hoy en día. Cuando el diseño está bien, atraviesa lo que está pasando”, declara.

Inclusivas. Desde Valdez, Fabián Paz y su socia, Guillermina Valdés, decidieron dejar que cada modelo eligiera su estilo, “no las lookeamos a todas igual, a cada una le buscamos su propio estilo, una más sexy, otra más andrógina, creo que ese es el futuro de la moda, menos uniformado y más personal. Cada una es única”, sostiene. Y como todo queda en familia, algo similar propusieron Candelaria Tinelli y Laura Saad con su nueva colección de Madness Clothing donde se vio una pasarela inclusiva que representaba distintos tipos de cuerpos y estilos con una actitud de desenfado y rebeldía. Las prendas son más “instagrameables” porque lo que no está en las redes, no existe y la atención es absolutamente efímera (se estima que el promedio de tiempo dedicado a ver una foto es de menos de 3 segundos), si no hay impacto, la condena es el olvido.
En tiempos donde el consumidor busca sentir en vez de poseer y vivir una experiencia en vez de acumular objetos, las marcas debían dar cuenta de esta revolución. La sustentabilidad fue otro de los grandes temas. Hoy se habla de “buycott”, explica Visiones, el laboratorio de estudios de tendencia, el consumidor compra marcas con las que se siente identificado por su compromiso social. Algunas marcas son fieles a estos preceptos. “Intenté ser atemporal”, explica Laura Layana de Oveja Negra, “quise seguir mi tiempo, no el tiempo de una temporada, hacer prendas que hablen de mi lugar, la Patagonia, prendas que perduren, pensar en consumir más conscientemente, pensé mucho en la sustentabilidad social, para mí estuvo bueno trabajar con una cooperativa en la confección de muchas de las prendas, porque uno sabe que está poniendo el tiempo y los recursos en trabajar con gente que intenta cambiar la dinámica de los talleres de costura”.

La honestidad es otro valor que hoy marca el pulso del consumo, los millenials son inmunes a las tendencias impuestas por la moda (“brand agnostics”), no creen en categorías de raza ni género y eligen aquello que les gusta y los representa. Se han instalado nuevas formas de belleza que están más asociadas a la salud y aparecen productos que no distinguen género, no se habla de maquillaje femenino o masculino, es sencillamente, “genderless”. Esta tendencia se vio reflejada también en el makeup que eligieron los diseñadores, “la tendencia es make up / no make up, maquillarse sin parecer maquillada, con toques satinados, rubor en las mejillas para dar la impronta de piel saludable, con detalles de color apenas en los ojos”, explica Verónica Mendoza, maquilladora oficial de Natura. Con nuevos socios al frente (es la semana de la moda con más cambios en su producción, desde su creación) , para esta edición se unieron IRSA, La Rural, DF Group y el Gobierno de la Ciudad, con sus tradicionales programas de artistas emergentes y consagrados. Este año, tal vez más que en otras oportunidades, se pudo observar cómo impactan los cambios sociales en el universo fashion, la cintura de las marcas para adaptarse o perecer, y espiar un poco de lo que se viene, que en los tiempos que corren, ya es hoy. Mañana, será pasado.