Jueves 22 de febrero, 2024

ECONOMíA | 19-11-2023 21:45

La transición acelerada

Con la victoria asegurada, el presidente electo deberá delinear su política económica con la urgencia de dar señales para ahuyentar el peligro del descontrol monetario y financiero.

Tanta tensión acumulada durante el año electoral corrió pareja con el énfasis y la fuerza que el ministro de Economía y candidato puso al servicio de su campaña para intentar levantar a una economía que ya en julio del año pasado había mostrado signos de agotamiento. La sequía que afecto la última campaña agrícola afectó los saldos exportables y dio el golpe de gracia al talón de Aquiles de la política que había encabezado Martín Guzmán y el propio Massa, graficadas dramáticamente en la disminución de las reservas internacionales del Banco Central. Un límite que siempre marcó el deseo de hacer una política más expansiva para hacer más amigable la propuesta del candidato oficialista.

El flanco externo es, quizás, el más urgente para atender, pero no es el más importante. Pero, claramente, el dólar como gran termómetro del pulso de la economía ocupará un lugar privilegiado a partir del martes cuando abran los mercados en su plenitud. Las primeras

El déficit fiscal transcurrió disimulado durante la campaña, salvo la alusión teatralizada de la motosierra del ahora presidente electo. Esteban Domecq, por ejemplo, proyecta un 3% del PBI del rojo fiscal operativo para fin de año y un 5% sumando los servicios financieros. Esto no tiene injerencia inmediata, pero es la variable que termina por alimentar dos dolores de cabeza para los últimos gobiernos: el endeudamiento interno y el nivel de precios.

Poco ayudó en esta tarea la efectiva herramienta proselitista del subsidio a las tarifas del transporte público, focalizado en el AMBA donde el actual oficialismo sigue concentrando su poder electoral. El atraso en dichos valores y los de la energía (combustibles, electricidad y gas) antes que una política deliberada fue víctima del inmovilismo frente al gran ogro histórico argentino: la inflación. También deberá enfrentar la deliberada deserción tributaria del Gobierno durante esta campaña, especialmente la efectista virtual eliminación del impuesto a las Ganancias para el 90% de los que lo tributaban y las bonificaciones impositivas a beneficiarios. Un movimiento que, en su conjunto, habría insumido no menos del 2% del PBI pero que, en definitiva, pareció no mover la aguja.

El último número del IPC dado a conocer la semana pasada arrojó 8,3% para octubre, un escalón abajo del 12,4% y 12,7% de los dos meses anteriores, precisamente luego de la devaluación del tipo de cambio oficial de menos del 22% que se esterilizó en menos de 40 días. Pero lo preocupante de ese dato “positivo” es que se logró con control de precios, programa de Precios Justos, congelamiento parcial de tarifas y combustibles…. Es decir, el temor que empezará a ganar terreno a partir de ahora es cómo se podrá desactivar ese campo minado sin alimentar la inflación. Hay un consenso entre los economistas que es probable que una recomposición de los precios relativos sólo sea posible con un salto inflacionario.

Pero si habrá una reforma prometida que picará en punta será el de si la dolarización estará en la agenda de la política económica de la próxima coalición que gobernará a partir del 10 de diciembre o será, como ya abrió el paraguas el propio Javier Milei, una de “segunda generación”, por la sencilla razón que, aunque haya ganas, faltan dólares en el Banco Central: se calcula que para mediados de noviembre las reservas netas ya estaban en negativo y se proyectan como de US$-11.000 millones. Pero para complicar el panorama monetario, aún con una buena cosecha y con precios que no sigan cayendo en el mercado internacional, el sector privado acumuló deudas comerciales con casa matrices y proveedores por importaciones de este año que se estiman en US$55.000 millones.

Un panorama no exento de dificultades pero que la prudencia y la claridad del mensaje a emitir a partir del primer día hará que la transición no socave las bases de sustentación del nuevo gobierno. Una batalla aún más difícil que la que llevó a Javier Milei dese los paneles de la televisión a la Casa Rosada en menos de cuatro años.

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Tristán Rodríguez Loredo

Tristán Rodríguez Loredo

Editor de Economía.

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