ECONOMíA | 02-10-2021 13:39

Cómo leer los últimos datos de la pobreza argentina

Nuestra economía crece poco, se ahorra mal, el país resulta cada vez más desigual. El salario cae y los dólares billetes están concentrados en menos manos.

Los últimos datos del INDEC en base al EMAE (Estimador mensual de la actividad económica) y a la EPH (Encuesta permanente de hogares) arrojan valores realmente alarmantes. Si bien la economía se recuperó de julio a julio un 11,7%, esta recuperación fugaz está encontrando su techo. De los 7 meses medidos en 2021, sólo 3 fueron de crecimiento de mes a mes, y la última medición creció apenas un 0,8% con respecto a junio. 

El EMAE, según el INDEC, es el reflejo de la evolución mensual de la actividad económica del conjunto de los sectores productivos a nivel nacional. Mientras que la EPH es un programa nacional de indicadores sociales que permite conocer las características sociodemográficas y socioeconómicas de la población.

Según el último informe técnico del instituto, nos encontramos con una economía con un ingreso medio de $26.021. Si tomamos el tipo de cambio paralelo, el ingreso es de 139 dólares, muy por debajo de cualquier país de la región.

Además del paupérrimo nivel de ingreso, la desigualdad es un fenómeno instalado en una economía que creció poco y distribuye el ingreso de manera despareja. Los estratos más altos ganan 16 veces más que los sectores de menores ingresos, reflejando al mismo tiempo la dinámica de crecimiento de la economía. Donde la industria manufacturera y el comercio crecieron un 13,5% y 12,7%, mientras que la intermediación financiera y el sector primario decrecieron un 1,3% y 3,6% respectivamente.

Argentina no crece genuinamente desde 2011, viviendo un período de altísima volatilidad caracterizada por un persistente déficit de las cuentas fiscales y de la balanza de pagos. A causa de esto, en 2018 sufrió un "sudden stop", una fuerte contracción del crédito internacional y en consecuencia menos dólares disponibles para el desarrollo normal que necesita la economía. 

El crecimiento del 11,7% que enuncia el EMAE sólo muestra una recuperación cercana de la economía a niveles pre pandemia cuando la serie desestacionalizada en febrero de 2020 mostraba 140,8%, y en julio de 2021 139,7%.  Apenas sólo 0,4% arriba de enero de 2021. Esto se traduce en que la recuperación desde hace 7 meses encontró un techo que no puede despegar. 

La contracción económica por los efectos de la pandemia y la cuarentena tuvieron características de un shock de Oferta Agregada negativo que implicó una quiebra generalizada de empresas y una contracción de la demanda laboral.

Ahora bien, ¿la falta de crecimiento que se refleja a lo largo de 2021 el gobierno piensa estimularla con políticas de Demanda Agregada? Si esto ocurre en un contexto de alta inflación y de bajo nivel de crédito, una oferta monetaria expansiva genera más contratiempos para que la tendencia de crecimiento sea positiva y recupere el tiempo perdido desde que comenzó la pandemia.

La falta de un crecimiento robusto y de condiciones macroeconómicas estables han destruido el ingreso en dólares. Incluso siendo un país que tiene el 10% de los dólares en circulación del planeta y en términos per cápita cuenta con 4.400 dólares mientras que Estados Unidos cuenta con 3.083 por habitante.

Queda en claro que no todos los argentinos tienen esa suma de dinero cuando el que más gana, lo hace 16 veces más que el más pobre. La desigualdad en el ingreso nos hace presumir que los dólares billetes están concentrados en menos manos.  La alta inflación y las persistentes políticas económicas desatinadas han generado la extraña relación de un país que es cada vez más pobre, más desigual pero que financia a la FED de manera barata.

Este fenómeno se origina por la falta de seguridad jurídica-económica y la baja educación financiera que los argentinos tienen respecto a Argentina. Tenemos una propensión de ahorro en activos externos que no devengan intereses. Sencillamente, los argentinos compramos dólares, los guardamos incluso aunque este se deprecie al 5% anual.

Es decir, financiamos de manera considerable al gigante del norte por tal de no tener activos argentinos. La búsqueda de “estabilidad” en los ahorros provocan un permanente financiamiento con tasas de interés negativas. Pagando por una pérdida de capital del 5% anual en dólares. 

Una economía que tiene una de las tasas de ahorro en dólar billete más altas del mundo, con uno de los niveles de educación financiero más bajo de la región determinaron las pésimas condiciones para que  el país no tenga un sendero de crecimiento sostenible desde hace más de 50 años. 

La falta de incentivos hacía los tenedores de los billetes americanos determinan una incapacidad de trasladar el ahorro de los argentinos hacía inversión argentina provocando un golpe a la inversión local, que es el núcleo duro del crecimiento domestico. La economía podrá en el corto plazo volver a los niveles de riqueza pre pandemia pero en las condiciones actuales su sendero de crecimiento de mediano plazo y su capacidad de generar riqueza es inexistente mientras exista una falta de canalización del ahorro a la inversión. 

 

 

Por Mariano De Rosa, economista argentino. Integró equipos técnicos de la UBA y dictó clases de Macroeconomía y Política Económica. Trabajo en Deloitte, Accenture, Bull Market Brokers e Inversor Global. En 2016 fundó Más Inversiones, empresa que se dedica a democratizar la información financiera.

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