CIENCIA | 27-02-2019 16:52

Por qué los ancianos corren más riesgo con las fake news

Un estudio reciente muestra cómo la población añosa tiende más a reproducirlas en la web.

Durante las semanas previas a las elecciones que culminaron en la presidencia de Donald Trump en los Estados Unidos, un cuarto de la población en edad de votar visitó sitios web diseminadores de noticias falsas o fake news, ya sea que estuvieran a favor del republicano o de su rival demócrata, Hillary Clinton.

Con las redes sociales, Facebook en particular en ese momento, en el lugar de principal vehículo de acceso a portales propagadores de noticias falsas, surgió una pregunta: ¿cuáles serían los grupos etáreos que más comparten este tipo de contenido?

Un estudio realizado en conjunto por las universidades de Princeton y de Nueva York (ambas de los Estados Unidos), publicado en la revista científica "Science Advances" llegó a una conclusión curiosa: los individuos que tienen más de 65 años poseen una mayor tendencia a compartir noticias fabricadas por terceros, si se los compara con personas más jóvenes.

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Grupos etáreos. El grupo de investigadores, formado por científicos políticos, analizó 1.20 0 perfiles de Facebook para descubrir qué es lo que habían compartido a lo largo de aquella fase de las preelecciones estadounidenses. El sondeo reveló que las personas de más edad habían esparcido siete veces más fake news, en comparación con la faja etárea que va de los 18 a los 29 años. Además de eso, un 11% de los más añosos distribuían mentiras, frente a un 3% de los jóvenes.

"Son muchos los motivos para que las personas de más años sean más susceptibles a las noticias falsas", explica el científico político Andrew Guess, de la universidad de Princeton y uno de los autores de la investigación. "Es cierto que los nativos digitales, que se criaron con las nuevas tecnologías, presentan una mayor habilidad para analizar lo que ven en las redes". De acuerdo con Guess, es necesario considerar también que las personas más grandes de edad "vienen de una época en la que se acostumbraba a confiar en lo que se leía, en lo que salía publicado en un medio de comunicación, sobre todo".

La adherencia a las novedades digitales parece estar vinculada a la capacidad de distinguir qué es lo creíble de lo que no lo es. El mismo estudio afirma que, cuanto más visitan las redes sociales y cuanto más se comparten los links por medio de ellas, menor es la tendencia a caer en cuenta de qué es inventado.

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Sea lo que sea que pesa más en la diseminación de mentiras en la web, no hay ninguna duda de que es urgente la necesidad de ponerles una contención. Así como en los Estados Unidos de Trump, en el Brasil de Jair Bolsonaro (por mencionar un ejemplo muy cercano a la Argentina, tanto desde el punto geográfico como estratégico) las elecciones estuvieron marcadas por la proliferación de noticias falsas.

De acuerdo con un informe de la empresa de ciberseguridad PSafe, entre julio y setiembre del 2018, en el país vecino circularon alrededor de 4,8 millones de noticias falsas. De esas, un 46% tenía un sello político. WhatsApp, que pertenece a Facebook, redujo la cantidad de destinatarios de mensajes que pueden ser compartidos, de veinte a cinco personas. 

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