ECONOMíA | 07-07-2020 15:23

Lo que hay detrás de la grieta de la deuda entre Prat-Gay y Caputo

Los ex ministros de Macri disienten sobre si la oferta de Guzmán fue demasiado generosa con los bonistas. ¿Teoría económica, política pública o intereses personales?

Integraban el supuesto mejor equipo de los últimos 50 años. Él era ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, y había convocado para su gabinete como secretario de Finanzas a su amigo Luis “Toto” Caputo. Cuando le tomó juramento en 2015 dijo que le daba “una gran tranquilidad personal por tratarse de un profesional intachable que conoce todas las costillas” de las finanzas internacionales y prometió que la negociación que venía por delante con los fondos buitre sería “lo más rápida posible pero también lo más dura posible”. Juntos pagaron a los buitres lo que la justicia de EE.UU. disponía y comenzaron a tomar deuda en el mercado mundial para financiar el déficit fiscal heredado. Un año después se enemistaron entre sí cuando Mauricio Macri echó a Prat-Gay y ascendió a Caputo al cargo de ministro de Finanzas.

Cuatro años más tarde, uno y otro opinaron bien distinto sobre la nueva propuesta de reestructuración de deuda que lanzó este domingo el gobierno de Alberto Fernández. El lunes a las 10.48 Prat Gay soltó por Twitter: “Fue la cuarta ‘última propuesta’: promesa de pagos por US$ 15.000 millones más que en la primera. Más que un precedente mundial, un manual de cómo NO se debe negociar”. Unos 14 minutos después, Caputo usó la misma red social: “Muy buena propuesta de canje. Con niveles de NPV (siglas en inglés de valor presente neto) aceptables para los acreedores y acordes a las posibilidades del país. Muy buen diseño de los incentivos, desalentando el ser holdout. Una propuesta justa que debiera tener una alta participación”.

¿Quién tiene razón? ¿Quienes antes trabajaban en equipo ahora basan sus opiniones en diferentes marcos de teoría económica o se guían por intereses personales? Entre los economistas de la City y compañeros del propio elenco de Juntos por el Cambio se inclinan más por la segunda opción.

La consultora Eco Go, que dirige Marina Dal Poggetto, calculó que la propuesta inicial del ministro de Economía, Martín Guzmán, en abril implicaba abonar 41 dólares por cada 100 adeudados, lo que implicaba para la Argentina desembolsar US$ 65.000 millones menos de deuda que lo habían dejado en herencia Macri, Caputo, Prat-Gay y su sucesor, Nicolás Dujovne. Guzmán repetía una y otra vez que la Argentina no podía pagar más, que una deuda mayor resultaba insostenible para la capacidad de pago y de desarrollo del país. Pero su oferta apenas logró un puñado de adhesiones entre los bonistas.

“En principio, parece razonable concentrarse en el plazo de gracia y en la quita de intereses”, lo elogió en su momento Prat-Gay, aunque ya entonces criticaba la dilación en la presentación de la propuesta. El ex ministro considera que se negoció mal y por eso Guzmán terminó ofreciendo el domingo 53,50 dólares, con un alivio de la deuda de US$ 50.000 millones. Prat-Gay opina que podría haberse llegado antes a un acuerdo cediendo menos y sin prometer lo que antes se juraba que era impagable. Y encima aún no está dicha la última palabra de que los mayores acreedores acepten la oferta, más allá de que los mercados ya festejaron por anticipado. 

Hay quienes ven a Prat-Gay como un contrera: contra el canje de deuda de 2005, contra el trabajo en equipo que proponía Macri, contra el impacto económico de la cuarentena y ahora contra la última propuesta de Guzmán. “Es muy inteligente y siempre piensa que él siempre lo hubiera hecho mejor”, lo critican quienes lo conocen de cerca. Pero los amigos del ex ministro sostienen que él privilegia la “República”, mientras Caputo analiza el problema desde el punto de vista de los acreedores. Al final de cuentas, Toto siempre trabajó para ese mundo financiero y, como funcionario de Macri, lo engolosinó con bonos hasta que todo estalló en 2018 y muchos fondos de inversión quedaron enojados con él por el dinero que perdieron.

Los dos figuran ahora como empleados autónomos, los dos como asesores financieros y empresariales. Prat-Gay está al frente de una firma llamada Caiea SRL y se sabe que ha manejado patrimonios de familias ricas como los Fortabat. Caputo ha regresado al mundillo financiero. “Empernó a los fondos de afuera y ahora les da salida”, dicen en el mercado.

En la City y en Juntos por el Cambio sostienen que más que teorías económicas las diferencias entre Prat-Gay y Caputo sobre la propuesta de Guzmán obedecen a intereses personales. En el ex ministro de Hacienda ven ambiciciones políticas que lo llevan a discutir con Fernández por la cuarentena y ahora por la deuda. El año pasado quería postularse a gobernador de Tucumán. Otros destacan su mirada de “política pública”. En cambio, en el ex ministro de Finanzas avizoran los intereses de los bonistas, pero también el de congraciarse con un gobierno al que quizá teme detrás de causas judiciales que podrían complicarlo. Otros rescatan su “pragmatismo técnico”.

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Alejandro Rebossio

Alejandro Rebossio

Editor de Economía y columnista económico de Radio Perfil.

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