lunes, noviembre 18, 2019

COSTUMBRES | 24-09-2019 16:15

Casa FOA: la vida funcional

Propuestas prácticas para espacios pequeños es el leitmotiv de una edición marcada por una creatividad esencial: hacer mucho con poco.

Sigue siendo una de las citas ineludibles del año. Máximo referente regional de la arquitectura, diseño y paisajismo, la muestra Casa FOA inauguró el 13 de septiembre su edición número 36 en el Círculo Militar, en un espléndido edificio racionalista bajo el nombre “Círculo Olivos”. Abierta hasta el 20 de octubre, la muestra ofrece 55 espacios en los que el metraje es escaso pero la creatividad es reina y señora. A continuación, un repaso por los puntos más destacados.

Ambientes íntimos. Cuando los metros son pocos, la funcionalidad es un bien vital. Así lo demostró el “Departamento flexible” de Miguel Caisson, que además de aunar living y dormitorio con piezas que valen para ambos usos, colocó un empapelado con un paisaje en perspectiva del puente de Brooklyn, otorgando sensación de amplitud. La paleta de colores, unificada en pared y muebles, terminó de hacer la magia. Todo muy en sintonía con el color del 2020 que presentó Alba en la muestra “Jeans grises”.

Otro truco interesante fue el de Claudia Camisar Alterman y Adriana Teplixke en su “Cuarto principal”, donde el espacio fue enmarcado a partir de líneas, tanto en la madera del piso como en la lámpara principal y en las molduras de la pared, con recuadros y juego de blanco y negro. La profusión de texturas aportó la calidez necesaria para sentirse de inmediato a gusto.

Para el cuarto de chicos, se hizo presente el talento de Coty Larguía. Su refugio de camas cuchetas tras una arcada y su tobogán integrado a una biblioteca harían las delicias de cualquier niño. En sintonía con la metodología Montessori, se pensó un espacio diseñado por completo a la medida infantil, capaz de adaptarse a nuevas necesidades a medida que los chicos van creciendo.

La serenidad, por su parte, encontró su fuerte en la “Sala de baño” diseñada por Eugenia Landaboure, donde una magnífica pared de líquenes nórdicos estabilizados (no requieren cuidados y viven hasta 15 años) aporta el marco para el relax. Inspirándose en la morfología del agua, una gran curva en tres niveles compuso un sistema de doble bacha, doble ducha y hasta hidromasaje a partir de una discreta apertura en el piso.

Vida compartida. Los sectores de uso común también aportaron sus propios secretos para la optimización de metros. En el espacio de Juan Álvarez Morales y Andrés Levy, por ejemplo, el separador entre living y comedor fue encargado a un artista plástico que siguió la línea de influencia africana para crear una obra con piezas de madera de distinto origen. De tonalidad similar al resto de los muebles, fue la clave para brindar intimidad a cada área sin fisuras de diseño.

El espacio de Viviana Melamed, un “Monoambiente para pareja joven”, también resolvió a la perfección la cuestión de metros en su área de living y cocina. Abierto e integrado, hace de la luz y la domótica sus mayores aliados, para ir generando climas a lo largo del día y las necesidades. La biblioteca retro iluminada es uno de los focos centrales, que ordena el área social al tiempo que sienta la base de mármol para la cocina, a un costado.

Si lo que se quiere es tener una buena cava pero el lugar es escaso, la propuesta del estudio PQR lo logra muy bien, mediante bodegas verticales creadas en estanterías de acero con dinamismo y movimiento, casi emulando una escalera.

Si en cambio se aprecia el verde y quiere incluírselo, la sala de estar de Inés Calamante y Virginia Di Leoni lo logra ubicando un nicho de plantas tras una biblioteca de melamina, integrándolas también a partir del verde de la pared.

Y la tecnología es otra forma de optimizar metros. En la cocina de Guadalupe Diez, Inés Mussio y Francisco Marconi, la Thermomix, un electrodoméstico que funciona como “robot cocinero” acelerando preparaciones enteras y reemplazando a muchos aparatos juntos, es la estrella de la mesada de mármol.

Espacios de trabajo. También en el ambiente laboral los sectores se han ido amortizando. El espacio “Pensar, decir, hacer by Zentrum”, de Carolina Feller y Melisa Herc lo demuestra bien con su comedor abrazado por un biombo de chapa perforada hexagonal, que genera una suerte de cápsula íntima pero plena de aire. En el centro, una escultura colgante de luz aúna funcionalidad y arte. “Podría ubicarse en un hogar, un hotel, un salón o bien ser el lugar de encuentro de un coliving”, ilustran las creadoras.

Finalmente, el “Espacio para un deportista” de Carla Barconte y Ludmila Drudi encontró en los colores la mejor forma de delimitar el espacio. Entendiendo que el deporte es un punto de equilibrio para quienes buscan el bienestar y la armonía, dividieron el ambiente en un módulo de vida saludable y relax con verde calmo y otro de fitness con una base negra. “Además, visualizamos un tramo abstracto de pista de atletismo en el cielorraso, lograda con listones lumínicos que vinculan el mobiliario embutido en ambos extremos”, sintetiza la dupla. El resultado es un espacio chico pero pleno de funcionalidad y diseño, en perfecta sintonía con el resto de la muestra.

por Vicky Guazzone

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