Sunday 1 de March, 2026

CULTURA | Hoy 08:09

El aroma del poder: La historia política detrás de dos perfumes famosos

Dos fragancias icónicas son un símbolo de las transformaciones del siglo XX. Nuevos roles femeninos y el peso de lo superfluo en la vida social.

Cuenta Karl Schlögel, historiador alemán y uno de los más destacados especialistas en historia soviética, que siempre le llamó la atención un aroma que sentía en la URSS cada vez que asistía a un gran evento, un concierto, una función de ballet o una fiesta familiar. “En mis recuerdos, asociaba el aroma dulzón y pesado con un público más bien solemne, con un parquet lustroso y candelabros encendidos, con espectadores circulando por el vestíbulo del teatro durante la pausa”. Volvió a sentir la fragancia en los actos oficiales de la República Democrática Alemana y la sensación se volvió intriga. La intriga, luego, derivó en investigación. Así, descubrió que el perfume que había despertado su curiosidad se llamaba “Moscú Rojo” (Krásnaia Moskvá, tal su nombre original) y era la más popular de las fragancias rusas.

Pero su búsqueda lo condujo a otro dato sorprendente. Las más famosa de las fragancias modernas, Chanel N° 5, tenía un origen común con este perfume soviético. Ambos habían sido creados por perfumistas franceses que vivían en Moscú en tiempos de la monarquía.

El aroma de los imperios

El resultado de esta investigación se publicó en un libro titulado “El aroma de los imperios. Chanel N° 5 y Moscú Rojo” (Acantilado) y su traducción al español acaba de llegar a las librerías argentinas. En él, desde las primeras líneas del prólogo, Schlögel confiesa que tuvo mucho miedo de internarse en un mundo tan complejo, antiguo y fascinante como el de los perfumes. Un universo del que, el autor de obras como “Terror y utopía” y “El siglo soviético”, nunca tuvo la menor idea. Pero el impulso de Karl Lagerfeld, quien fuera durante mucho tiempo director artístico de la firma Chanel, lo animó. Al finalizar su escritura llegó a la conclusión de que para analizar la sociedad “el estudio del lujo puede ser tan interesante como el de la historia cotidiana de la gente corriente”.

 

Pasado común

El origen de las dos fragancias en cuestión se remonta al siglo XIX y principios del XX, con el establecimiento en Moscú de importantes empresas francesas de perfumes. Rusia tenía un gran mercado interno tanto para productos cosméticos básicos, como jabones y colonias, como para fragancias de lujo que consumían la nobleza y la alta burguesía. Además, desde allí, estas empresas exportaban al resto del mundo, especialmente a Asia. Por lo tanto, la industria había alcanzado en Rusia altos niveles de producción y sofisticación.

Aunque Ernest Beaux y Auguste Michel, creadores respectivamente de Chanel N° 5 y Moscú Rojo, trabajaban en empresas diferentes, ambos se habían formado con el mismo maestro y sus creaciones se ubicaban dentro de una familia olfativa común. Dos perfumes pioneros dentro de Rusia pueden considerarse antecedentes de Chanel N° 5 y Moscú Rojo: el llamado Bouquet de Napoleón y el Bouquet Préféré de l'Impératrice, creado en homenaje a Catalina II al cumplirse 300 años de gobierno de la familia Romanov.

Otro dato importante es que en esta época las fragancias comenzaron a incluir aldehidos, una sustancia química que se combina con esencias naturales para dar efectos nuevos y especiales a los perfumes. Estas fórmulas iniciaron una nueva era en la industria cosmética. Esa fue, además, una de las grandes novedades que Chanel N° 5 aportó a la historia de los aromas.

Moscú rojo

Con la llegada de la revolución, las empresas francesas fueron confiscadas y gran parte de su personal regresó a su país de origen. Ernest Beaux se llevó con él la caja con los frascos que contenían las fragancias en las que estaba trabajando. Un amante de Coco Chanel, el gran duque ruso Dimitri Pavlovich Romanov, los presentó y el resto es historia conocida: la diseñadora eligió la quinta opción de las muestras de Beaux y el número quedó como nombre del perfume.

El diseño del frasco y el packaging fue otro de los aspectos en que Chanel N° 5 fue vanguardia. Simple y neto, dejaba ver claramente el contenido y sus líneas abrían paso a una impronta estética muy distinta de la de los perfumes clásicos.

Pero la fragancia no solo fue revolucionaria por su composición y su aspecto, además marcó el inicio de un negocio clave para la industria de moda y la cosmética. A partir de su creación, los perfumes representaron para las etiquetas de lujo la posibilidad de llegar a un público más amplio, para el cual sus prendas eran inaccesibles. Este producto, mucho más económico, les proporcionaba a la vez grandes volúmenes de ventas y la posibilidad de reforzar el prestigio de la marca.

Chanel N° 5

A diferencia de Beaux, Auguste Michel, el creador de Moscú Rojo, no pudo salir de Rusia por un problema con su pasaporte y se quedó el resto de su vida en la URSS. Las empresas confiscadas pasaron a ser parte de grandes “trusts” y el personal se reconvirtió dentro de estos conglomerados estatales. Krásnaia Moskvá o Moscú Rojo salió al mercado en 1927 para celebrar la primera década de la revolución. Muy valorado como experto, Michel recibió luego un encargo aún más importante, que debía estar listo para el aniversario número 20 de la llegada al poder de los bolcheviques. Tenía que crear una fragancia que representara el espíritu de los tiempos de Stalin, simbolizados en una gran obra arquitectónica: el Palacio de los Soviets. Un edificio monumental que nunca llegó a realizarse y que se imaginó como símbolo del poderío soviético. El perfume, al igual que el palacio, tampoco llegó a ser realidad.

Auguste Michel

 

Dos mujeres

La creación de estos dos perfumes también está asociada, para Schlögel, con la trayectoria de dos mujeres, Coco Chanel y Polina Zhemchúzhina, esposa del ministro de relaciones exteriores de Stalin, Viacheslav Molotov. Ambas representaron un nuevo modo de plantarse frente a un mundo en absoluta transformación.

Chanel, que había crecido en un orfanato en la más extrema pobreza, llegó a ser una de las figuras más influyentes del siglo XX, cambiando por completo la forma de vestir de las mujeres de su tiempo. Fue una verdadera sobreviviente, que se relacionó íntimamente con hombres importantes que la ayudaron a posicionarse dentro de la clase social que luego compraría en sus tiendas. Hoy puede afirmarse, además, que no solo tuvo una relación amorosa con un oficial nazi durante la ocupación de Francia, sino que trabajó para el gobierno alemán como espía. Su pragmatismo le trajo mucha fama y dinero y el mundo olvidó bastante rápido su colaboración con el nazismo.

Coco Chanel

Polina Zhemchúzhina es un caso muy diferente. Nacida en una familia judía muy pobre, su esfuerzo la llevó paso a paso a los principales cargos en empresas estatales soviéticas. Una de ellas fue el conglomerado más importante de cosmética y perfumería soviético llamado TeZhe. Pero el tembladeral político estalinista acabó con su carrera. Primero, degradándola hacia puestos inferiores a su capacidad y luego, confinándola en un campo de trabajo durante 5 años. Quienes colaboraron con ella la recuerdan como una ejecutiva eficiente y responsable, que mantuvo viva y pujante la industria durante el tiempo en que la comandó.

Polina Molotova

Aunque en un primer momento la revolución intentó abolir esos símbolos del privilegio burgués que eran los vestidos y los perfumes, el deseo de la gente pudo más. Como bien señala Schlögel, más tarde otros aromas invadieron el mundo. El olor de la muerte en todas sus formas. El del hambre, el hacinamiento y la pobreza.

Entonces, los perfumes se volvieron más necesarios que nunca, al menos para recordar que la humanidad podía crear y vivir mejores realidades.

 

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Adriana Lorusso

Adriana Lorusso

Editora de Cultura y columnista de Radio Perfil.

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