Martes 27 de octubre, 2020

ECONOMíA | 24-09-2020 14:05

La otra batalla de los videojuegos: el duelo de los microchips

El gaming ha impulsado la mejora de los procesadores. También el teletrabajo y la teleescuela.

Lo bueno viene en envase chico. Y, sin dudas, estas diminutas piezas hacen gala del famoso dicho. Con el tamaño de una moneda (y hasta más pequeños), son catalizadores del exponencial crecimiento tecnológico. Estamos hablando de los procesadores, cuya función es la de interpretar y procesar, claro, de ahí su nombre, las instrucciones de los programas informáticos. 

“Los cambios que están sucediendo en el negocio no son recientes: son los consumidores y su constante búsqueda por alcanzar mejores experiencias los verdaderos impulsores del negocio, nos invitan a ser cada vez más innovadores y a aportar soluciones de alto rendimiento”, analiza Nicolás Cánovas, gerente general de la fabricante norteamericana de chips AMD para la Sudamérica de habla hispana. Cánovas adjudica al gaming un rol clave: los videojuegos generaron gran demanda de procesadores que incluyen gráficos integrados para jugar juegos como Legue of Legend, Counter Strike, Dota o Fortnite. Desde AMD dan respuesta a esas exigencias “con modelos como el Ryzen 5 3400 y, para otros más demandantes, se integran tarjetas gráficas discretas junto a los Ryzen 7 o 9”, explica el ejecutivo. Esta línea, que va por su tercera generación, le permitió a AMD liderar espacios donde antes de 2017 carecía de presencia, sobre todo en gamas más altas.

Si bien los players del sector enumeran otros factores que lo han estimulado, como ser la pandemia y, con ella, el homeoffice y homeschooling; el auge de los e-sports sigue siendo denominador común. “Recientemente anunciamos la disponibilidad de los procesadores Intel Core de décima generación, cuyo foco principal es el gaming. Para su fabricación nos concentramos en especificaciones que brinden mejores frecuencias, con alta cantidad de FPS (fotogramas por segundo) en todos los juegos que se encuentran en el mercado”, cuenta Adrián De Grazia, country manager de la estadounidense Intel en la Argentina. Además, en junio último, la compañía presentó la tercera generación de la línea de procesadores Xeon escalables, con soluciones enfocadas en la inteligencia artificial (IA). Por último, en agosto, presentaron las nuevas arquitecturas Willow Cove, Tiger Lake y Xe, junto a una nueva tecnología de transistores.

“El lanzamiento de la serie GeForce RTX marcó el comienzo de una nueva generación de juegos, que ofrece un nivel totalmente innovador de realismo visual con Ray Tracing (trazado de rayos, técnica capaz de producir imágenes con un alto grado de realismo) en tiempo real, además de tasas de cuadros por segundo más altas con el uso de IA, como la tecnología Nvidia DLSS”, se explaya en sintonía con sus colegas Alexandre Ziebert, técnico de marketing de la también norteamericana Nvidia para la división consumo en Latinoamérica. Ziebert enfatiza: “El momento que atravesamos ahora es de toda la industria de juegos, desde consolas hasta cloud gaming, siguiendo nuestros pasos y adoptando estas tecnologías”.

Cruzando la frontera de los videojuegos, las empresas aspiran a capitalizar el cambio para cerrar la brecha digital. “Queremos moldear un mundo más conectado, dando la bienvenida a un nuevo paradigma para la ley de Moore (aquella que señala que, aproximadamente, cada dos años, se duplica el número de transistores en un microprocesador, impulsando saltos de rendimiento)”, cuenta De Grazia, de Intel. “Nuestros avances en transistores, empaquetado y diseño de chips están impulsando saltos de rendimiento en la informática, incluyendo soluciones de IoT (Internet of Things, o de las Cosas) sofisticadas que aspiran a un impacto positivo y hacer más sencilla la vida de las personas”, agrega. Y, una vez más, las ideas son compartidas por Ziebert, de Nvidia: “La tecnología gráfica es un área donde siempre se puede utilizar más poder de cómputo. Pero sabemos que la ley de Moore no nos ayudará a llegar donde queremos, así que hay que innovar, diseñando procesadores para las tareas que queremos desempeñar. La tendencia es que, además de ofrecer más rendimiento, podamos sumar recursos que cambien de forma significativa la experiencia del usuario, mejorando la eficiencia energética y el soporte”. “El impacto de nuestro nuevo Nvidia A100 es impresionante, 20 veces más poderoso que su versión previa”, aporta Marcio Aguiar, director de Nvidia en la división consumo para la región. Aguiar hace referencia a la GPU (unidad de procesamiento gráfico) de la marca, que funciona como coprocesador, aligerando la carga de trabajo del procesador central en videojuegos o aplicaciones 3D interactivas.

Y el universo de los videojuegos no se queda en el escritorio, sino que gana libertad de la mano de las notebooks gamers. Los procesadores Ryzen 4000U para notebooks, presentados en junio pasado, dan un rendimiento superior, duplicando la cantidad de núcleos disponibles anteriormente: esto da una potencia de cómputo sin precedentes y extienden significativamente la duración de la batería. “Nos habíamos comprometido en 2014 a mejorar 25 veces la eficiencia energética de nuestros productos para 2020 y ya superamos esa meta: incrementamos la eficiencia energética 31,7 veces”, revela Cánovas, de AMD.

“Cuando pensamos un nuevo procesador siempre debe contar con la tecnología más avanzada del mercado y, aún más importante, solucionar problemas y agilizar tareas”, dice el ejecutivo de Intel, al tiempo que ejemplifica: “El procesador de décima generación cuanta con inteligencia artificial, lo que le permite a la computadora aprender de uno y facilitarnos muchos procesos”. La industria tecnológica crece reclamando innovación, sea desde infraestructura, redes, machine learning, inteligencia de datos, cloud, entre otros; lo que se traduce en renovadas pretensiones para los líderes de esta industria de miniaturas cuyo potencial es inconmensurable. 

“Estar en ventaja sobre la competencia no significa que podamos cruzar los brazos y descansar, hay que seguir avanzando”, reconoce Ziebert. Y lo secunda el gerente de AMD: “Hoy en día vemos un sector balanceado, un mercado abierto donde los usuarios disponen de múltiples opciones competitivas para elegir qué procesador desean”. “Sin embargo, el desafío está en seguir empujando los límites del poder de procesamiento y del rendimiento gráfico para entregar increíbles experiencias”, concluye Cánovas.

por Marianela Lavate

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