Lunes 1 de junio, 2020

CIENCIA | 03-03-2020 17:52

Infodemia y coronavirus, dos que van de la mano

La andanada de noticias, sobre todo falsas, inunda las redes sociales. También la discriminación. Los gobiernos toman las medidas más diversas para intentar frenar la expansión del virus. Pero ni cierre de fronteras ni de lugares públicos lo está logrando.

Cada persona reacciona como puede y cada país adapta medidas de prevención según sus propios criterios en cada brote, epidemia y hasta pandemia que ha habido en las últimas décadas. En el caso del nuevo coronavirus que provoca la enfermedad respiratoria a la que los expertos bautizaron como COVID-19, no hay excepciones.

Y así es como Japón cierra escuelas dos semanas antes de que comiencen las vacaciones de primavera. Arabia Saudita suspende de manera temporal la entrada a los peregrinos que visitan la mezquita del profeta Mahoma y los lugares sagrados del Islam en La Meca y Medina, así como a turistas de países afectados por el virus.

En las noches de Teherán, capital de Irán, el país con el brote de coronavirus más importante de Oriente Medio con 2.336 casos y 77 muertos (incluyendo funcionarios gubenamentales de alto rango), cientos de operarios se dedican a desinfectar autobuses y trenes.

En Italia, el gobierno permite que las empresas y los empleados opten por hacer teletrabajo hasta el 15 de marzo, incluyendo en la medida a los trabajadores públicos.

En China, se impuso una cuarentena forzosa a 60 millones de personas y ya hay estudios que tratan de dilucidar qué efectos tendrá eso sobre la psiquis de los afectados. Hace pocos días, un crucero que se dirigía a México fue rechazado en Jamaica y en las Islas Caimán por temor a que llevara enfermos por coronavirus y anduvo recorriendo los mares sin rumbo fijo e intercambiando certificaciones para garantizar que no tenían personas enfermas a bordo. 

La discriminación es pan cotidiano, pese a todas las advertencias de los expertos. En las redes sociales, el hashtag #NoSoyUnVirus se impuso durante días, pidiendo por la no discriminación de las personas de origen asiático como posibles portadores del temido coronavirus. 

Pero con el coronavirus todo es muy cambiante, vertiginoso, diario. Y de eso, además, se está alimentando la infodemia (o epidemia de información falsa) que circula, especialmente, en las redes sociales.

Que el virus fue creado hace años en un laboratorio; que el gobierno de los Estados Unidos (o de China, según en qué redes se distribuya la fake news) creó y patentó una vacuna contra el coronavirus; que el aceite de orégano es eficaz para tratarlo; que el virus puede ser controlado a base de alguna dieta; que hay dos o tres veces más casos que los declarados por los gobiernos y los organismos internacionales de salud. La lista es muy larga. El pánico es su alimento y, al mismo tiempo, su consecuencia. 

Así es como la demanda de equipos de protección personal, como barbijos, había aumentado ya a principios de febrero unas cien veces y los costos se habían disparado a alrededor de 20 veces su precio habitual, según información de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cuando, aseguran los expertos, el barbijo solo protege a quien está frente a una persona enferma de COVID-19 a menos de dos metros de distancia.

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Andrea Gentil

Andrea Gentil

Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Docente.

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