jueves, noviembre 14, 2019

CULTURA | 04-11-2019 12:55

Mariana Enríquez y Selva Almada, dos voces indispensables de la literatura argentina

Ganadoras del Premio Herralde de Novela y el First Book Award del Edinburgh International Book Festival respectivamente, cada autora con su estilo no deja de cosechar lectores.

La literatura argentina goza de excelente salud y gran parte de ese fenómeno se debe a sus autoras. Sin ir más lejos, la periodista y escritora Mariana Enriquez acaba de recibir en España el Premio Herralde de Novela, organizado por la Editorial Anagrama, gracias a su libro aún inédito Nuestra parte de nochePor su parte, Selva Almada fue distinguida en Escocia con el First Book Award del Edinburgh International Book Festival por su novela El viento que arrasapublicada en 2012 por la editorial Mardulce en Argentina.

Dueñas de estilos disímiles entre sí, ambas autoras forman parte de una generación en la que las firmas de las escritoras mujeres ganan cada vez más relevancia. Junto a Claudia Piñeiro, Samanta Schweblin, Gabriela Cabezón Cámara y Ariana Harwicz, entre otras, Enríquez y Almada suelen mover el amperímetro editorial ante la salida de sus libros. 

Premio Herralde. Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) logró imponerse en esta 37ª edición por encima de otros 680 aspirantes, bajo el seudónimo de Paula Ledesma. Hasta el momento, lo que se supo de Nuestra parte de noche es que propone dos grandes temas con los que la autora ha sabido deslumbrar al público y a la crítica: el terror y el misterio. “Es una novela muy personal. Tiene todas mis obsesiones, lo cual delata que son muchas mis obsesiones", señaló la autora al recibir el premio.

"Un padre y un hijo atraviesan Argentina por carretera, desde Buenos Aires hacia las cataratas de Iguazú, en la frontera norte con Brasil. Son los años de la junta militar, hay controles de soldados armados y tensión en el ambiente"puede leerse en un fragmento de la sinopsis publicada por la Editorial Anagrama. En el mismo texto, sobre la autora de crónicas, cuentos y el gran libro La hermana menor, una memoria de Silvina Ocampo, se concluye: "El terror sobrenatural se entrecruza con terrores muy reales en esta novela perturbadora y deslumbrante, que consagra a Mariana Enríquez como una escritora fundamental de las letras latinoamericanas del siglo XXI".

Edinburgh International Book Festival. En el caso de Selva Almada (Entre Ríos, 1973), el reconocimiento fue por The Wind That Lays Wastela traducción al inglés que se publicó este año de su célebre El viento que arrasa, novela que salió a la luz en 2012. "Es una de las voces más poderosas de la literatura argentina contemporánea y una estrella emergente de la ficción latinoamericana", señalan desde la organización del premio en Escocia. 

La autora, que da talleres literarios desde hace ya varios años y que ha publicado libros que fueron leídos con devoción por parte del público como Ladrilleros (novela), El desapego es una forma de querernos (cuentos) y Chicas muertas (No ficción), se impuso ante 46 novelistas debutantes y traducidos por primera vez al inglés durante este año. La traducción estuvo a cargo de Chris Andrews y fue publicada por Charco Press. "Este libro es una obra maestra: hermoso, escaso, oscuro y descriptivo con personajes que se sienten tan reales que podrías jurar que te has cruzado con ellos en algún puesto avanzado olvidado en la carretera", fue uno de los comentarios que recibió la novela ganadora. 

Dos estilos y miles de lectores. Consultada por NOTICIAS acerca de la relevancia de ambas autoras en la actualidad, Ana Ojeda, editora y escritora, señala: "Cada una aporta estilos diferentes a la literatura argentina actual, que está ganando cada vez más lectores en el escenario literario internacional. Ambas son escritoras con apuestas muy coherentes, que se mantienen a lo largo del tiempo y los libros".

En relación a la diferencia de estilos, la escritora que publicó recientemente en el sello Eterna Cadencia la interesante y arriesgada novela Vikinga Bonsáiescrita íntegramente en lenguaje inclusivo y con momentos de lunfardo, agrega: "La distancia que va –para resumir de manera algo brutal– del gótico rioplatense, en el caso de Mariana, a la interesante actualización del regionalismo que lleva a cabo Selva en sus libros emblemáticos deja en evidencia la enorme fecundidad de nuestra literatura actual y suma eslabones a la larga cadena de escritoras que arranca en la Argentina en el siglo XIX con Juana Manuela Gorriti, Eduarda Mansilla o Juana Manso".

En esa dirección, no es casualidad que una parte importante de las firmas con más peso en la actualidad dentro de la escena literaria sean mujeres. Ojeda, que se desempeña como editora en Paidós, reflexiona al respecto: "Libertad Demitrópulos decía 'Escribir no es difícil, lo difícil es convertirse en una escritora reconocida' -nos lo recuerda Nora Domínguez en su prólogo a La mamacoca (Eduvim, 2013)-. A lo largo de la historia de nuestras letras siempre hubo mujeres que llegaron a encandilar el ojo público (desde Silvina Bullrich a Poldy Bird), lo que parece bastante más difícil de lograr es permanecer en él, es decir, ingresar definitivamente en el canon". 

Desde la perspectiva de Ojeda es importante pensar a futuro a la hora de disputar lugares tanto dentro de la crítica como de la consideración masiva: "Sin dudas es un gran momento para las mujeres en la literatura, ojalá se traduzca en que estos u otros libros escritos por mujeres sigan estando disponibles en cinco, diez, veinte años, que se estudien, se discutan, se los adopte como relevantes para pensarnos y pensar una época".

Resulta complejo pensar que Almada y Enríquez no lleguen a formar parte del canon literario en un futuro no tan lejano, si es que ya no empezaron a integrarlo en la actualidad. En gran parte, no se puede analizar a la generación de jóvenes escritores y escritoras de narrativa sin la influencia de ellas, cada una dentro de un registro diferente. Nacidas en el mismo año, parecen tener un destino similar, a pesar de contar con intereses y obsesiones diferentes. Desde el terror y lo fantástico en Enríquez, a la crudeza y profundidad del realismo costumbrista de Almada, los lectores tienen ante sí la oportunidad de actualizar y ensanchar sus bibliotecas. 

 

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Gustavo Yuste

Gustavo Yuste

Periodista de Cultura

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