viernes, febrero 21, 2020

COSTUMBRES | 22-12-2019 10:19

Moda: cuáles son los ítems del verano

Colores vibrantes, accesorios naturales y prendas de gran tamaño. Regresos y novedades de esta temporada para pasar el calor.

En ninguna temporada la moda está tan en la vidriera como en el verano. Playas, eventos, carteleras de teatro y paradores en auge son el escenario en el que mostrar cómo se llevan las prendas que son tendencia. Aquellas que hacia agosto y septiembre desfilaron en las semanas de la moda, pero que recién en estos días de calor tangible ponen a prueba su aceptación y uso por parte del público. Aquí un resumen de lo que se verá en las calles y la arena.

Macrotendencias. La ola del nuevo feminismo también impacta en esta industria. Además del nacimiento de prendas unisex y una mayor amplitud de morfologías, incide en la levedad de la línea que se baja para sentenciar “qué se usa”. “Ya no es tan literal decir qué es lo que se lleva. Más bien se trata de grandes tendencias”, sentencia Lulu Biaus, productora y diseñadora, aludiendo entonces a que de una gran propuesta cada quien va tomando lo que mejor le queda y más le gusta, y que en esas macrotendencias se ubican materialidades, modos de confección y cuestiones clave como la sustentabilidad. 

En ese camino, Biaus asegura que la rafia será una de las grandes estrellas del verano. En accesorios como viseras, sombreros, bolsos de playa y zapatos, sus aires naturales y rústicos funcionarán muy bien para unir arena y ciudad sin estridencias. De hecho, hoy el gran bolso playero en este material puede funcionar perfecto también en avenidas y calles urbanas, maridando túnicas y vestidos frescos. Asimismo, los ítems artesanales también ganan valor y se reivindican en tiempos de búsqueda sustentable y lejos de la masividad. “Los sweaters o vestidos tejidos con hilo, que además dejan ver la prenda interior como el traje de baño entero o el bikini, están recobrando valor y van a verse mucho”, anuncia la diseñadora. 

Moda Verano

Y sobre las prendas de agua, que este año mantienen la vigencia de la enteriza, las lycras y acrílicos que las componen vienen cargadas de tecnología contra rayos UV, afilando aún más el cuidado de la piel. Así, la evolución pasa por combinar estos avances con aquellos tejidos más naturales, como la rafia o el algodón. 

De colores y regresos. Dentro de las grandes tendencias, la definición de color es clave. Para María Salinas, productora de moda, el gran acierto es el tono mandarina: fuerte, vibrante, que pisó primero muchas pasarelas internacionales antes de llegar acá. Se lo podrá ver pleno o en estampados como el batik, un regreso directo de los ‘70 (aunque vale decir que es una técnica ancestral proveniente de Indonesia). “Otro estampado fuerte, que también se vio mucho afuera y varias marcas de aquí tomaron y está muy presente, son los lunares”, apunta Salinas.

Y si se habla de regresos, las sandalias de tiras cruzadas y finas, muy estilo años ‘90 y plenas de colores, volvieron con fuerza. Lo mismo vale para los zapatos de punta cuadrada y el largo midi, aquel de polleras y vestidos bajo las rodillas y que bien podría denominarse “largo Juliana”, dado lo mucho que lo utiliza la ex Primera Dama.

Otra tendencia interesante son las prendas e ítems fuera de escala. Muy grandes o muy pequeños, carteras, bolsos, vinchas y accesorios para el pelo se alternan para llamar la atención y dar un toque de gracia. “Incluso hay maxibolsillos”, detalla la productora, que también destaca la fuerte vigencia de los calados, en texturas como broderie, encaje, crochet y guipur. “Los tejidos de red se van a ver a morir”, ensalza.

Moda Verano

En plan de reivindicar materialidades, el denim también continúa sentado al trono. Su vuelta de tuerca de este año, sin embargo, está en la morfología, que lo presenta más oversize que nunca. También se combina con el jumper, un regreso de hace unos años con el que se lleva muy bien, y que puede usarse tanto en la playa con un bikini debajo como en la ciudad con camisa o remera. “Vale la pena tener prendas que se puedan reutilizar en otras temporadas”, recomienda Lulu Biaus. Salinas coincide y ubica al lino como un gran ejemplo de esto. “Predico mucho sobre el slow fashion, y creo que es vital comprarse prendas que duren en el tiempo y siempre permanezcan elegantes y aptas para usar. El lino es completamente atemporal y uno de los grandes casos de esta premisa”, sintetiza. 

En tiempos de moda más versátil y flexible, la clave es seguir el instinto y jugar con las tendencias con inteligencia y libertad. De la combinación de influencias decantará el propio estilo. 

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Vicky Guazzone di Passalacqua

Vicky Guazzone di Passalacqua

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