Sociedad / 10 de octubre de 2018

Canal de derecha, trinchera nacionalista

La señala TLV1 cobró notoriedad por su posicionamientos y sus discursos en torno al aborto, la salud y la educación. Doctrina y extremismo

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El avance de las ideas conservadoras no se detiene. En todo el mundo las ideas reaccionarias vuelven al centro de la escena y conquistan a cada vez más personas. Donald Trump llegó a la presidencia de EE.UU. con un discurso exacerbado y, en Brasil, Jair Bolsonaro se impone en las encuestas con un mensaje aterrador. El fenómeno también llega a Argentina y ya hay medios dedicados a promoverlo. Con un fuerte lineamiento con la doctrina nacionalista, la señal TLV1 hizo de su posicionamiento, su bandera. Logró trascender mediante declaraciones escandalosas y, muchas veces, desafortunadas.

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Una señal pequeña que se emite por internet encontró en los discursos altisonantes que, a veces, rozan el extremismo, el modo de trascender. El último en colaborar con esta causa fue Ricardo Iorio, el ex líder y cantante de Hermética, que entrevistado sobre el proyecto de legalización del aborto no dudo en soltar algunas de sus reflexiones: “No puede ser que haya criaturitas de 15 y 16 años que apoyen la muerte del no nacido. ¿Cómo nadie les clava un destornillador en la oreja a estos putos malvados? ¿Es tanta la hipocresía?”, dijo Iorio.

Con una impronta excesivamente patriótica, TLV1 fue creado por el licenciado en Estudios Internacionales, Juan Manuel Soaje Pinto, y cuenta entre sus presentadores estrellas con Adrián Salbuchi, dirigente del movimiento nacionalista Proyecto Segunda República. “Nuestra doctrina base es la tercera posición peronista”, dice a NOTICIAS el propio Soaje Pinto, aunque omite mencionar la fuerte raigambre conservadora que se plantea desde la programación.
Por su línea editorial, TLV1 tiene también una íntima ligazón con la Iglesia Católica. Precisamente, su otra conductora estrella es la ex vedette Gisela Barreto, quien abandonó las plumas para volcarse a la fe.

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“El canal nació al ver que en todos los medios se planteaba siempre lo políticamente correcto. TLV1 surgió como una respuesta a los argentinos comunes ante lo impuesto por las empresas internacionales que no tienen nada que ver con nuestra historia e idiosincracia”, explica Soaje Pinto, quien afirma que su canal es necesario en el escenario mediático actual porque es una “usina de disenso”. A base de opiniones controvertidas, el canal logró cautivar nuevos televidentes y establecerse como el medio alternativo que encarna el pensamiento conservador en el país.

En el barro. Los debates que cruzaron a la Argentina en el último tiempo empujaron a la señal a tomar partido de manera drástica. Las discusiones por el aborto, el plan económico o el calendario de vacunación fueron algunos de los temas que se abordaron. Con posicionamientos extremos y actitudes y frases polémicas, TLV1 dejó el ostracismo para transcender. Así se pudo ver a Gisela Barreto festejando a los gritos, junto a la senadora salteña María Cristina del Valle Fiore Viñuales, el rechazo del Senado al aborto. O un especial dedicado a la influencia de la masonería para lograr que se aprobara el proyecto de ley. “Con el aborto no estamos de acuerdo porque Argentina geopolíticamente necesita poblarse. Somos un país que somos carne de cañón de los grandes emporios mundiales que buscan territorio, especialmente el nuestro que es rico”, es la justificación de Soaje Pinto.

Quienes integran el canal son conscientes de que sus opiniones y expresiones pueden generar rechazo en algunos sectores. “Somos una trinchera cultural”, resume su creador. Así, TLV1 se autodefine y se reconoce como un espacio diferente pero, según su óptica, necesario. “No nos importa el rating, sino generar algo en quien nos ve”, explica. Soaje Pinto saca pecho al mencionar que son uno de los únicos medios nacionales que habla del estado de las fuerzas armadas y de la necesidad que el ejército no esté desguasado. El posicionamiento muchas veces trae aparejado exabruptos y frases desafortunadas, como decir que se debe promover la castidad sexual o que se deben eliminar los sindicatos docentes.

Así, no sólo el debate por el aborto se volvió una de las banderas del canal. A medida que la crisis fue avanzando, las críticas al modelo macrista fueron volviéndose más asiduas. La impronta nacionalista no ve con buenos ojos la intervención del FMI y, mucho menos, el manejo político que tiene Macri, según ellos, “alejado de la idiosincracia nacional”.

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Nuevos aires. A pesar de que empezó a funcionar en 2012, el canal nunca había tenido tanta exposición como en este año. La audiencia creció y fragmentos de los programas fueron repetidos por todos los medios nacionales. “Tenemos más de 18 millones de visitas desde que comenzamos. Quisiéramos tener más, pero estamos contentos”, dice Soaje Pinto, quien igualmente se muestra esperanzado de que su discurso políticamente incorrecto logre atraer a los jóvenes: “La juventud dejó de creer en los grandes medios. Y los alternativos atraen a los jóvenes, porque ellos están ávidos de buscar otras cosas”, resume.

Así, el canal se erigió como un sinónimo del periodismo antisistema y hasta fue invitado estrella en un congreso de medios alternativos que se realizó en Colombia, a finales de septiembre. Lejos del estereotipo de medio contracultural asociado a los movimientos de izquierda, TLV1 logró con una impronta vinculada fuertemente al conservadurismo, el nacionalismo y la iglesia, instalarse como un referente de un mensaje que, para muchos, resulta aterrador.