CULTURA | 30-10-2019 12:28

Maradona: el futbolista que sirvió de musa a los escritores

El considerado mejor jugador de la historia cumple 59 años y su polémica figura fue recuperada por distintos autores. Del poema de Mario Benedetti a la visión de Osvaldo Soriano. La "ignorancia" de Borges.

El nombre de Diego Armando Maradona no deja indiferente a nadie. Considerado un ídolo absoluto por muchos, cuestionado por su vida afuera de la cancha por otros, el futbolista que llevó a la Argentina a conseguir su último Mundial de fútbol en 1986 cumple este 30 de octubre 59 años y cuenta en su haber con distintos textos literarios sobre su figura, además de la reflexión de autores en torno a su figura.

El  célebre poeta uruguayo Mario Benedetti, fallecido en 2009,  llegó a declarar: "Aquel gol que hizo Maradona a los ingleses con la ayuda de la mano divina, es por ahora la única prueba fiable de la existencia de Dios". Su admiración por el 10 argentino se puede ver en un poema que se llama "Hoy tu tiempo es real", publicado en 2008, en donde escribe: "Ha pasado otro año y otro año le has ganado a tus sombras".

Hoy tu tiempo es real
Hoy tu tiempo es real, nadie lo inventa.
Y aunque otros olviden tus festejos,
las noches sin amor quedaron lejos
y lejos el pesar que desalienta.
Tu edad de otras edades se alimenta,
no importa lo que digan los espejos,
tus ojos todavía no están viejos
y miran sin mirar más de la cuenta.
Tu esperanza ya sabe su tamaño
y es por eso que no habrá quién la destruya.
Ya no te sentirás sólo ni extraño.
Vida tuya tendrás, y muerte tuya.
Ha pasado otro año y otro año le has ganado a tus sombras
¡Aleluya!

De este lado del Río de La Plata, Osvaldo Soriano es una de las firmas argentinas que más evocó a Maradona en distintos textos periodísticos y literarios. "Maradona es el gran relato de este país. Un gran relato que todavía no terminó. Nosotros estamos viéndolo ahora en la inmediatez. Porque lo que le pasa al sujeto de nuestro amor no puede sernos ajeno. Por eso no cuenten conmigo para crucificar a Diego", llegó a decir. Además, en una entrevista a El Gráfico en 1991, afirmó: " Es el más gigantesco talento que ha dado este país en los últimos años".

Tres años después, en 1994, "El Gordo" -como le decían cariñosamente sus amigos- en una de sus recordadas contratapas de Página/12, escribió: "Maradona supo que algunos habían brindado por su caída y eso en lugar de matarlo lo resucitó. En tiempos de minimalismo y hombres mediocres, parece una leyenda, el personaje de un cuento de hadas, tiene el aire del tipo que cree en la gesta y el amor a una causa". Fallecido en 1997 de manera prematura, Soriano no pudo ver todo lo que luego sería el mito Maradona tras su retiro, con sus luces y sombras.

Volviendo a Uruguay, Eduardo Galeano es otro escritor que le dedicó varios textos. En uno de los relatos breves que integran Cerrado por fútbol (Siglo XXI, 2017), se lee: "Maradona fue condenado a creerse Maradona y obligado a ser la estrella de cada fiesta, el bebé de cada bautismo, el muerto de cada velorio. Más devastadora que la cocaína es la exitoína. Los análisis, de orina o de sangre, no delatan esta droga".

Consciente de las contradicciones que encierra la adoración por Maradona, en 1995 también en diálogo con El Gráfico, el autor uruguayo señalaba: : "A veces hay que entenderlo y eso no quiere decir que hay que justificarle todo: a mí también me revientan algunas cosas de él. Es verdad que es un tipo que habla demasiado, que dice y se desdice, arrogante, caprichoso. Pero hay que entenderlo y estarle agradecido, me parece, por las cosas que nos ha dado. Ojalá tenga cuerda todavía; creo que sí, que puede tenerla, si Maradona no se pone en el camino de Maradona". 

"Más grande que Maradona". En el caso de Jorge Luis Borges, uno de los escritores argentinos que más lejano se mostró en relación al deporte más popular del país, ante la pregunta sobre si conocía a Diego Armando Maradona, contestó con ironía: "Disculpe mi ignorancia". Ni la pregunta, realizada poco antes de la muerte del escritor en 1986 y en plena algarabía alrededor de la figura del astro futbolístico, ni la respuesta eran inocentes. Allí, Borges desplegaba uno de sus recursos más filosos: la ironía.

En sus últimos años de vida, mientras caminaba por Buenos Aires, no eran pocos los que le gritaban "Sos más grande que Maradona" de acuerdo a lo relatado por Roberto Alifano. Acostumbrado a una falsa modestia, en donde se relucía su humor ácido y su cortesía, Borges contestaba en voz baja: "“Eso estaría bien si lo gritaran en Estocolmo; tal vez podría influir en que los académicos suecos me otorguen el Premio Nobel”. 

Mirada internacional. "De la mano de Maradona se puede dividir a la humanidad en dos: quienes lo quieren y quienes lo odian", escribió la autora uruguaya Carolina Trujillo en el periódico NRC de Amsterdam, Holanda, país en donde vive. "Lo que vimos más que nada es lo asfixiante que es la fama. En imágenes nunca antes publicadas se veía a un joven Maradona medio abrumado mirando desde la terraza de su casa hacia la calle donde los periodistas lo acechaban", señala respecto al documental de Asif Kapadia que se estrenó hace pocos meses: Diego Maradona, rebelde, héroe, estafador, dios

En el análisis de la autora, recuperado por la revista Orsai, se hace una fuerte relación entre la fama y las adicciones que rodearon a la vida de Maradona. "Es como que no le perdonasen que como jugador no se hubiese quedado en la cima y como si eso no fuese suficientemente irracional, le echan la culpa a la cocaína", señala para luego concluir: "Mientras haya corazón, nadie se destruye. La vida no es escalar una montaña y mucho menos una estadía en la cima. Es un experimento loco y de todos los experimentos quizás el de Maradona sea el más descabellado".

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Gustavo Yuste

Gustavo Yuste

Periodista de Cultura

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