Viernes 25 de septiembre, 2020

CIENCIA | 04-08-2020 12:21

“La pandemia demuestra que el sistema de patentes debe cambiar”

Lorena Di Giano, experta en acceso a medicamentos, analiza qué podría pasar con la llegada de una vacuna contra el coronavirus. Propiedad intelectual, equidad y costos.

Las ansias por tener una o varias vacunas que permitan prevenir el contagio del coronavirus SARS-CoV-2 que nos tiene en pandemia y en cuarentenas que van y vienen, se aflojan y se ajustan según la situación epidemiológica, están al límite. El punto es que mientras se suele hablar del desarrollo de la vacuna y de los ensayos clínicos que garanticen tanto su seguridad como su eficacia sobre las personas, poco se dice sobre las etapas posteriores al desarrollo: la fabricación y la distribución de las dosis a un mundo de 7.800 millones de seres humanos.

Mientras organismos mundiales como la OMS y la ONU, dirigentes de países tanto desarrollados como pobres piden por una estrategia equitativa y solidaria, hay expertos que advierten sobre la posibilidad de que no se logre llegar a una distribución basada en la necesidad. Allí es donde la propiedad intelectual, las patentes, la renta de los laboratorios creadores y productores de la vacuna anticovid son analizados. No necesariamente con un punto de vista positivo, o condescendiente. 

Es el caso de Lorena Di Giano, Directora Ejecutiva de la Fundación Grupo Efecto Positivo (GEP). Abogada especializada en derechos humanos, acceso a medicamentos y propiedad intelectual, coordinadora general de RedLAM (Red Latinoamericana para el Acceso a Medicamentos) y miembro del Grupo Asesor de Expertos del Panel de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre Acceso a Medicamentos e Innovación, es muy crítica respecto del actual sistema de producción y distribución de fármacos y vacunas.

Noticias: ¿Cómo es el proceso de propiedad intelectual en el caso de las vacunas? 
Lorena Di Giano
: En los años 90´en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) los países miembros adoptaron un sistema que globalizó los estándares de protección de la propiedad intelectual en todas las áreas de la tecnología. Esto incluye las tecnologías médicas en todas sus formas, tanto medicamentos como vacunas están alcanzados por este sistema, que rige en lo internacional como tratado vinculante pero que los países debieron instrumentar en sus ámbitos nacionales a través de las leyes de patentes. 

Noticias: ¿Y eso cómo afecta a las patentes a nivel nacional?
Gi Giano
: Las patentes son nacionales, cada país debe decidir sobre el otorgamiento o rechazo de las patentes que solicitan las empresas farmacéuticas. En el caso de Argentina, la autoridad competente es la Oficina de Patentes del Instituto Nacional de Propiedad Industrial del Ministerio de Producción, el INPI. 

Noticias: ¿Y cómo funciona el sistema?

Di Giano: La ley define la materia patentable que las solicitudes de patentes deben cumplir para poder obtener los derechos exclusivos por 20 años. Lo que se quiere patentar tiene que ser nuevo (no debe estar publicado o estar en el estado de la técnica) no debe ser obvio para un técnico en la materia, y debe tener aplicación industrial. El cumplimiento de estos requisitos es verificado por el INPI que revisa la solicitud. Si no se cumple la patente debe ser rechazada. En el caso de las vacunas, para obtener patentes las empresas deben realmente presentar un producto o procedimiento innovador, las tecnologías no deben estar ni en el estado de la ciencia ni en dominio público.

Noticias: ¿Cómo y cuánto influye sobre su disponibilidad y su precio? 
Di Giano:
Las patentes generan monopolios. Durante su vigencia sólo el titular de la patente puede producir, comercializar o importar el producto patentado. En general las empresas que tienen patentes, al no existir competidores en el mercado nacional, suben los precios con la finalidad de obtener rentabilidad. Los productos no tienen un precio común en todos los países porque en general, si existen patentes, las empresas pretenden lo más que puedan obtener de su comprador, lo que comúnmente depende del nivel de desarrollo y de renta del país. 

Noticias: ¿Entonces?
Lorena Di Giano
: El establecimiento de precios exorbitantes lo hemos visto en muchos casos de medicamentos, tal vez el más conocido fue el del sofosbuvir, un medicamento para curar la Hepatitis C que la empresa estadounidense Gilead puso en el mercado a 84.000 dólares el tratamiento para una persona, a razón de mil dólares cada pastilla. Esta estrategia de precios de la empresa hizo colapsar los sistemas de salud, aún en los países desarrollados. 

Noticias: Ese laboratorio es el mismo que produce el remdesivir, que probó cierta efectividad para ciertos casos de Covid-19 …
Lorena Di Giano:
Sí. Gilead solicitó cinco patentes en Argentina para tener exclusividad en el mercado de nuestro país que le permita vender el remdesivir a precios “rentables” para la empresa pero “inasequibles” para las personas que lo pudieran necesitar. Si el INPI rechaza las patentes que solicitó Gilead, porque como hemos demostrado no cumple con los requisitos de la ley de patentes, en la Argentina se podría producir localmente el remdesivir a mejores precios. 

Noticias: ¿Usted piensa que en el caso de la vacuna anticovid se podría dar una situación similar?
Lorena Di Giano:
La situación estará atravesada por el mismo problema. Aproximadamente el 80% de las iniciativas de desarrollo de vacunas para prevenir la Covid-19 están en manos de la gran industria privada. Y todas estas empresas hacen uso del sistema de patentes. Hemos encontrado por lo menos 190 patentes sobre vacunas que se estudian para SARS-COV-2 que bloquearían la producción de versiones genéricas que podrían competir en el mercado para asegurar la disponibilidad y la asequibilidad de las vacunas. 
Hay empresas como AstraZeneca, Pfizer y Moderna, todas estadounidenses (que cotizan en la Bolsa de NY), que han recibido fondos del gobierno de los Estados Unidos para apoyar sus desarrollos en vacunas para Covid-19, que ya hacen marketing en todo el mundo para probarlas, con miras a obtener mercados rentables principalmente en países de renta media y renta alta (incluida la Argentina). Estas empresas ya han expresado que no tienen intenciones de transferir tecnologías, y utilizarán la propiedad intelectual para beneficiarse de la exclusividad de mercado. 

Noticias: Desde su punto de vista, ¿esta situación influye también sobre el fondo rotatorio de la OPS que permite tener vacunas en América Latina? 
Di Giano
: El Fondo de la Organización Panamericana de la Salud es un mecanismo muy importante que tenemos a disposición. La Argentina tiene convenio firmado con la OPS y puede hacer uso de este mecanismo que ofrece condiciones más favorables y mejores precios en las compras públicas de productos farmacéuticos. Sin embargo, también la OPS debe respetar las patentes que existen en los distintos países y también se ve restringida a los límites que imponen las licencias voluntarias que la gran industria multinacional generalmente firma con empresas genéricas de India.

Convenios a través de los cuales transfieren tecnologías, pero imponen un ámbito geográfico restringido para la comercialización de medicamentos o vacunas, y generalmente excluyen a los países de renta media. Gilead acaba de utilizar esta estrategia comercial con remdesivir, permitiendo la producción genérica a sólo cuatro empresas de India y Pakistán y excluyendo la posibilidad a todos los países de Sudamérica de comprar estas versiones más baratas. Por ejemplo: Argentina no va a poder comprar esas versiones genéricas de remdesivir a través del Fondo de OPS porque la empresa Gilead así lo ha dispuesto. 

Noticias: ¿Cómo influiría que los grandes laboratorios o el laboratorio que pueda tener una vacuna anticovid segura y efectiva, aprobada, cediera su propiedad intelectual?
Di Giano
: En mi opinión es muy poco probable que suceda una “cesión voluntaria” de derechos de patentes por parte de las empresas farmacéuticas del sector privado porque la misma lógica de negocios en las que se basan lo prohíben. Estas empresas tienen accionistas que quieren obtener ganancias con sus inversiones (aunque se trate de medicamentos o vacunas). En el caso de Gilead el mayor accionista es BlackRock, que difícilmente ceda sus negocios, como lo está haciendo con los bonos de la deuda pública argentina. 

Noticias: Entonces ¿cuál sería la salida en su opinión?
Di Giano
: Creo que lo que la pandemia de Covid-19 está demostrando es que el sistema de innovación y desarrollo de tecnologías médicas actual, que es el sistema de patentes basado en el lucro, debe ser modificado. Los medicamentos o vacunas no deberían estar en el ámbito regulatorio de la OMC, en acuerdos comerciales, ni ser regulados como mercancías porque se producen estas dramáticas situaciones en que el derecho a la salud está subordinado a los intereses económicos de inversionistas que buscar sólo ganancias. 

Para Di Giano, “la transferencia de tecnología de vacunas para prevenir el contagio de la Covid-19 sin condicionamientos comerciales sería una gran solución para la crisis que estamos atravesando en todos los aspectos: social, económico, sanitario”. Y concluye, jugada: “Es más, creo que si no se da el libre acceso a las vacunas difícilmente podamos librarnos de esta enfermedad o de otras pandemias. Tenemos que cambiar el sistema de patentes, los países deben revertir esta situación retirando las tecnologías médicas de la OMC/ADPIC y también adoptando un modelo de I+D para tecnologías médicas basado en la inversión pública y el libre acceso a la tecnología”.

Desde los grandes laboratorios farmacéuticos, se afirma que sin propiedad intelectual no habría dinero para realizar las inversiones que se precisan en el desarrollo de algo como una vacuna para una nueva enfermedad. El debate está abierto. 

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Andrea Gentil

Andrea Gentil

Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Docente.

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