Martes 27 de febrero, 2024

ECONOMíA | 28-10-2023 10:27

Mercados en balotaje: hay tiempo adicional

La postergación de la definición electoral trajo relativa calma, pero precisó de una devaluación implícita del dólar oficial.

Los mercados también entraron en fase de balotaje: el ideal quedó a un lado y lo que se baraja es el futuro a cortísimo plazo. En síntesis: el Plan Llegar que terminó con lo justo en las urnas el 22 de octubre (para eso fue diseñado) ahora necesita un tiempo extra. Lo que parecía imposible, obtener esas cuatro semanas adicionales de oxígeno económico y, sobre todo, de reservas se pudo conseguir al día siguiente de la victoria en primera vuelta del ministro-candidato: una virtual segmentación y devaluación del mercado de cambios.

Familia verde. La creación de otro tipo de cambio simplemente se estableció con la posibilidad de liquidar un mix entre el dólar “oficial” y el contado con liquidación (CCL), el submercado por el que las empresas ingresan o sacan divisas con la compra y venta de bonos públicos dolarizados. Así, a menos de 24 horas de conocerse quiénes ingresaban al ballotage, el Gobierno daba el primer paso para cerrar la principal brecha que potenciaba el vértigo que se adueñó de los mercados en la última semana. El tipo de cambio se calculaba así entre $500 y $525, en función de la cotización del CCL que, en vistas a un mayor ingreso de divisas se derrumbó desde el pico de $1.100 previo a las elecciones hasta estabilizarse un poco debajo de los $900 (un -18%), quedando nuevamente por debajo del blue que siguió clavado en los $1.000. De esta manera, la brecha entre ambos tipos de cambio pudo bajarse de 120% a 45%. Un problema menos en un frente de tormenta que precisaba de esta corrección sólo postergada por el efecto inflacionario que una devaluación traería en los precios del mes próximo.

La inflación es la otra bestia negra para la perspectiva electoral de Sergio Massa y con razón. Este año el IPC no hizo otra cosa fue ir tomando velocidad, rompiendo sucesivamente el techo propuesto: del 3,5% proyectado para abril por el ministro de Economía a fin del año pasado, el piso siguió en el 6% mensual y terminó en el último trimestre cómodamente arriba de los dos dígitos (entre 11% y 12,5%).  Ahora, con un dólar estabilizado y la tregua implícita de un mes, la desaceleración de precios podrá ofrecer en la última medición del INDEC antes del balotaje (será el 13 de noviembre). Sebastián Menescaldi, director asociado de Eco Go señala que bajaron su previsión del 11% mensual a 9-10% por sus propias mediciones. “De alguna manera, la competencia de Massa en el balotaje dio un marco de certidumbre en medio del caos pasado. Porque si perdía o quedaba sin chances, se iba a licuar el poder que tenía, nadie le iba a dar mucha bolilla en términos de materia cambiaria o de precios”, explica.

Paréntesis. Para Menescaldi, la calma puede durar hasta la elección, pero luego tendría que revalidarse porque la agenda de temas a solucionar es inagotable. “El sistema actual con el cepo, no creo que quiera vivir cuatro años al borde del abismo: el que venga, va a tener que implementar un plan de estabilización como algo inevitable”, concluye. En el medio también queda la duda acerca de la continuidad de contratos y la pesada herencia de la deuda interna y externa que, se supone, un candidato oficialista no podría boicotear.

La apuesta para este tiempo de vigilia electoral es que la devaluación del día 1 se demore en llegar a las góndolas, como sí ocurrió en agosto después de las PASO. María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos, no está claro cuál será el efecto final que va a tener sobre la generación de dólares de las exportaciones. “Nosotros creemos que van a usar todas las reservas, los DEG, etcétera, para sostener los más posibles tipos de cambios financieros con un costo muy alto en reservas negativas y pararte de la actividad” subraya.  C&T también proyecta una inflación de entre 9,5% y 10% por el impacto de algunos precios de la última semana.

De todos modos, Castiglioni ve un combo muy complicado por el costo fiscal de las medidas anteriores con mira electoral que, dice, ya se está viendo. “Se generó más tensión financiera y la suba de tasas que implementó el Banco Central para contrarrestarla acelera el crecimiento de las LELICs y de su peso financiero. Y el plan de dolarización que había potenciado la suba de los tipos de cambio y las expectativas de devaluación parece que perdió fuerza por ahora. Eso ayuda a desaceleración de precios por ahora”, estima.

Amenaza. Precisamente esa carrera de precios durante este año fue lo que potenció otro gran problema al que se enfrentará cualquiera de los dos ganadores de las elecciones cuando asuman: es la enorme dispersión de precios que se fue acumulando durante casi cuatro años y aún un poco más si tomamos la gran devaluación que se produjo durante la gestión de Mauricio Macri. Para Salvador Vitelli, jefe de Research de Romano Group, es un aspecto que está subvalorado por ahora. “El foco de la discusión está lógicamente en otras cuestiones urgentes, pero me parece que no deberíamos perder de vista el tema del reacomodamiento de precios relativos que, probablemente, es muy probable que vaya a generar más inflación. Esto afectará sobre todo a los sectores más vulnerables, pero revela, aún en el caso de las tarifas que están retrasadas y cuesta pagar, la caída del poder adquisitivo en amplia franja de la población”, señala. “Es imposible pensar que una cierta cantidad de precios se va a ajustar sin ajustar el nivel general, por lo tanto, va a ser algunos meses en los que se va a vivir con algo más de inflación, te va a liberar inflación y bueno, lógicamente esto perjudicar el poder adquisitivo del salario”, cierra. A su juicio, este aspecto será la gran asignatura pendiente del próximo gobierno ya que también ve como inevitable un sinceramiento del mercado cambiario que ampliaría estas brechas.

Es lo que IDESA marca en un reciente trabajo: la erosión en el poder adquisitivo de sectores de educación y salud, que dependen en parte de las provincias y se asientan sobre el salario real de los profesionales. De acuerdo con datos del INDEC, el salario formal de la economía cayó un 16% pero las cuotas de las escuelas privadas se redujeron un 18% y las cuotas de la medicina prepaga cayeron un 23%.

El futuro. Las buenas noticias para el próximo gobierno vienen por el lado del verdugo de este año: el clima. Al menos, no sería un inconveniente a la hora de contar con más ingresos de divisas (y por lo tanto para el Tesoro). Pero para prever contingencias, el otro movimiento de Massa fue adicionar al Presupuesto 2024 que ya viene con supuestos cuestionados, un “anexo” en el que básicamente, promete un superávit fiscal para el próximo año. Así, la economía pasaría de un déficit de casi 4% del PBI en 2023 a un inusual +1% para 2024. ¿La fórmula? Atacar el “gastro tributario” que mediante exenciones impositivas se insume casi 5% del PBI. Allí hay de todo, desde subsidios al consumo, al sistema de Tierra del Fuego y a ciertos impuestos. Una oportuna manera de presentar alternativa a la motosierra de la otra vereda. Cómo siempre, la diagonal entre ambas marcará la discusión legislativa luego del 10 de diciembre.

 

 

 

 

 

 

 

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Tristán Rodríguez Loredo

Tristán Rodríguez Loredo

Editor de Economía.

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