Saturday 20 de April, 2024

ECONOMíA | 16-11-2023 08:17

La marca inflacionaria

La aceleración de precios que hubo hasta septiembre afectó a las jubilaciones y el salario real, pero sobre todo el informal.

El general Perón patentó una frase de contundente vigencia: “mientras los precios suben por el ascensor, los salarios van por la escalera”. La carrera, desigual generalmente, entre la inflación y los sueldos ya es un clásico en la historia económica reciente. Las cifras dieron un respiro al azote de los salarios durante los últimos años y en especial este 2023 en que la inflación subió un escalón. Con el último aliento, el IPC de octubre mostró un 8,3%, un número que parece bajo en comparación con los dos anteriores (12,4% y 12,7%) pero que todavía proyecta 160% de inflación anual. Esta dinámica agravó la erosión de los ingresos de trabajadores, jubilados y cuentapropistas.

En carrera. A diferencia de los meses anteriores, en octubre hubo una suba de algunos rubros que habían estado rezagados, como Comunicaciones (+12,7%) y Equipamiento del hogar (+10.7%) mientras que otros siguieron al tope de los aumentos: Prendas de vestir (+11%) y Restaurantes (+8,8%). Lejos de levantar sospechas sobre la buena praxis profesional del INDEC, el resultado del IPC lo que refleja es una desaceleración de los precios luego de la escalada arrancada con la devaluación del 14 de agosto que disparó los indicadores en ese mes y en septiembre. Muchas de las variables que habían estado “pisadas” con anterioridad, tuvieron su válvula de escape en esos días para luego encausarse: por algo, el tipo de cambio quedó fijo, al menos en su versión “oficial” en $350 hasta el 15 de noviembre.

Otro tanto ocurrió con los combustibles, pero como se notó, el Tetris no aguantó y la peor noticia se coló a destiempo: la escasez en las estaciones de servicio. Si bien se apuntó en su momento a un error de cálculo por el efecto combinado del feriado XXL y las elecciones generales, lo cierto que también peso otro dato que el equipo económico mira atentamente: el nivel de reservas, en franca caída casi desde el inicio de la gestión de Alberto Fernández.

Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, la proyección de la inflación para noviembre es muy abierta porque va a depender de lo que pase de acá hasta fin de mes. “En la primera semana de noviembre hubo un aumento bastante fuerte respecto de octubre, en la segunda hubo alguna moderación, pero cuando se compara contra la misma semana de octubre ya se está arriba del 10%”, subraya. Entre los factores que podrían subir la vara inflacionaria están un descongelamiento más rápido del tipo de cambio, un movimiento de las tarifas o la reconfiguración de los precios que ya estaban acordados para distintos productos. Al respecto, pone como antecedente lo que ocurrió en agosto luego de las PASO que indujo a muchos cambios dos semanas más tarde. “Lamentablemente, no se puede descartar que pase eso de vuelta”, cierra.

Por su parte, el economista Alberto Cavallo, profesor en la Harvard Business School que lidera el HBS Pricing Lab, a tavés de la medición propia online señala que la inflación volvió a tomar impulso. “La tendencia del índice de precios sugiere una inflación anualizada del 266% desde el ultimo quiebre estructural el 8 de octubre mientras que hace 10 días era de 233%”, comenta. Estas diferencias podrían leerse desde la óptica de las expectativas sobre lo que ocurrirá a partir del feriado del lunes 20 de noviembre cuando se haya despejada la primera de las incógnitas: quién gobernará a partir del 10 de diciembre. Con tantos precios acordados, congelados o simplemente vigilados de cerca, la referencia a la próxima política económica será clave porque como ya se demostró, es imposible fundar la estabilidad tan ansiada con el anclaje de una sola variable. Aquí también, todo tiene que ver con todo.

Tobogán de ingresos. En el otro extremo de la ecuación, mientras la inflación se agazapaba esperando novedades, los ingresos de trabajadores, cuentapropistas y jubilados tuvieron un año para el infarto y en el mejor de los casos lograron empatar la pulseada. Salvador Vitelli, jefe de Research de Romano Group observa, según datos de la consultora y siguiendo la metodología del INDEC, que el promedio ponderado de todos estos ingresos sufrió una merma del 3% real en la última medición interanual (septiembre 2023) y con un probable rebote en octubre “gracias” a la desaceleración momentánea de los precios. Vitelli señala una dificultad adicional para todos los segmentos: a medida que la inflación aumenta y aún cuando se puedan actualizar los ingresos, el ajuste es siempre sobre lo pasado, por lo que crece el ingreso real que se evapora solamente por la erosión inflacionaria.

La otra gran diferencia es que el comportamiento de los ingresos de cada tipo de mercado laboral es muy desigual: privado registrado, público y no registrado. “Para el caso de los no registrados, su situación actual está en niveles por debajo de la crisis de la salida de la convertibilidad. En el resto de los salarios, se han mantenido relativamente contra la inflación, privados registrados, empleo público, esto principalmente propiciado por una fuerte indexación, siempre con su rezago lógicamente, pero con unos niveles bastante estables en estos tiempos”, explica.

Si miramos el salario no registrado cayó un 18% en términos reales en la medición interanual de septiembre, mientras el empleo público subió un 3%. Una diferencia asombrosa que profundiza la brecha de la pobreza.  Como agrega Tiscornia sobre los últimos datos del INDEC de septiembre, comparado contra julio de este mismo año, con dos “bombazos de inflación encima” el salario real cayó 5,2% en promedio con esta desagregación: -7,2% en el sector público, -3,2% en el privado registrado y -8% en no registrado.

Pasivos, abstenerse. Finalmente, en el caso de jubilados y pensionados, la dependencia de las decisiones oficiales los somete a una vulnerabilidad sólo un poco mejor que los informales. Esteban Domecq, presidente de Invecq, muestra que la fórmula de movilidad previsional implementada en diciembre del 2020, “que sacó el componente inflacionario del cálculo, terminó siendo una licuadora de jubilados”. Pensada para una economía con inflación “civilizada”, los resultados dada la dinámica adquirida por los precios fueron desastrosa para el poder adquisitivo. “Con el aumento de 20,8% para diciembre, anunciado con bombos y platillos, pero muy inferior al 35% de inflación de este trimestre, las jubilaciones terminarán el 2023 con una caída promedio respecto de 2019 de: 23,3% para el haber mínimo, 21,2% para el haber medio y de 29,5% para el haber máximo: una pérdida de poder adquisitivo de entre 20% y 30% en cuatro años”, analiza. La intención de compensar con “bonos” la caída real de las prestaciones sólo sirvió para amortiguar en algo los haberes mínimos: su poder de compra terminará el año con una caída del 2,2% por debajo del nivel de 2019.

Quizás el único efecto positivo para el Tesoro de esta secuencia sea el del ahorro en el gasto público del item que más se lleva del Presupuesto Nacional (más del 50% del gasto total son jubilaciones y pensiones). Jorge Colina, economista de IDESA apunta que es la única variable sobre la que se ajustó el gasto. “En 2017 el gasto en jubilaciones ascendía a 8% del PBI con una tasa de inflación de 27%, en 2022 la tasa de inflación promedio anual fue del 72% y el gasto en jubilaciones cayó a 6,3% del PBI”, destaca. En ese lapso, las jubilaciones promedio, cayeron un 32% real desde septiembre 2017 y bajaron 12% en el caso de los haberes mínimos con el bono y 38% sin él. “Es muy difícil sostener un plan de estabilización si las erogaciones previsionales recuperan ese 1,7% del PBI que se licuo en los últimos seis años. La única manera de evitar que la previsión social sea un factor de desestabilización macroeconómica, que lleva a altas tasas de inflación, es ordenando el sistema”, concluye. Quizás, una vez concluida la otra carrera, la electoral, haya espacio para que los parches dejen de patear soluciones para el largo plazo, que, inexorablemente, siempre llega.

 

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Tristán Rodríguez Loredo

Tristán Rodríguez Loredo

Editor de Economía.

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