Martes 29 de septiembre, 2020

ECONOMíA | 06-09-2020 00:49

Guzmán, de ministro de la Deuda a ministro de Economía

El jefe del Palacio de Hacienda se fortaleció en el gabinete tras reestructurar los bonos, pero ahora debe sacar al país del hundimiento.

Martín Guzmán llegó a los 37 años al cargo de ministro de Economía como un joven investigador de la Universidad de Columbia que firmaba artículos con el Nobel Joseph Stiglitz, estudioso de las reestructuraciones de deuda, pero poco conocido por estas tierras. Sergio Chodos, actual representante ante el FMI, se lo había presentado a Alberto Fernández hace un par de años y Matías Kulfas, que prefería ser ministro de Desarrollo Productivo en lugar de Economía, se lo sugirió para el cargo. A Cristina Kirchner le encantó la idea de sumar un pollo de Stiglitz. Su misión era renegociar la deuda heredada de Mauricio Macri, y diversos analistas e incluso colegas de gabinete consideraban que hasta ahí llegaba su recorrido.

Con el correr del verano comenzaron las críticas hacia Guzmán, aún antes de que se alargara demasiado la negociación de la deuda y antes de que la economía se derrumbara por la pandemia. Es que la discusión con los acreedores se estiraba y la actividad continuaba la caída iniciada en 2018. Por derecha le reclamaban ceder pronto ante los bonistas. Por izquierda, incluso desde dentro del gabinete económico, le habrían pedido que fuera más heterodoxo con el gasto fiscal y la emisión monetaria para impulsar la economía. Pero los Fernández lo sostuvieron.

Cuando finalmente en abril propuso pagarles a los acreedores sólo US$ 39,70 por cada 100 adeudados, los grandes fondos de inversión internacionales comenzaron a pronosticar que Guzmán iba a terminar renunciando o bajándose los pantalones. Finalmente acordaron por US$ 54,80, 38% más que la oferta inicial. Es que los Fernández confiaban en él al tiempo que consideraban imprescindible salir del noveno default argentino de la historia. Ahora la duda es si caeremos en el décimo a mediano plazo: depende de si crecemos en serio.

Guzmán se fortaleció dentro del Gobierno, prevaleciendo sobre el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, que quería eliminar el dólar ahorro, o quedándose con la Secretaría de Energía, que era de Kulfas, muy criticado por el cristinismo rabioso. Sin embargo, persiste la armonía de Guzmán con sus pares del gabinete económico. En el oficialismo se refieren a otros verdaderos rivales del ministro: “Perdieron los tecnócratas y los más cercanos al mercado. Su precio baja el nivel a varios que estaban probándose el traje. Hay gente que perdió apuestas al default. Algunos están en el Gobierno, otros afuera, algunos se sentían negociadores y no pueden manejar una big corporate company”. 

La figura de Guzmán crece ahora como ministro de Economía, ya no de la deuda. Es un macroeconomista heterodoxo pero prudente. Otros ministros le piden más carisma para ilusionar con la recuperación, algo reñido con su serenidad. Tiene excelente diálogo con la jefa del FMI, Kristalina Georgieva, aunque de ahora en más comenzarán a discutir cuando ella insista con las recetas de ajuste. 

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Alejandro Rebossio

Alejandro Rebossio

Editor de Economía y columnista económico de Radio Perfil.

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