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Música / 12 de abril de 2019

Juntas: música, danza y sororidad

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Juntas
“Juntas” fue un espectáculo que compartieron cuatro elencos nacionales y varias solistas invitadas en el marco del mes de la mujer. Fotos: Georgina García/Gentileza Dirección Nacional de Organismos Estables.

* * * * Aunque el sostenimiento de todos ellos salga del dinero de los contribuyentes, no todos tienen claro que el estado nacional sostiene nueve elencos estables, de música, de danza y corales. La Orquesta Sinfónica Nacional, la Orquesta Juan de Dios Filiberto y el Ballet Folklórico Nacional son, seguramente, los más populares. Los otros, en cambio, suelen tener su conocimiento en ámbitos más reducidos o, hasta a veces, pueden confundirse –por tener su sede central de trabajo en la Capital– con los elencos del teatro Colón o con otros de la ciudad de Buenos Aires.

Es de festejar entonces que varios de ellos pudieran unirse en una sinergia estética, con el agregado de unas cuantas solistas destacadas y la conducción musical de Lito Vitale, para festejar y homenajear a las mujeres. De tal modo, lo que ocurrió en la repleta sala Sinfónica del CCK fue, a la vez, un modo de poner en palabras, dichas y cantadas, derechos logrados y por venir y reivindicaciones que se hacen cada vez más urgentes. Con una virtud: la de no convertir un espectáculo artístico en un panfleto lo que, en nuestra opinión termina siendo mucho más efectivo a la hora de abrir cabezas y generar conciencia.

Vitale, como dijimos, fue el maestro de ceremonias que dio sentido unificador a una gran variedad de artistas. Respaldado por un octeto instrumental –que tuvo dos puntales brillantes en la violinista Irene Cadario y la cellista Paula Pomeraniec–, fue la apoyatura para las solistas, los coros y los bailarines. En ese contexto, hubo un emocionante comienzo con “Gringa chaqueña” de Ramírez y Luna con Lidia Borda, Julia Zenko, Hilda Lizarazu y el Coro Nacional de Jóvenes. Se lucieron Ligia Piro con “El surco” de Chabuca Granda, Zenko con “Una canción diferente” de Celeste Carballo, Borda con “Tormenta” de Discépolo (en versión de antología), Cecilia Ferrare (solista de oboe de la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos), con “Oblivion” de Piazzolla e Hilda Lizarazu con “Lucía, la equilibrista”, maravillosamente secundada por los integrantes de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea. El Coro de Jóvenes tuvo un par de buenas presencias con “Rosarito Vera, maestra” y “Doña Ubenza”, en este último caso para acompañar los movimientos del Ballet Folklórico.

El Coro Polifónico Nacional brilló en “Juana Azurduy”, también de la serie “Mujeres argentinas”. Hubo palabras inteligentes y sentidas, entre las destacamos las que escribió Susana Rinaldi sobre “La mujer y el tango” para que leyera su hija Ligia. Y el enorme elenco se completó con los percusionistas Andrea Álvarez y Alejo Vázquez, Camila Sosa Villada, el grupo La Colmena, Claudia Puyó, la bandoneonista Ana Escalada y Cam Beszkin. El cierre, multitudinario, apoteótico, con todos sobre el escenario, fue para “Todo cambia” del chileno Julio Numhauser.