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Personajes / 4 de junio de 2019

Carmen Posadas: “Le debo todo a mis defectos”

Escritora uruguaya que reside en Madrid, lanzó la novela “La maestra de títeres”. Relecturas y legalización de la marihuana.

Foto: Juan Ferrari.

Carmen Posadas baja puntual a la cita con NOTICIAS en el Four Seasons. Ventanas para afuera, el centro carboniza a los porteños. Ventanas adentro, el clima artificial invita a atrincherarse en las comodidades del privilegio. Se está tan bien, que Carmen luce un suéter liviano de hilo celeste muy clarito. La claridad del vestuario combina en cada prenda. Tiene el pelo levemente recogido, 65 años y una sonrisa blanca y brillante como las que publicitan dentífricos.

Antes de comenzar la charla, llama al mozo. Pide agua con limón y gin, pero rápidamente se corrige con una carcajada. “Quiero decir, con jengibre, jengibre. Agua con limón y jengibre por favor”. La escritora uruguaya –que creció entre aeropuertos, valijas de su padre diplomático con destinos como España, Rusia y Francia, entre otros– estuvo en Buenos Aires después de visitar a su familia en Punta del Este. Y, de paso, para promocionar su último libro, “La maestra de títeres”, una novela que expone la vida de la alta sociedad española a través de varias generaciones. Multipremiada en todo el mundo, la escritora –que vive en Madrid y publicó más de 30 títulos y fue traducida a 25 idiomas– asegura que su éxito se basa en los defectos: “Le debo más a mis defectos que a mis virtudes”. Admiradora de Charles Dickens, está a favor de la legalización de la marihuana y se enorgullece de su tierra natal: “El Uruguay siempre estuvo por delante de los tiempos”.

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De su adolescencia y primeros años de juventud en Moscú como parte de la familia diplomática uruguaya, recuerda todavía el espíritu soviético. “Me casé apenas llegamos a Rusia. Mi madre tenía que arreglar la casa, pero no les mandaban a los obreros. Entonces su secretaria le dijo que contara lo que le pasaba en el living porque ahí habían colocado micrófonos. Mi madre comenzó a hablar: ´Yo, que admiro tanto a la Unión Soviética. Este gran país que ha puesto un hombre en el espacio. Pero mi hija se casa en una semana y no viene ni un carpintero a arreglar la casa´. Y gracias a estos micrófonos, al otro día estaban todos ahí.

Noticias: ¿Qué impacto tuvo en su formación intelectual haber crecido en distintos países?
Carmen Posadas: Primero, el vivir en muchos lugares y ser la hija de un diplomático produce un gran desarraigo. Cada cuatro años cambian los amigos, cambian los colegios. Pero siempre lo vi como una oportunidad. Es como otra reencarnación. Uno cambia de acuerdo con los lugares donde se encuentra. No soy la misma que soy aquí, ni la que soy en España, ni la que soy en Francia. Y para la vida, tener un desarraigo es incómodo porque uno no sabe bien de dónde es y pierde las referencias. Pero para escribir es impagable porque conoces cantidades de mundo que no podrías conocer de otra manera.

Noticias: ¿Dónde comienza su pasión por la escritura?
Posadas: Pienso que les debo más a mis defectos que a mis virtudes. Todo lo que he conseguido ha sido gracias a eso. Quiero decir que era una niña extremadamente tímida. De esas que si alguien las mira, se tira encima la coca cola y tartamudea. Insegura y muy fea. Entonces volvía a mi casa y escribía un largo y lacrimógeno diario. Ese fue el comienzo de mi vocación.

Eso sucedía cerca de los 12 años y la vida encontraba a la pequeña y tímida Carmen en Montevideo. Con poca autoestima y mucho aburrimiento. No tenía idea de lo que le esperaba. El traslado de su padre a Madrid, primero, y a Moscú después, la subió a una nave espacial de vértigo y ensueños. En cinco años, esa preadolescente presa fácil del bullying se había transformado en una princesa rusa. A los 19, se casó en Moscú con Rafael Ruiz de Cueto y tuvieron dos hijas, a Sofía en 1975 y tres años después a Jimena. Con una familia ya armada, Carmen seguía en los esplendores de la juventud. O mejor dicho, recién comenzaba. Fue así como su vida daría un giro –otro– hacia un horizonte nunca pensado: “Era joven y decidí retomar la escritura que había comenzado en ese diario”. A los 27 años publicó su primer libro de literatura infantil y comenzó una carrera meteórica que la posicionó en la cima de la literatura española. Hoy es un éxito en ventas. Pero el libro iniciático, ese diario del origen, hoy está perdido. “Por suerte”, se alivia la escritora.

Noticias: ¿Por qué? ¿No relee sus libros viejos?
Posadas: Me da miedo por una anécdota que cuentan de (Gabriel) García Márquez. Un día iba en tren a visitar a un amigo y terminó el libro que leía antes de llegar. Entonces empezó a leer su propio libro. Cuando llegó estaba todo tachado, todo cambiado. Es verdad, uno nunca está contento con lo que escribe. Seguro que si releyera un libro mío diría: “Qué horror, cómo he puesto esto, este adjetivo está fatal”.

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Noticias: ¿Las publicaciones recientes tampoco?
Posadas: Tampoco, en absoluto. Tuve que releer uno que publiqué cuando tenía treinta y pocos porque iban a reeditarlo. Se llama “El síndrome de Rebeca”. Es bastante curioso porque lo escribí cuando me separé de mi primer marido y conocí al segundo. Entonces, comencé a fijarme cómo la gente se empareja después de un divorcio. Había dos tipos de personas: los que buscan repetir y se casan con personas clónicas. Y hay otros que buscan exactamente lo contrario. “El síndrome de Rebeca” tiene que ver con eso y está inspirado en una película de (Alfred) Hitchcock.

Noticias: El síndrome Rebeca suena a un concepto de psicología.
Posadas: Lo es. Al paso de los años, me di cuenta de que con ese libro he acuñado un término en psicología. El Síndrome de Rebeca se llama así por este libro y habla de cómo influyen en la vida de las personas los amores pasados, el fantasma del amor anterior.

Noticias: ¿Tuvo el Síndrome Rebeca?
Posadas: No, busqué exactamente lo opuesto. Ahora soy viuda, pero me fue muy bien así.

Noticias: ¿Cuáles son sus fuentes de inspiración?
Posadas: Escribir es un largo plagio. Todos escribimos más o menos de lo mismo. Al fin y al cabo, las pasiones son las mismas que en la época de la caverna. Sin embargo, tengo dos o tres autores de cabecera. Pero sobre todo uno, (Charles) Dickens, al que le he copiado trucos. Porque tiene una particularidad. Hay escritores que solamente interesan a un público intelectual y el público medio se aburre. Y al revés, a los autores populares el público intelectual los desprecia. Hay pocos escritores que interesen a un público intelectual y a un público popular; uno de ellos es Dickens.

Noticias: ¿Se siente en ese equilibrio?
Posadas: Es como me gustaría ser. Esta novela, “La maestra de títeres”, tiene una protagonista que parece muy frívola y habla de chismes, pero también se puede leer como una sátira social considerable. Esa es mi apuesta.

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Noticias: ¿La crítica también la encuentra en ese lugar?
Posadas: Esa última novela ha tenido un gran recibimiento, cosa que no me suele pasar.

Noticias: Pero en términos de ventas, siempre le fue bien. ¿Cuál es su clave de éxito?
Posadas: Si supiera, me haría millonaria. Aunque sí conozco, más o menos, lo que no se puede hacer. Y que la sensibilidad del público cambia a lo largo de la historia. Por ejemplo, ahora las historias tienen que acabar bien. Cosa que no pasaba hace veinte o treinta años.

Noticias: ¿Reconoce ciertos fracasos en su carrera?
Posadas: He escrito libros que han tenido mayor o menor impacto. Pero jamás me planteé la posibilidad de dejar de escribir. También he tenido suerte. Lo primero que escribí me lo publicaron y el segundo lo premiaron. Eso me dio mucho ánimo. Comencé con literatura infantil. Al no haber ido a la universidad, sentía que no tenía formación para escribir; tenía esa inseguridad más allá de haber sido una gran lectora. Pensé en escribir para niños imaginando que era más fácil. Pero me equivoqué; escribir para chicos es muy difícil. Por eso tardé bastante en escribir para grandes.

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Noticias: Con respecto a su trabajo cotidiano, ¿tiene una rutina para escribir?
Posadas: Soy diurna. Me levanto muy temprano. Hago una rutina miserable de gimnasia. Es muy corta, pero la hago religiosamente todos los días. Es una gimnasia concebida para movilizar todos los músculos en veinte minutos. Es más bien cardio y musculación. Mi hija mayor es médica, entonces le pedí una rutina a medida. El truco es hacerla todos los días. Después me pongo a escribir y trabajo hasta la hora de comer. En ese tiempo me pongo una pistola en la sien para obligarme a no moverme y escribir hasta esa hora, pase lo que pase. Algunas veces escribo mucho, otras nada. En ese caso, lo que hago es re escribir o corregir o un artículo. Las tardes se supone que las dedico a leer. Pero tengo muchos nietos, cinco, y se me ha complicado. Todos de 11 años para abajo. Como viajo muchísimo, el tren o el avión son mis lugares de lectura. Procuro ser muy disciplinada porque soy muy desparramada.

Noticias: Después de tantos años en España, ¿cómo es su vínculo con Uruguay?
Posadas: Gracias a la tecnología, estoy al tanto de todo lo que sucede, no sólo con mi familia sino con la situación del país.

Noticias: ¿Qué le parece la avanzada en la región que dio el gobierno uruguayo para legalizar la marihuana?
Posadas: Creo que el Uruguay siempre ha sido muy avanzado en todo. Tiene una larga tradición en ir por delante de los tiempos. Y creo que en el caso de la marihuana fue lo mismo. De hecho, ahora los médicos están de acuerdo en que la marihuana tiene una parte terapéutica y de cuidados paliativos muy importantes y que está totalmente aceptada. Así que me parece que está muy bien.

Por Emiliano Gullo
@emilianogullo