Política / 13 de octubre de 2018

Bonadio-Eskenazi: la foto que quema

Por

El periodista Horacio Verbitsky publicó en su portal El Cohete a la Luna una foto, de hace seis meses, en la que se ve al juez Claudio Bonadio comiendo con el empresario Sebastián Eskenazi en el restaurante La Pecora Nera. La foto, que acompaña esta edición, se vinculó de inmediato a la causa de los cuadernos del chofer Oscar Centeno, donde se investiga la entrega de bolsos con dinero a funcionarios de la gestión kirchnerista.

(Lea también: El peor mejor momento de Cristina Kirchner)

Pero la foto es reveladora porque resulta una imagen incómoda para Bonadio si se mira en detalle la causa que investiga la importación de GNL (Gas Natural Licuado) que se tramita en su juzgado. En ese expediente, en el cuerpo Nº 1 y a partir de la foja Nº 98 se agregó un informe realizado por la Auditoría General de la Nación que analizó las importaciones de combustibles por parte de la empresa estatal Enarsa durante el periodo 2008-2010. En la página 28 se describe que Enarsa, por pedido del Poder Ejecutivo, delegó la importación de GNL y se contrató a YPF, que en ese entonces estaba dirigida por Sebastián Eskenazi, para esa tarea. La empresa construyó un puerto para regasificar GNL en Bahía Blanca, donde se amarraría el buque Excelsior, y se encargó también de las compras de GNL, el cual era provisto por Repsol Comercializadora de Gas, una subsidiaria de la empresa matriz española que en ese momento tenía el paquete mayoritario de YPF. Eskenazi llegó a tener el 24,9% de la petrolera argentina y fue designado como CEO. A pesar de la participación del empresario en este negocio, hasta ahora, Bonadio no lo llamó a declarar. Tampoco está imputado.

En la página 35 del informe se habla de las comisiones que se le cobraban al Estado Nacional. Enarsa cobraba un 1,5% de comisiones por resolver el problema energético. ¿Pero cómo lo resolvía? Subcontrataba a YPF para que hiciera todo. YPF, obviamente, no lo hacía gratis y cobraba un 0,5% de comisión a Enarsa. Este último costo, Enarsa no lo pagaba de su 1,5% de comisión. Se lo trasladaba al Estado, lo que generaba mayores costos. Un dato más: YPF, que en ese momento se llamaba YPF-Repsol, no solo ganaba ese 0,5%. Según la AGN, en el caso de los combustibles líquidos, de 20 embarques que llegaron al país, 9 pertenecían a empresas relacionadas con YPF-Repsol.

A la AGN le llamó la atención que la importación de GNL se cerrara sin especificar los precios. En el informe se detallan cuatro contratos para entregar cargamentos de GNL entre mayo y septiembre del 2008. De esos acuerdos, sólo uno tiene especificado el precio. Los demás estaban “basados en el precio de mercado que obtenga el vendedor”. Es decir que el Estado argentino aceptó comprar GNL sin saber cuánto lo iba a pagar. Pero el dato más alarmante que destacó la auditoría es el siguiente: “Del relevamiento realizado surge que los precios de los cargamentos aumentaron progresivamente, a pesar de que el marcador de referencia, Henry Hub, se mantuvo estable e incluso disminuyó para alguno de los períodos involucrados”. Henry Hub es un precio de referencia internacional para comercializar gas natural que se mide en US$/MMBTU (se lee “dólares por millón de BTU”).

(Lea también: Yo, Claudio Bonadio: biografía de un héroe tóxico)

La AGN apoyó esta observación con un cuadro comparativo donde se ve que Argentina pagó todos los cargamentos a un precio muy por encima del precio internacional. En junio del 2008 se pagó 15,74 US$/MMBTU, mientras que en el mercado internacional costaba 12,69. Un mes después el costo del GNL para Argentina aumentó a 15,96, pero en el mundo se vendía a 11,06. La diferencia más escandalosa, según el informe de la AGN, se produjo en septiembre de ese año. Por la crisis del 2008 y la caída mundial de los mercados, el valor del gas cayó a 8,25. Sin embargo, Argentina lo pagó 15,11. Casi el doble.

Además, la AGN aporta un dato incómodo para la relación Bonadio-Eskenazi: el puerto de Ingeniero White, en Bahía Blanca, no contaba con la supervisión de Enarsa, sino que era manejado de forma exclusiva por YPF. La YPF que dirigía Sebastián Eskenazi.

Pregunta final: ¿quién habrá pagado la cuenta en el restaurante?