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Sociedad / 23 de septiembre de 2018

La muerte de De la Sota: de eso no se habla

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El ex gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota, murió en un accidente de tránsito en la Autovía 36. Las condolencias de diversas personalidades, no sólo del arco político, no se hicieron esperar. Sin embargo, ninguna voz se alzó para hablar sobre la problemática de la seguridad vial. Nadie se refirió a las causas o responsabilidades que pudo haber tenido el conductor. Ni las fuentes judiciales, ni las periodísticas ni tampoco los allegados al difunto político quieren hablar sobre lo sucedido el sábado 15 de septiembre. Disfrazado de prudencia, el tabú sobre este siniestro viale se apoderó de la escena.

“Se produjo un silencio exagerado porque se trató de una persona pública y al mostrar las primeras evidencias que el siniestro fue responsabilidad de él, nadie quiere decir nada porque es aceptar que De la Sota se equivocó”, apunta a NOTICIAS Alberto Silveira, titular de la Asociación Civil “Luchemos por la vida”. Según el especialista, que no se hable más del accidente tiene, además, otra consecuencia: “No hay que esconder esta fatalidad, sino que habría que utilizarla para crear conciencia y generar aprendizaje”, afirma.

Sin embargo, los tabúes son más fuertes. Más allá de los lamentos por el fallecimiento, nadie quiso ir más allá y triunfó el silencio. Es tal el hermetismo que hay versiones encontradas sobre algo comprobable a simple vista: el uso o no del cinturón de seguridad. La Justicia aún no confirmó si lo llevaba puesto o no.

Pesquisas. La fiscalía de Alta Gracia continúa con la investigación que comenzó el mismo 15 de septiembre luego del accidente. Antes de iniciar sus vacaciones, y de ser reemplazado temporariamente por Diego Fernández, el fiscal Alejandro Peralta Ottonello imputó por homicidio culposo a Carlos Delera, el conductor del camión que fue chocado en su parte trasera por la camioneta Volvo que conducía De la Sota. “Es una formalidad para avanzar en la investigación. No quiere decir que haya un hipótesis formal para avanzar contra él, sólo es a los fines prácticos”, confían fuentes judiciales cordobesas. En tanto, la fiscalía busca determinar a qué velocidad circulaba De la Sota y cuáles fueron los últimos movimientos del auto, segundos antes del fatal desenlace. Al contrario de otros accidentes de tránsito, esta vez la Justicia procede con mucha más cautela. “Estamos hablando de una de las personalidades más importantes de la provincia, por lo que nos parece prudente ir con calma”, explican desde la Justicia.

La escena del choque, sin frenadas evidentes, en una autovía nueva y señalizada y en una noche de buena visibilidad hicieron pensar rápidamente en un error humano. El testimonio de Nora Espamer, la peluquera de De la Sota, abonó la teoría de que el ex gobernador no estaba en condiciones óptimas de ponerse tras el volante. Según la mujer, su cliente se durmió tres veces mientras ella se encargaba de su peinado, horas antes del accidente. “Estaba agotado pero quería llegar al cumpleaños de su hija”, graficó la mujer. Sin embargo, poco se dijo sobre esta potencial imprudencia. “Es evidente que, lamentablemente, el único responsable es el propio De la Sota. Pero nadie quiere decirlo, no quieren hacerse cargo. Hay un prurito, en especial de los políticos, porque sería reconocer que el tránsito es un problema urgente que nos atañe a todos”, destaca Silveira.

Mientras la causa sigue su curso judicial, los medios evitan pronunciarse sobre el accidente en sí. La muerte de De la Sota tuvo cobertura nacional, pero el avance de la causa no. “Puede ser que por tratarse de ‘El gallego’ (sic) tratemos de ser más prudentes. Hay un respeto especial”, se sincera una periodista local que asegura que luego de que la hipótesis del accidente cobrara fuerza, el interés de los medios nacionales en el caso menguó: “También es cierto que de ser un accidente, no hay mucho más que agregar”, dice.

Entre los silencios, también destaca el de otros políticos. Ninguno hizo un mea culpa sobre su ritmo de vida. Las maratónicas jornadas en la ruta, el no descanso o las largas travesías sin un chofer profesional no fueron puestas en crisis. Ninguno entendió que la muerte de De la Sota podía servir para generar conciencia en la población. “Muchos de los políticos que vinieron, llegaron en auto y después del entierro se fueron otra vez en auto, el mismo día, sin descansar y, en la mayoría de los casos, manejando ellos mismos”, confían los cronistas cordobeses.

“La seguridad vial es tabú para los políticos porque significa que tienen que hacerse cargo que no se hace nada al respecto. No es algo partidario, es algo que va más allá, es estructural, y por eso muchos eligen mirar para otro lado”, detalla Silveira.

Paradojas. El fatal desenlace de De la Sota fue el mismo que el de su padre Arnaldo, quien también falleció producto de un accidente automovilístico a los 68 años. Quienes conocieron al ex gobernador aseguran que éste era uno de los motivos que lo llevó durante su gestión a impulsar obras en muchas de las rutas que atraviesan la provincia. Una de las principales mejoras, y a las que más énfasis le puso, fue a la Autovía 36 que une Río Cuarto con Córdoba capital, la ruta en la que sufriría su fatal accidente. “Es un hecho lamentable, como cualquier otro, pero éste da cuenta especialmente de que no sólo las obras son necesarias para una mejor seguridad vial. Crear conciencia es muy importante y por eso, no hay que silenciar estos casos, sino todo lo contrario”, explica Silveira.

Por el momento, la seguridad vial sigue siendo un tabú y más cuando el involucrado es una personalidad de renombre.