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Cine / 6 de noviembre de 2018

Bohemian Rhapsody

El repertorio histórico de Queen es inoxidable y es de ese conjunto de canciones que entusiasma a cualquiera con dos compases.

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*** La verdad, esta historia de Queen y biografía de Freddie Mercury no es buena, pero seguro le va a gustar a mucha gente. Es difícil decidir en este caso porque dos factores hacen que uno se sienta entusiasmado mientras ve la película, encantado –en el sentido de las hadas– aunque al salir a la luz fuera de la sala, inmediatamente se rompa el hechizo.

Esos dos factores son el trabajo de Rami Malek como Freddie –que era en sí mismo un personaje increíble, por lo que todo extremo es bienvenido en este caso y Malek sabe dosificar la extravagancia– y la música. Porque el repertorio histórico de Queen es inoxidable (por lo menos hasta The Game, dice el autor de esta página, impecable y clásico), y es de ese conjunto de canciones que entusiasma a cualquiera con dos compases. Y la música está y el recuerdo de Mr. Mercury, también y afiatado. Entonces uno se deja llevar por las arbitrariedades de un guión más cerca de Billiken que de “Sed de vivir”, por poner un caso, o por ciertas resoluciones a reglamento, o por la falta de peso de las relaciones entre los personajes. Como si importasen más las escenas sueltas –las escenas sueltas de Freddie, claro– que la película.

En todo caso, los momentos de humor y la reconstrucción de recitales son perfectas, aunque la película es más una hagiografía ilustrada que un cuento con un sentido. Se la pasa bien, incluso muy bien, pero quizás solo escuchar “A night at the Opera” pueda suplir la experiencia del film.

 

(EE.UU., 2018, 134′) Drama. Dirección: Bryan Singer y Dexter Fletcher. Con Rami Malek. AM13.

 

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