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CULTURA | 26-01-2020 19:42

Mujercitas: Secretos de un clásico imbatible

El estreno de una nueva versión en cine vuelve a poner la lupa sobre el libro de Louisa May Alcott. Influencia y ventas. Por qué fue discriminado.

El próximo 30 de enero se estrena en la Argentina una nueva versión cinemátográfica de “Mujercitas”, basada en el clásico de Louisa May Alcott. La nueva puesta, quinta versión del libro para la pantalla grande, cuenta con un gran elenco, varias nominaciones al Oscar y excelentes críticas desde que llegó a las salas de Norteamérica. Laura Dern como la madre y Meryl Streep, como la tía rica e insoportable, lideran un casting en el que brillan Emma Watson (Meg), Saoirse Ronan (Jo), Florence Pugh (Amy) y Eliza Scalen (Beth). La dirección es de Greta Gerwig, autora de la premiada “Lady Bird”, también protagonizada por Saoirse Ronan, hoy como entonces, nominada al Oscar por su actuación.

La nueva versión sigue con fidelidad el original, pero con una visión estética y narrativa muy actual. Con la dificultad que entraña hacer una adaptación de un libro tan amado por generaciones, la película sale airosa del trance y es un buen modo de acercar la historia a los más jóvenes. Una de las decisiones que toma Gerwig (alerta spoilers) es asimilar la figura de Jo March a la de la autora de la novela, introduciendo la situación en la que Alcott negocia la publicación del libro en 1868. Un guiño a los espectadores de hoy que, inmersos en una nueva ola feminista, valorarán la independencia de Alcott y de su personaje.

Biografía. Pese a que “Mujercitas” es uno de los libros más leídos de todos los tiempos, muy pocos saben quien fue Louisa May Alcott, su autora. Nacida en 1832, su padre era Amos Bronson Alcott, un filósofo y educador conocido en la época, discipulo de un prócer del pensamiento norteamericano: Ralph Waldo Emerson. De hecho, los Alcott vivían en la localidad de Concord, muy cerca de Boston, en la misma calle que Emerson, Nathaniel Hawthorne y Henry David Thoreau. Aunque otras mujeres escribían en su época, pocas recibieron el aliento y la educación de Louisa. Pero su padre tenía un problema: una incapacidad total para hacerse cargo del sostén económico de la familia, tarea que muy pronto recayó en sus hijas. Como Jo, Louisa descubrió que podía ganar dinero con la escritura y, dejando muchas veces de lado la literatura que le interesaba, se dedicó a crear textos con rédito económico inmediato. “Mujercitas”, justamente, fue el encargo de un editor para el que ella no se sintió especialmente capaz. “No podía escribir una historia sobre niñas, lo poco que sabía de ellas era sobre mis hermanas, y además siempre preferí a los varones”, contó después.

Sin embargo, basándose en su propia familia, escribió la primera parte de “Mujercitas”, que fascinó a los lectores. El éxito fue tan grande que rápidamente le pidieron una continuación. El título de ese segundo volumen se tradujo como “La mujercitas se casan”.

Es muy conocida la resistencia que tuvo Alcott para casar a su protagonista, Jo, con su vecino enamorado, Laurie; tal como esperaba todo el mundo. Louisa odiaba que las mujeres que la leían solo estuviaran pendientes del matrimonio, “como si fuera la única posibilidad en la vida de una mujer”. Para hacerlas sufrir, aceptó a medias el mandato de sus editores (y la época) y casó a Jo con un anti-galán, el viejo profesor Bhaer (que en la versión de Gerwig es joven y buen mozo).

La segunda parte de la novela publicada en 1869 vendió 13.000 ejemplares rápidamente y le dió a la familia Alcott, al fin, la estabilidad económica deseada. Para Louisa, poder proteger a su madre tan amada, era el mayor deseo.

Muy pronto la escritora se transformó en una celebridad. Su casa de Concord, Orchad House (que hoy puede visitarse como museo), era asediada constantemente por periodistas y lectores. Una presencia que se volvió pesadilla para la familia y que Alcott detestaba.

El texto. Las feministas han debatido acerca de este texto desde los '70 en adelante. Para algunas, Alcott concede a la sociedad de la época la transformación del matrimonio en un fin necesario para el género femenino. Otras, en cambio, valoran el esfuerzo que en su propia vida y en sus textos, hizo para defender sus deseos.

Pero la verdadera medida de la obra esta autora es la enorme influencia que ha tenido en las mujeres de varias generaciones en todo el mundo. Desde Ursula Le Guin a Simone de Beauvoir, pasando por Patti Smith, Carson McCullers, Susan Sontag, Margaret Atwood, J.K Rowling y Elena Ferrante -por solo nombrar a algunas de las más conocidas- han declarado haberse sentido identificadas con la libertad interior de Jo

Un estudio publicado por editorial Ampersand hace un año, “El legado de Mujercitas. Construcción de un clásico en disputa” de Anne Boyd Rioux, señala justamente esa influencia incalculable. Rioux consigna que la novela ha sido traducida a 50 lenguas y que una estimación aproximada indica que vendió alrededor de 10 millones de ejemplares. Tiene decenas de adaptaciones al teatro y la televisión, y cinco versiones cinematográficas (contando la de Gerwig). Jo fue interpretada antes por Katherine Hepburn, June Allyson y Wynona Ryder.

Lo más injusto respecto de esta obra, es que nunca formó parte del canon de la literatura norteamericana, por popular, femenina y menor (por ejemplo, jamás integró los programas de literatura norteamericana de las universidades). De hecho, es uno de los pocos bestsellers con público casi exclusivamente femenino. Para devolverle algo de justicia, la colección Library of America, consagratoria para los autores de los Estados Unidos, al fin incorporó a Alcott en 2005.

Un último dato curioso: la versión de la novela que leímos casi todos no es la original. Esta fue cuidadosamente recortada y dulcificada por los editores en 1880. Recién hace pocos años, en la Argentina, en la colección Clásicos Penguin, se publicó por primera vez completa.

En tiempos de #MeToo y Niunamenos, se imponía un revival de “Mujercitas”. Un texto que a primera vista parecía consagrar la opresión femenina y sin embargo, contenía la semilla de libertad que inspiró a millones de mujeres.

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