Lunes 2 de agosto, 2021

ECONOMíA | 15-06-2021 15:26

El paradigma digital, la encrucijada de las naciones

La revolución tecnológica no sólo cambió formas de producción sino de localización y tributación entre los gigantes que dominan en escenario. Un nuevo desafío para los gobiernos y la sociedad.

La cuarta revolución industrial ya pega de lleno en la vida de las personas. Uno de los hijos más sorprendentes de esta revolución es la aparición de gigantes globales, esto es, empresas cuyo tamaño excede cualquier organización reconocida en los últimos dos siglos. A moneda constante, estas empresas son 20 veces más grandes que las mayores empresas de hace un siglo. Para tener una idea de lo que esto significa, las 50 empresas más grandes tienen un nivel de capitalización cercano al 30% del PBI mundial. Apple tiene reservas líquidas cercanas a los US$ 200.000 millones o Microsoft alrededor de US$ 140.000 millones, excediendo las reservas de muchos bancos centrales. 

La democracia ha desarrollado mecanismos para regular y evitar que estas empresas afecten negativamente a la sociedad. Pero esos mecanismos fueron desarrollados en la segunda revolución industrial, cuando el problema regulatorio de los monopolios se limitaba a las fronteras de los países.  Muchos de estos mecanismos son la evolución del acta Sherman de 1890, diseñado en Estados Unidos para regular la competencia. Pero el problema actual es mucho más complejo: estas empresas dan muchísimo poder a los países que las vieron nacer, tal como vimos en la batalla del gobierno de EE.UU. contra Huawei. Pero las empresas son de ADN global y una regulación óptima requiere una evaluación global, algo para lo cual no hay instituciones creadas que puedan hacerlo correctamente. 

El desafío de la regulación de la competencia es tan sólo uno de los muchos temas. Por ejemplo, cómo estos gigantes se mueven entre países para pagar menos impuestos. Así, mientras los estados enfrentan crecientes demandas de gasto, las empresas globales escapan a los impuestos necesarios para satisfacer dichas necesidades. Aún no se sabe cómo se resolverán estos problemas, pero sí que repetir las recetas aplicadas para empresas hijas de la segunda revolución industrial es una mala receta.

# Economista, profesor del IAE Business School

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por Roberto Vassolo

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