EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 12-11-2020 14:08

Strategic Thinking: ¿qué es y por qué es tan importante?

Un proceso constante de pensar y pensarse en función del cambio, a la hora de concretar las ideas dentro de las organizaciones.

¿Se nace pensando estratégicamente? El pensamiento estratégico no es tan espontáneo como suena, sino es más bien el resultado de un proceso que nos lleva a conceptualizar el por qué algo es importante, por encima de otras cosas, y cómo concretarlo en la realidad.

En el mundo corporativo, tener un business plan no es necesariamente estrategia, el business plan puede no dar respuesta a las necesidades más relevantes, puede no haber conceptualizado bien dónde y cómo llegar, entonces ¿cuál es la diferencia?. Justamente strategic thinking comienza saliendo de la zona de confort, internalizando lo que pasa afuera para idear cómo darle respuesta. Requiere tiempo: a nivel individual, a nivel de los equipos y a nivel organizacional, raramente se resuelve en una sesión de brainstorming de dos horas.  

¿Qué significa pensar estratégicamente? ¿Dónde tiene más sentido colocar el tiempo y el esfuerzo? ¿Por qué?

Supongamos que somos el DT de un equipo de fútbol que está por jugar una final. La primera pregunta es:¿adónde voy y cuál es el mejor camino? El pensamiento estratégico es creativo por naturaleza y requiere de un proceso que ayude a la generación del mismo: desde la ideación hasta la ejecución.

Si soy el DT es necesario pensar cuánto tiempo dispongo hasta el juego, qué información tengo, cuál debo buscar para definir mis prioridades y próximos pasos. Analizo la configuración del próximo partido: ¿qué clima se espera?, ¿en qué cancha?, ¿cómo juega el otro equipo: son defensivos o atacantes?, ¿qué estrategia tiene mi rival?. Observo sus movimientos, luego analizo mi equipo y pienso diferentes estrategias para ganar el partido, especialmente en cómo voy a incluir al equipo en la definición de esas estrategias, y cómo voy a guiarlo para que tenga éxito.  

Esta analogía aplica en el mundo empresarial, tanto a la conceptualización de cada rol como a nivel organizacional: ¿cómo conceptualizar el problema?, ¿cuál es el desafío más importante y por qué?. Hay que arrancar pensando cómo voy a alcanzar mis objetivos para identificar las preguntas claves que me ayuden a conceptualizar y evaluar las prioridades, los recursos, los tiempos, para así formular un plan de acción.

¿Es viable esta estrategia? ¿Es factible? Y si mi rival cambia su forma de juego...  Mientras más escenarios se estudien, mejor preparado se estará para el partido. Sin embargo, hay que contar que en el partido se van a presentar variables inesperadas que requieren ajustar la estrategia.

Por esto, es valioso que los jugadores también desarrollen el pensamiento estratégico a la hora de tomar decisiones y corregir el rumbo: ¿qué decisiones puedo tomar? ¿cuándo y cómo debo alinear con mi líder?  

En esta línea es cuando el concepto de strategic thinking cobra sentido. Si bien es un concepto conocido, su implementación no es sencilla: surgen preguntas, dudas e ideas, y si no hay una buena estructuración, la ejecución de la estrategia puede quedarse a mitad de camino.

Hoy es el día del partido, pusiste el plan en marcha, alineaste al equipo … pero la situación no es la esperada.

Revaluar la estrategia y el plan es parte del proceso: ¿qué salió mal?, ¿qué otro camino elijo para llegar a la meta?. Independientemente de cómo haya sido el resultado, lo importante es desarrollar el pensamiento estratégico de manera sistémica, para identificar mejor los caminos de acción y tomar decisiones más eficientes en cualquier momento.

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