Menú
Opinión / 8 de marzo de 2019

El feminismo tiene la misión de construir nuevas formas de ejercer poder

Por

La abogada Sabrina Cartabia y la actriz Thelma Fardin.

El sistema patriarcal no es un invento del feminismo, es un hecho. Si ser hombre en cualquier espacio implica poseer privilegios, evidentemente ser mujer es no pertenecer al club de los privilegiados. En el ámbito laboral podemos enumerar muchas diferencias, sea el rubro que sea: empresarial, político, audiovisual.

En el cine aun hay pocas directoras, en la pantalla aun hay pocas “super heroínas”. Y sea en el espacio que sea, aunque desempeñen la misma actividad, el mismo puesto, las mismas tareas, tengan la misma educación y eficiencia, se le paga menos a las mujer. Dos trabajadores, idénticamente productivos, reciben compensaciones diferentes únicamente por su sexo.

Porque el hombre sigue siendo el orden establecido y la mujer “lo otro”, la mujer es aun “el segundo sexo”. Pero las diferencias por las que se dan este tipo de injusticias no son de orden biológico, se trata de un delicado sistema de creencias y normas sociales que construyen la “identidad de genero”.

(Leer también: Acoso en la TV argentina: 30 historias en primera persona)

Aún seguimos intentando desarticular conceptos que ponen el poder en manos de lo masculino y la fragilidad en territorio femenino. El feminismo tiene la misión de construir nuevas formas de ejercer “poder”, tiene el desafío de generar consenso y no caer en un formato verticalista. No debemos reproducir el modelo impuesto, tiene que ser un cambio de paradigma superador, no limitarnos a cambiar el poder de manos y nada mas.

¿Cómo construimos poder sin la necesidad de lo masculino o lo femenino? Si sos una mina “poderosa”, sos una mina masculinizada. Si sos un tipo “sensible” sos un afeminado… Debemos trascender las discusiones que banalizan la cuestión y fundar formas a la altura de esta evolución.

(Leer también: Caso Darthés: la ruta del descrédito contra Thelma Fardin)

En cualquier espacio donde se juega el poder se dan abusos, y el poder históricamente ha estado en manos de los hombres. Desde el Estado a las empresas privadas, desde la política hasta el arte, en cada espacio laboral la mujer ha tenido y tiene que dar “batalla” para lograr la equidad. Y aunque con cada nueva generación se modifique el lugar y lo que se espera del trabajo, sigue siendo el organizador de la vida cotidiana y de la sociedad.

 

* Actriz. Pertenece al Colectivo de Actrices Argentinas.