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Cine / 15 de agosto de 2019

La odisea de los giles: volver al corralito

En esta película tenemos una cadena de delitos: primero hay una estafa, un robo que tiene como excusa el corralito de 2001.

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La odisea de los giles

***1/2 Deberíamos definir que el género cinematográfico central en la Argentina es el film criminal. No el policial: el film criminal es el que gira alrededor de un delito, o varios, y seguimos esas alternativas.

No se trata de descubrir al culpable, ni de una investigación, sino del crimen en sí. En “La odisea…” tenemos varios delitos, una cadena: primero hay una estafa, un robo que tiene como excusa el corralito de 2001.

Después, cómo los afectados, gente trabajadora que intentaba construir una cooperativa, van detrás de esos dólares perdidos, como toma de revancha. Eso es lo que genera el suspenso: si lograrán o no restablecer algo de justicia por sí mismos.

El Estado siempre está ausente en estos films (en el thriller estadounidense puede haber funcionarios corruptos, pero el Estado está allí y funciona, a pesar de todo) y lo que importa es la empatía que sintamos por estos perdedores que deciden no seguir siéndolo.

El elenco es de esos que siempre cumplen, que logran inyectar algo de poder de estrellas en personajes que se construyen para ser cotidianos. Lo logran. Hay algunas exageraciones, algunos momentos donde pesa demasiado la caricatura y no termina de cuajar con el resto, pero en general el film logra mantener su interés y mantiene el suspenso y cierta amabilidad hasta el desenlace.

Casi un ejemplo canónico de lo que es el cine argentino para gran público de hoy.

Mirá el trailer:

(Argentina, 2019, 116′) Suspenso. Dirección: Sebastián Boernstein. Con Ricardo Darín. AM13.