Las ideas de Trotsky no solo han inspirado movimientos políticos, su figura ha sido un símbolo de la lucha por sostener contra viento y marea el sueño de la revolución socialista. Desterrado y en la más profunda pobreza, perseguido sin tregua por el mismo sistema que ayudó a crear y rechazado por la mayoría de las naciones donde pidió asilo fue asesinado sin piedad, sin haber perdido jamás la esperanza de ver realizados sus ideales.

Pero no sufrió solo su calvario. Un importante número de millitantes que apoyaban sus ideas lo acompañaron en el intento de escapar de la persecución de Stalin y lo ayudaron a sostener su proyecto, aún en las peores circunstancias. Raymond Molinier fue uno de esos militantes. Nacido en Francia en una familia obrera, tuvo actividad política desde muy joven. Fue uno de los que colaboró con Trotsky en su paso por Turquía, primer destino de su exilio, y luego lo acompañó a Europa. A lo largo de los años abrió puertas, organizó mitines y traslados e inventó negocios inverosímiles para sostener económicamente el sueño trostskista. En esa tarea lo acompañaron sus sucesivas parejas y su hermano con un espíritu de sacrificio sorprendente. Todos ellos renunciaron al bienestar, a sus hijos y a sus carreras profesionales para seguir y proteger al “viejo”, como llamaban a Trostky. Ya distanciado del líder, recorrió Europa en medio de la Segunda Guerra huyendo del nazismo y se trasladó a Brasil y a la Argentina involucrado con los servicios secretos ingleses. Aquí vivió más de tres décadas y crió a sus hijos. Su misteriosa trayectoria lo transformó en una leyenda de la izquierda local. Su última compañera fue Elizabeth Käsemann, que estuvo detenida hasta su muerte en El Vesubio. Él mismo falleció tiempo después en España, a los 90 años. Una lápida en el Père-Lachaise da testimonio de su vida de revolucionario.

El libro “Una belleza terrible” que acaba de publicar Galaxia Gutenberg, escrito por Edurne Portela y José Ovejero, registra la historia de Molinier y de ese grupo de militantes que rodearon a Trotsky. El texto cruza la historia con la ficción y el testimonio personal para contar una gesta y reflexionar sobre un modo de hacer política que hoy parece lejano e imposible.
José Ovejero es un escritor de larga y premiada trayectoria, autor de ensayos, poesía y ficción, que en 2013 recibió el Premio Alfaguara por “La invención del amor”. Edurne Portela es su esposa y es catedrática, escritora e investigadora (uno de sus trabajos investiga el trauma en las escritoras argentinas). Esta es la primera novela que escriben juntos y sobre el proceso de crearla también reflexionan en las páginas del libro.
Desde España, contestaron las preguntas de NOTICIAS, sobre Trostsky y Molinier y la “belleza terrible” de sus sueños.
Noticias: ¿Cómo llegaron a las historias que se cuentan en “Una belleza terrible”?
José Ovejero: El descubrimiento de Raymond Molinier fue casual: en un ensayo encontramos una referencia a la estafa rocambolesca que organizó en un hotel de lujo de Bruselas y al circo que montó en Lisboa a principios de la Segunda Guerra Mundial, en el que hizo pasar por artistas a militantes de izquierdas perseguidos para ayudarles a salir de Europa bajo las narices del consulado alemán, que incluso prestó su apoyo sin saberlo. Pero aunque nos fascinó este personaje aventurero y apasionado, fueron las mujeres que le rodearon, también extraordinarias, cada una a su manera, las que nos hicieron ver que había allí algo que no se había contado: la entrega incondicional, a menudo sin recompensa, a una causa en la que creían, que atravesaba lo público y lo privado. Y nos fascinó la idea de indagar en la historia de esas mujeres, a menudo ausentes de los libros de historia e incluso de la prensa de su propio partido, la que nos dio el impulso definitivo para lanzarnos a escribir.

Noticias: ¿Ya habían escrito juntos? ¿Cómo fue la experiencia de trabajar a la par en este libro?
Edurne Portela: Ha sido un aprendizaje fascinante sobre la renuncia a la autoría, sobre dejarse llevar por la imaginación y la creatividad —también el conocimiento— de la persona con la que escribes.
Noticias: ¿Cuánto tiempo duró la investigación total del libro?
Ovejero: Después de unos pocos meses investigando y aunque nos faltaba aún mucho por descubrir y documentar, empezamos a trabajar para ir buscando el tono, los momentos que nos interesaba contar, la forma de trabajar juntos. Durante ese tiempo consultamos cientos de cartas de Trotsky y su entorno que nos digitalizaron amablemente en la Houghton Library de Harvard, documentos del Instituut Voor Sociale Geschiedenis de Amsterdam, libros, prensa de la época, revistas, conversamos con testigos... Cada información que íbamos recibiendo nos ayudaba a seguir avanzando aunque a veces un descubrimiento nos obligara a modificar lo ya escrito porque arrojaba nueva luz sobre los hechos. Queríamos escribir un libro muy apegado a los hechos y desde luego que nunca contradijera la Historia documentada.
Noticias: ¿En qué género clasificarían este texto?
Portela: Es, sin duda, una novela. Partimos de una base histórica muy sólida y respetamos la información que hemos encontrado en la documentación, pero hay un trabajo de construcción imaginativa y una serie de herramientas narrativas que pertenecen al mundo de la novela.

Noticias: Alrededor del personaje de Molinier hay decenas de otros personajes que siguen a Trotsky y sus ideas. Me permito una reflexión personal: es increíble la capacidad de sacrificio sin recompensa de estos militantes. ¿Qué sintieron ustedes frente a sus historias?
Ovejero: Sin duda hoy nos llama mucho la atención aquella capacidad que tuvieron de sacrificar la vida para intentar conseguir un mundo mejor. Cuando decimos "sacrificar la vida" no nos referimos solo a arriesgarla y, como sucedió en muchos casos, perderla. También a sacrificar las relaciones afectivas, el bienestar propio, la seguridad económica. Y eso que una y otra vez eran derrotados. Aunque quizá no sea justo hablar de derrota: puede que no tuviera lugar la revolución que esperaban y, si tuvo lugar, a menudo no resultó ser lo que querían. Pero gracias a ellas y a ellos disfrutamos hoy de derechos que no tendríamos sin su sacrificio. Derechos que, por cierto, vuelven a estar en peligro. Y resulta particularmente conmovedora e impresionante la historia de las mujeres que se entregaban a la causa haciendo lo mismo que hacían los hombres pero, al mismo tiempo, encargadas de las tareas que se esperaban de cualquier mujer -cocinar, cuidar, limpiar- y todo ello con mucho menos reconocimiento, por lo que han dejado menos rastro en la historia oficial y nos ha sido más difícil reconstruir su historia. Algo que nos alegra mucho es que hemos sido capaces de recuperar una parte considerable de la biografía de estas mujeres admirables.
Noticias: ¿Cuál fue la impresión que les dejó la vida y la personalidad de Trotsky cuando terminaron la investigación?
Portela: Trotsky en esta novela es un personaje secundario, pero para las y los protagonistas es principal, por lo tanto tuvimos que estudiarlo a fondo. Nuestra impresión se resume en un capítulo troncal titulado “En tierra de nadie”. Mientras lo escribíamos nos dimos cuenta de cómo nos había impresionado conocer a Trotsky mejor: por un lado, sentimos admiración por ese hombre que sacrificó todo por unas ideas que suponían la transformación del mundo para el bien de la mayoría. Un hombre que, a pesar de la persecución feroz a la que fue sometido por parte de Stalin, se mantuvo firme y continuó luchando hasta el final. Pero también sentimos cierta incomodidad ante esa inflexibilidad que lo convirtió en luchador infatigable y al mismo tiempo, en alguien exigente hasta la crueldad con aquellos que dieron la vida por servirle a él, no solo a su causa. Y por supuesto sentimos una enorme tristeza ante una vida tan trágica y marcada por la pérdida: desde los exilios continuos a los asesinatos de sus seguidores y seres queridos y, al final, el suyo propio.

Noticias: ¿Cómo fue el trabajo en la Argentina? Según entiendo, Edurne ya había investigado nuestra literatura. ¿Pasaron un tiempo en nuestro país?
Ovejero: Ambos hemos estado varias veces en Argentina. No hemos necesitado viajar expresamente para la escritura del libro, aunque sí hemos hablado por teleconferencia con periodistas y personas que tuvieron contacto con nuestros personajes y fueron testigos de acontecimientos que narramos.

Noticias: ¿Qué representa Molinier, en su opinión, desde la perspectiva de las prácticas políticas actuales?
Portela: Molinier, igual que Jeanne Martin -una mujer de familia aristocrática y militar que abandona todos sus privilegios para participar en una hipotética revolución-, Vera Lanis, Elisabeth Kässeman -que muere asesinada en 1977 después de ser violada y torturada de forma bestial- encarnan la esperanza de un mundo mejor y la fe en conseguirlo, unidas a una capacidad de sacrificio que sin duda hemos perdido como sociedad. Por supuesto, la Historia no se repite y sus experiencias no pueden ser las nuestras, pero hoy, en buena parte del mundo hay un auge de la ultraderecha y de una práctica política que destruye las vidas más vulnerables y se basa en el egoísmo y la falta de solidaridad. Cuando por todas partes aparecen personajillos que se presentan como salvadores de la patria, tan parecidos a los del siglo pasado que al final destruyeron sus países y los ajenos, que arrasaron la economía y la vida en tantos lugares -de paso enriqueciéndose ellos y sus colaboradores-, no nos vendría mal recuperar aunque solo sea una parte de la energía rebelde y del compromiso de Molinier, Martin, Lanis, Käsemann, etc.
Noticias: ¿Puede haber en el futuro una continuación de este libro?
Ovejero: Sí, puede haberla y de hecho estamos dando vueltas a otro proyecto, pero antes tenemos un par de libros cada uno por delante.





















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